En su libro 2000 años de incredulidad: personas famosas que tuvieron el valor de dudar, su autor, James Haught, compiló citas de los grandes pensadores de la historia de la humanidad, entre ellos científicos, filósofos, escritores, reformadores, artistas, demócratas y humanistas.
¿A qué se refiere James Haught cuando habla de incredulidad? Haught dice que en el mundo occidental el progreso se inició cuando las personas empezaron a desobedecer los mandatos de la religión, cuando empezaron a dudar de los dogmas de la iglesia y se cuestionaron si sería verdad.
Pero no sólo habla de la religión católica dado que inicia su investigación, desde la condena del filósofo ateniense Sócrates, en el año 399 antes de nuestra era, cuando fue acusado y condenado por no venerar a los dioses que el poder de ese tiempo establecía.
Por lo tanto, cuando Haught habla de incredulidad, quiere decir que no hay que tragársela completa; hay que dudar de la creencias establecidas por quienes ostentan el poder en un momento dado. Se manifiesta contra el conformismo al asumir como verdadero lo que otros dicen sin cuestionarlo; de no reflexionar con nuestras propias inteligencias y sensibilidades para decidir qué principios rigen nuestras vidas.
Si seguimos la línea histórica de la incredulidad, podemos entender que las personas que han sido prisioneros, ejecutados, torturados y censurados por sus ideas tienen un factor común: daudar de las ideas y creencias establecidas como verdad.
Y concluye que lo más peligroso del mundo es dudar, porque es el principio del pensar.