Menos de 100 personas la han visto, pero eso no le importa a su realizador. Le satisface simplemente que la reacción ante La otra Puebla se repita. Que su público salga enojado, molesto, pero, sobre todo, que el documental se convierta en ese agujerito por el que la gente pueda ver esa otra realidad que los medios se han encargado de ocultar. ¿Cuál realidad? La de ese otro México que La otra campaña se encarga de descubrir.
Said David ha presentado su documental pocas veces y siempre ante grupos reducidos. La primera, en su examen profesional de la carrera de Ciencias de la Comunicación en la UDLA, en mayo de este año. La última, en junio, durante el ciclo de documentales en el bar Anónimo, organizado por el Espacio Cultural de Cine y Artes Visuales, AC, congregó a cerca de 40 espectadores, número nada despreciable para una proyección de este tipo en Puebla. Su objetivo de mostrarlo a más de mil personas está lejos, pero no desiste. Si tiene que proyectarlo cada fin de semana, dice, lo hará.
La otra Puebla, producción que le llevó a su director año y medio de trabajo, representa uno de los pocos testimonios audiovisuales del paso de La otra campaña por Puebla, Tlaxcala y Oaxaca. Contrario a lo que se pueda pensar, el protagonista del documental no es el subcomandante Marcos o el zapatismo, sino la gente que este movimiento encontró en su camino. Esa gente que buscaba un canal para expresar los problemas que enfrentan diariamente, su condición de explotación, su enojo y frustración.
“En este país hay gente convencida de que estamos entrando al primer mundo. De que México es un país democrático. De que México va a salir adelante hasta en el futbol. ¿Y sabes una cosa? No es cierto. Hay tanta injusticia social como la puede haber”, dice David, quien durante siete días siguió al contingente zapatista, en febrero de 2006.
Las otras
–¿Cómo definen tú y el documental a La otra campaña?
–En el plano teórico es muy fácil de definir: un movimiento nacional de gente organizada que está en mutuo contacto y ejerciendo mutuo apoyo en situaciones de presión. Personas de orígenes muy diferentes cuya característica común es una situación de explotación contra la que tienen que luchar. El problema de definir a La otra campaña viene en términos operativos. ¿Cómo juntas a un punketo con un ama de casa golpeada? ¿Cómo los haces ver que en esencia son lo mismo y que por eso se deben echar la mano? Y esto deviene en grillas y en rompimientos.
En Puebla, relata, “había un núcleo muy fuerte de lo que era La otra campaña y, por no ponerse de acuerdo, este grupo se fragmentó. Cada quien está por su lado, haciendo cosas maravillosas, pero se perdió esa unidad por el simple hecho de que no se podían poner de acuerdo. Ya estaba La otra campaña. Ya estaban convencidos. Pero al momento de poner las acciones en práctica se volvió caótico”.
La democracia mediática
A lo largo de sus 80 minutos, La otra Puebla construye una idea central: la política no es de los políticos, sino de todos. “La política no es Felipe Calderón, no es Andrés Manuel López Obrador, no es el góber precioso”. El documental le dice al espectador que la política no es una actividad superior, exclusiva de la clase política, la cual, subraya el documentalista, sólo se preocupa por sus propios intereses.
La otra Puebla invita a que todos y cada uno de los mexicanos “nos tomemos la molestia de volvernos seres políticos en nuestra casa, en nuestro trabajo, en nuestra escuela. No dejar que los políticos piensen y decidan por la ciudadanía”. Para David, eso es la verdadera democracia, el poder del pueblo.
“La democracia en México está entendida como un espectáculo mediático y una jornada de votación. Y la democracia, en su nivel más profundo, es más parecida a lo que propone La otra campaña que lo que ya se ha institucionalizado en este país”,
Los tiempos de las semillas
Uno de los puntos del documental de David es que la meta de La otra campaña no tiene una fecha límite. Su ocupación es “plantar semillas que germinarán en algún momento y darán más semillas y de esta manera el movimiento irá creciendo”. ¿Cuándo sucederá esto? No lo sabe.
“El documental plantea que este tiempo indígena, pausado y pensado, va en contraposición a este otro, occidental, que es rápido y está atacando en todo momento. El indígena tiene su tiempo y no tiene prisa. El indígena tiene la necesidad imperante de dignificarse ante América y el mundo, y ciertamente tiene su manera de funcionar. Pero su reloj interno tiene otro ritmo. Hay que hacer las cosas, pero hay que hacerlas bien. Y si nos lleva 100 años, pues serán 100 años más”.
Los caminos de La otra
David ya lo ha mencionado antes, pero al verlo mostrar La otra Puebla en la pequeña pantalla de su ipod, surge la pregunta obligada: ¿qué sigue para el documental?
–No hay una estrategia de marketing preestablecida. Lo maravilloso de mostrarlo en un lugar es que ahí hay dos o tres personas que te pueden conectar para presentarlo en otro espacio. Y es una cadena de ir de un lugar al otro e ir conociendo gente que está dispuesta a difundirlo. Y ésa es una estrategia de bajo perfil, si lo quieres ver así: 30 o 40 personas al mismo tiempo. Si en este momento lo quiero mandar a un festival, tengo que tomar en cuenta el detalle de los derechos de autor, y hasta que eso sea revisado bien, de acuerdo a las bases del festival en turno, tendremos que seguir en muestras pequeñas. ¡Pero claro que quiero que lo vea mucha gente, aplaudiéndole en un auditorio! ¡Y claro que quiero ver a mucha gente enojada terminando de verlo!
“Otra opción muy buena es subirlo a youtube. Internet nos da la posibilidad de subir cualquier tipo de contenido con prácticamente cero censura y a un costo casi nulo”. La distribución está resuelta gracias a las opciones que ofrece la red, no así el impacto que tendrá el producto, considera.
“Se necesita atacar desde muchos flancos a la gente para que el mensaje les llegue de la mejor manera posible. Internet es una buena opción pero tampoco se tiene que perder esta oportunidad de platicar con el público en una proyección, porque muchas veces dicen algo que tú no conocías o viceversa. Y de ahí pueden salir nuevos proyectos, nuevas proyecciones”.
Y este flujo de ideas y experiencias entre realizador y público se acerca más al espíritu de La otra campaña, concluye. El correo de Said David, para lo que se ofrezca, es elpollostonte@hotmail.com.