Cientos de obreros de la empresa Mexmode, apoyados por la organización priista Antorcha Campesina (AC), se manifestaron ayer frente a Casa Aguayo, sede del Poder Ejecutivo local, para exigir que la Junta Local de Conciliación y Arbitraje entregue la toma de nota al sindicato que encabeza Enrique Puente Sánchez.
Los laboristas y antorchistas advirtieron que si dicho reconocimiento no es entregado a Puente Sánchez volverán a las calles para colapsar el tránsito vehicular durante varias horas. Ayer, cuatro contingentes marcharon desde diversas avenidas del Centro Histórico para confluir en el recinto oficial. El desfile generó embotellamientos y la ira de los conductores que increparon a los quejosos.
Como lo han hecho en otras ocasiones, los empleados de Mexmode gritaron consignas en contra de Josefina Hernández, quien todavía es reconocida por las autoridades laborales de la entidad como dirigente de los empleados de dicha maquiladora, no obstante que los 489 obreros de la fábrica la desconocieron.
De hecho, el enojo de los trabajadores se origina en la decisión de la Junta Local de Conciliación y Arbitraje de establecer un plazo de dos meses para reconocer al nuevo comité directivo del sindicato, que encabeza Puente.
“Queremos realmente ya la toma de nota, porque nosotros hemos entregado toda la documentación que nos han pedido, para nosotros ya no hay otra solución que la toma de nota, por vía legal se ha llevado todo a cabo”, expresó Puente Sánchez el día de ayer en una entrevista.
Por su parte, el líder estatal de Antorcha Campesina, Juan Manuel Celis Aguirre, expresó que los trabajadores de Mexmode han procedido “conforme a derecho, con estricto apego a la ley, sin violentar norma alguna y cumpliendo con su trabajo como corresponde siempre, a pesar de las sucias maniobras puestas en marcha por la ex líder charra (sic) y quienes la solapan para perpetuarse en el poder y seguir explotando a la clase obrera, como lo han venido haciendo desde hace más de seis años.
Manifestó que hace unos días más de 400 empleados de la empresa realizaron una asamblea, previo acuerdo con la Secretaría del Trabajo y Competitividad estatal y con la Junta Local de Conciliación y Arbitraje, cuyos representantes estuvieron presentes, en la cual los sindicalizados desconocieron a Josefina Hernández y eligieron un nuevo comité sindical, encabezado por Enrique Puente.
Celis Aguirre comentó que, a pesar de que los propios funcionarios de las dependencias de gobierno aseguraron en esa ocasión que la asamblea se llevó a cabo con completa transparencia y que todo indicaba que no habría motivos para que no se otorgara la respectiva toma de nota –ya que sólo faltaba que la dirigencia sindical recién electa entregara algunos documentos para revisión, los cuales fueron presentados en tiempo y forma a principios de la semana pasada–, la Junta Local de Conciliación y Arbitraje sigue dando largas al asunto, sin brindar una respuesta en concreto, en clara muestra de desinterés para resolver el problema.
Lamentó la demora del gobierno, “sobre todo porque los abusos dentro de la maquiladora continúan: horas después de que se desarrollara la asamblea extraordinaria en el patio de la empresa, hace unos días, un trabajador, édgar Rafael González, fue despedido injustificadamente por los empresarios coreanos (dueños de Mexmode); además, a los demás empleados se les han aplicado descuentos salariales de entre 150 y 200 pesos sin razón alguna, afectando notablemente su ya de por sí precaria economía” (cabe recordar que un obrero de Mexmode gana al día entre 50 y 80 pesos como máximo).
“A todo esto se suma la forma prepotente y amenazadora en que Josefina Hernández continúa asistiendo a las instalaciones de la maquiladora, insultando y burlándose los humildes empleados; incluso, uno de sus compinches que la acompaña constantemente porta siempre un arma de fuego en la cintura”, acusó el dirigente del movimiento antorchista.
Por último, Celis aseguró que ha buscado un acercamiento con los directivos de la empresa para destrabar el problema y que sean respetados los derechos laborales de los obreros; sin embargo, los coreanos se han negado rotundamente a dialogar.