El lunes por la tarde, en el barrio de San Bernardino, Herrera Velásquez aprovechó para responder al grupo de regidores y al síndico municipal que este martes demandaron su destitución al afirmar que no se irá de la alcaldía “a menos que el pueblo me lo pida”.
A la reunión fueron convocados los inspectores de barrios, colonias y alcaldes de juntas auxiliares, además de trabajadores del ayuntamiento que lo apoyan. El anfitrión fue Pedro Rosas Cruz, edil de San Bernardino, quien dirigió un breve mensaje. También asistieron los regidores priistas René Ignacio Espinosa Pliego, Ana María Esperanza Pavón Mendieta, Héctor Arturo Guevara Sánchez, Eva Gutiérrez Jiménez, mientras que la ausente fue Luz María del Carmen Flores Bermejo.
En su turno, Herrera Velásquez afirmó que los acontecimientos de los últimos días en Izúcar han sido una “cortina de humo, una telaraña y oscuridad (sic)” que ha dificultado el avance del municipio y sus habitantes.
“Vengo a aclarar cómo está la situación, que sepan lo que sucede; vengo a abrirme de capa y espada (sic); vengo a abrirles los ojos a ustedes; quiero que sepan todo lo que se ha presentado tras lo desafortunado que le pasó a nuestro amigo Rubén Gil (sic)”, dijo.
Recordó que fue su propia hermana Ángeles quien le exigió la reinstalación en el DIF municipal, cargo que ocupó en los primeros 40 días que gobernó Gil Campos antes de ser detenido en Los Ángeles acusado de “conspirar contra EU” por la distribución de 11 kilos de cocaína pura en ese país; además, Ángeles Herrera le exigió la devolución del dinero usado en la campaña política del año pasado: más de 13 millones de pesos, según estimaciones de fuentes cercanas a esa Comuna.
En su arenga, Herrera Velásquez dijo a los asistentes que le respondió a su hermana que no le daría ningún peso porque ese dinero “es del pueblo, de los barrios, colonias, es de ustedes”; tampoco la reinstalaría en el DIF porque el cargo lo ocupa su cónyuge, Ana María Reyes Juárez.
“María de los Ángeles o Angelita, como ustedes la conocen, llegó a la oficina de mi esposa, en el DIF, donde la humilló, maltrató e insultó sólo porque le reclamó la devolución de un puesto que no le corresponde, pero como no accedió mi esposa le dijo que se atuviera a las consecuencias; fueron amenazas fuertes y espeluznantes”, sostuvo.
Y agregó: “En tres ocasiones, mi hermana me ha amenazado, y no tengo miedo cuando se trata de cuidar el dinero del pueblo, no tengo enemigos, tengo libre y tranquila la conciencia; si por hablar de esta manera debo morir, los maestros siempre decimos que debemos defender la patria, y ahora la patria es Izúcar de Matamoros”.
Entonces, Herrera Velásquez reviró contra sus contrincantes políticos: “Es muy penoso que existan hombres con mentalidad endemoniada o maquiavélica, que sólo ven por sus intereses, principalmente por lo económicos, sin importarles el progreso y desarrollo del pueblo, mismo que deberá superar a causa de estos problemas e inestabilidad generada por ellos (sic)”.
Recordó que Rosendo Vidal, síndico municipal, le pidió un préstamo por 100 mil pesos con cargo al erario, así como un vehículo nuevo para uso exclusivo del abogado; esto sería como pago por el apoyo que el síndico le dio para que se quedara en la alcaldía, dijo Herrera. También dijo que el regidor de Gobernación, Rubero Galileo Suárez Matías, ahora lo pretende destituir, pero fue el Congreso el que lo ratificó en el cargo, y el propio Rubero quien le dejó un paquete de 27 obras públicas, mismas que están calendarizadas y se realizan en tiempo y forma.