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Martes, 8 de julio de 2008
La Jornada de Oriente - Puebla -
 
 

 CUITLATLÁN 

Jorge Estefan, atrás de la conjura en Izúcar de Matamoros

 
Fermín Alejandro García

Independientemente de lo mal que estaba gobernando, la rebelión contra el edil interino de Izúcar de Matamoros, Arturo Herrera Velázquez, es resultado de que este personaje se deslindó del narcoalcalde Rubén Gil Campos. Lo relevante de esta nueva crisis en dicho municipio mixteco, es que el legislador priista Jorge Estefan Chidiac es una parte fundamental de la conjura encabezada por el grupo que protege al edil acusado de ser un importante narcotraficante de Nueva York.

El movimiento que ayer inició la remoción de Arturo Herrera se empezó a gestar hace dos o tres  semanas, curiosamente cuando el presidente de la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados, Jorge Estefan Chidiac, sostuvo algunos encuentros con grupos de colonos de los barrios de Izúcar de Matamoros.

Ahí, ante la gente de los barrios, el también aspirante a ser candidato del PRI a gobernador asumió el discurso de que Izúcar no merecía ser gobernado por un solo grupo político, el de Arturo Herrera, el cual no ha hecho obra pública a favor de la comunidad.

Como parte de su papel de legislador se puede entender que Jorge Estefan se involucre en los problemas de la cabecera de su distrito electoral y se ponga del lado de los ciudadanos en la exigencia de que haya un buen gobierno. Pero las cosas no son así, para nadie es desconocido que el priista fue uno de los beneficiarios de la incursión de Gil Campos en la región de Izúcar de Matamoros y parecería que está decidido a  defender los intereses del alcalde encarcelado.

Otra muestra de la vinculación de Estefan con la camarilla de Gil, es que recientemente la esposa del narcoalcalde, Ángela Herrera, mandó una carta al DIF estatal reclamando por segunda vez su derecho de ser la encargada del DIF de Izúcar de Matamoros. Trascendió que dicha acción contó con el respaldo de quien fuera secretario de Desarrollo Social al inicio del actual sexenio.

Incluso, hay la versión –no confirmada– de que la carta la suscribió el propio Estefan buscando que la esposa de Gil regrese al DIF.

Ángela Herrera estuvo en Estados Unidos en las primeras semanas posteriores a que su marido fue detenido por la DEA y luego regresó a Izúcar para reclamar su lugar en el DIF municipal. Ese espacio se lo negó su hermano Arturo Herrera, el edil interino que está en la cuerda floja, lo que se consideró como el primer indicio de que el alcalde suplente se estaba alejando de la línea de intereses de Rubén Gil.

Jorge Estefan ya ha dado muestras de ser un político pragmático que en su función de legislador su actuación es confusa, en ocasiones parece ser defensores de los intereses del PRI, grupo parlamentario al que pertenece, y en ocasiones al PAN, del que se supone es opositor. Su relación con Rubén Gil parece tener como punto de partida  el poder económico que hace unos meses exhibió el ahora llamado narcoalcalde y ese antecedente parece ser una atracción poderosa para el diputado, quien no muestra pudor de que se le relacione con un hombre que está tras las rejas por ser considerado un peligroso delincuente.

Se especula que la relación de Gil con Estefan nació cuando el primero, recién regresado de Estados Unidos y sin ser todavía conocido en el mundo político matamorense, habría financiado con varios miles de dólares en 2006 la onerosa campaña electoral del actual presidente de la Comisión de Hacienda de San Lázaro. En esa ocasión se regalaron cantidades industriales de herramientas agrícolas y de construcción, enseres domésticos, fertilizantes y dinero en efectivo para comprar votos a favor del PRI.

Lo que si no es especulación es que Estefan apoyó abiertamente la campaña de Gil el año pasado.

Pese a que desde ese entonces, ya había fuerte sospechas de que la fuente de la riqueza de Gil no era resultado únicamente del negocio de las mudanzas de oficiales del Ejército de Estados Unidos –tal como él lo difundía– sino que había un origen no transparente.

Algunos priistas de inmediato se deslindaron de Gil, tal fue el caso del ex edil de Izúcar, Juan Manuel Vega Rayet, y su esposa Erica Suck. Sobre todo porque era un escándalo las cantidades de dinero que regalaba el ex migrante para hacerse de simpatizantes y el lenguaje violento que usaba contra quienes se atrevían a cuestionar su pasado o se oponían a su incursión en la política local.

Eso no pasó con Estefan, quien al revés, intentó vincular proyectos de obra pública a la campaña de Rubén Gil.

Exactamente faltando un mes para que arrancaran las campañas electorales de 2007, y cuando Gil ya había sido designado candidato a edil –luego de que en un principio le habían negado la nominación–, se realizó un acto para poner en marcha las obras del Eje Poniente de Izúcar de Matamoros.

En el acto, quienes cortaron el listón de arranque de obras fueron Estefan, Gil y el entonces edil matamorense Filiberto Guevara. Todos posaron para la foto, pese a que era un delito que en ese acto estuviera quien iba a contender por el PRI a la alcaldía de Izúcar.

Ahí se dijo que el dinero del proyecto de obra se había conseguido por los buenos oficios de Estefan, junto con el presupuesto para otras vialidades. Ese anunció tenía un propósito, vincular esos esfuerzos a la campaña de Rubén Gil.

 

El pecado de Arturo Herrera

Los regidores que ayer se alzaron contra el alcalde interino Arturo Herrera argumentaron varias anomalías del edil, las cuales parecen ser ciertas. Pero curiosamente en ese pliego de agravios no se mencionó la desaparición de 5 millones de pesos del Sistema Operador de Agua Potable y Alcantarillado de Izúcar de Matamoros.

Se sospecha que eso dinero se habría entregado a Gil, antes de que partiera al viaje a Estados Unidos en el cual fue aprehendido, y que al final, se habría utilizado para pagar una parte de la defensa legal que se está haciendo del narcoalcalde en una corte de Nueva York.

La rebelión contra el presidente interino se da, curiosamente, después de haber dicho que es necesario investigar el paradero de los 5 millones de pesos en cuestión.

Eso muestra, que Arturo Herrera quiere ser defenestrado porque se sintió que podía durar los dos años y medio que le queda a la actual gestión municipal y se deslindó de los intereses de Rubén Gil Campos.

Eso acabó de provocar la animadversión de los seguidores del narcoalcalde que todavía tienen la esperanza de que algún día el edil en desgracia regrese a gobernar.

 
 
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