Durante una entrevista, Velásquez Garzón refutó las observaciones vertidas por Montero Serrano en la radio local. “Por principio de cuentas, habló de un presunto cobro de 100 pesos cada ocho días de los abogados Oswaldo Camela y Salvador Olivares. Eso es completamente falso. Están desubicados. Absolutamente nada pidieron. Aunque es cierto y lógico que en un principio requerían de dinero, y por eso solicitaron una cooperación. Y desde hace dos años, nada de nada de pedir monedas”.
Según el ex obrero, la contraparte quiere y pretende “cargarles el muertito de que por culpa nuestra no lograrán los compañeros cobrar liquidaciones. Dicen que no queremos comercializar nada. ¡Nosotros sí estamos dispuestos a vender!; pero en cuanto pongan el dinero (el casco está valuado en unos 42 millones de pesos) entregamos todo”.
–Si ustedes quieren vender y ellos comprar, ¿entonces qué pasa?, ¿en dónde está el problema? –interrogamos a Salvador Olivares
–Efectivamente, el objetivo de todo es una compraventa. Lamentablemente el caso tomó otros cauces. En más de tres ocasiones, una ante la Secretaría de Gobernación, y dos antes notario público, llevamos a posibles interesados, y por causas ajenas a nuestra voluntad y por otras personas, obreros también, nada quedó concreto. Sinceramente los ex obreros necesitan observar el dinero, y el día que el alcalde y María Amparo Montero Serrano, quienes públicamente merecen mis respetos y son gente de palabra, decidan citarnos para firmar y pagar, todo estará arreglado.
–Sin embargo, si están puestas las condiciones para un contrato, la impresión es que del otro lado no quieren hacer tratos con ustedes, ¿es así?
–Así logramos vislumbrarlo nosotros. Jamás lanzaron una cita; Julio Velásquez y el comité representado buscaron un acercamiento. Pero no pasó nada. El problema no somos los abogados. Ya escuché mucho sobre los poderes: señores, ésos no son utilizados hasta la fecha. No hay un escrito en donde los abogados empleámos, en un periodo de más de 10 años, esa ventaja. Fuimos respetuosos de las decisiones de los obreros, y una muestra es que ellos firman sus escritos.
En lugar de pretender cerrar un trato con los poseedores del inmueble, lamentó, prefieren “atacarnos, difamarnos e inventarnos mentiras. Y la ciudadanía puede darse cuenta. Por eso el llamado al presidente municipal: ¿cuando pretende pagarnos porque nosotros somos los vendedores?”.
Cabe recordar que prácticamente desde la campaña Pérez Sánchez acordó con los más de 300 ex corporativistas ayudarlos a finiquitar un litigio legal y político de más de 14 años. La propuesta consistía en que como autoridad compraría el inmueble para liquidarlos “dignamente,” y que junto a un equipo de abogados, dirigidos por la notaria María Amparo Montero Serrano, serían los únicos responsables de los trámites y los procesos administrativos.
Julio Velásquez Garzón admitió acercamientos con el alcalde. “La primera vez prefirió canalizarnos con María Amparo Montero Serrano, quien de entrada preguntó si estábamos ahí por nuestro propio pie o por mandato de los abogados Oswaldo Camela y Salvador Olivares. ¡Eso es lo de menos! Nosotros queríamos nada más agilizar la venta del edificio de La Concha. ¡Estamos dispuestísimos y no tenemos ninguna objeción! El edil quiere comprar; nosotros queremos vender. ¿Para qué muchas vueltas, asambleas y tangos? Todo es claro. Para cerrar esto son indispensables dos cosas: el dinero y el objeto. El inmueble sigue quieto, ¿y las monedas?”
–¿Qué sigue y viene en este polémico asunto?
–Estamos esperando la buena voluntad de María Amparo Montero Serrano y de Eleazar Pérez Sánchez. Sabemos que son gente de palabra. Creemos que cumplirán, solamente basta ofrecerles un tiempo considerable. Sin embargo, por nuestra parte ya estamos en busca de otro comprador, y seguramente la próxima semana tendremos uno con una muy buena oferta, mayor que la puesta en la mesa por el presidente municipal –adelantó Salvador Olivares
–¿Algún comprador es especial?
–Es un particular –finalizó.