Búsquedas en el diario

Proporcionado por
       
 
Miércoles, 2 de julio de 2008
La Jornada de Oriente - Puebla - Política
 
 

La criminalidad de Gustavo Díaz Ordaz está acreditada por la SCJN: el Búho

La criminalidad de Gustavo Díaz Ordaz está acreditada por la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), respondió Eduardo Valle el Búho a los regidores del Partido Revolucionario Isntitucional y a panistas que se oponen a la defenestración de Gustavo Díaz Ordaz, cuyo nombre pretende ser retirado de una de los principales bulevares de la ciudad de Puebla por una iniciativa de la Brigada 68.

 
Martín Hernández Alcántara
Puebla, Pue.

En una entrevista concedida a La Jornada de Oriente, el líder del movimiento del 68 y antiguo asesor de la Procuraduría General de la República, dijo que los panistas como Pablo Montiel Solana, regidor del PAN en el cabildo angelopolitano, “escupen al cielo”, pues reducir la petición de la Brigada 68 a una mera venganza ideológica no es sólo soslayar las aportaciones de la izquierda al país, sino desconocer al mismo tiempo la lucha que dieron algunos integrantes del partido derechista para lograr la democratización de México.

Valle, quien en agosto próximo visitará la Angelópolis para presentar su nuevo libro El año de la rebelión por la democracia, inició el diálogo haciendo tres perfiles de Díaz Ordaz.

“Hay que tomar en cuenta tres cosas fundamentales en Díaz Ordaz”, expresó, “primero: su posición como presidente fue amenazar: hasta donde estemos obligados a llegar llegaremos”, dijo antes del 2 de octubre y luego vimos en el curso de septiembre y octubre lo que eso significaba, no sólo un Estado de sitio o un Estado donde de facto las garantías constitucionales para los estudiantes para toda la población fueron suprimidas. Se trataba de un poder que actuaba muy por arriba y violando las garantías universales. Eso es en primer lugar lo que hizo el presidente: llegar a una postura genocida contra los estudiantes, con la supresión de todas las garantías universales consagradas en la Constitución; esa es la primera imagen del presidente.

“La segunda imagen de Díaz Ordaz es la del tipo que se presta a decir ‘yo soy el responsable material, intelectual, político, jurídico, histórico, bla, bla, bla, bla bla’, cuando en realidad desde los últimos días de agosto –y esto es perfectamente público, está perfectamente y absolutamente documentado–, Luis Echeverría, Alfonso Corona del Rosal y los dos procuradores, Julio Sánchez Vargas y Gilberto Suárez Torres, asumen frente a la población el hecho de que ellos han llamado, ¡ellos, no el presidente, que conste!, han llamado al Ejército a tomar por la fuerza el barrio universitario; es decir, Díaz Ordaz trata, sin lograrlo plenamente, de presentarse como el macho que se hace responsable de todo, cuando jurídicamente esos cuatro personajes del más alto nivel del servicio público han adquirido responsabilidad al llamar al Ejército sin tener facultades para hacerlo.

“Es decir, que aquí no sólo tenemos un personaje que le hace al macho político diciendo ‘he violado la Constitución y no me importa’, sino que además es cómplice, como los demás fueron cómplices de él. Es un encubridor que encubre a quienes también le han encubierto. Se trata de un proceso particularmente viciado y vicioso en términos de la toma de decisiones y de las responsabilidades que ello produce.

“Finalmente tenemos un tercer personaje, digamos, ya más de carácter histórico, que después de todo lo que pasó le dice a la gente que si de algo está orgulloso es precisamente de lo que hizo en 1968, un tipo totalmente cerrado que frente a una presunta conjura comunista, nunca comprobada, porque hablaba de una conjura internacional de Moscú, La Habana y Praga. Así que aquí tenemos a una parte particularmente notoria de la esquizofrenia presidencialista. Es decir, el presidente puede ser en última instancia un esquizofrénico y actuar como tal sin ningún remordimiento.

“El autoritarismo de los presidentes sumió al país en un atraso institucional muy grande, porque el presidencialismo sólo por un tiempo, sólo por un tiempo, se fortalece como casa de la risa, y eso lo vimos con Luis Echeverría. Echeverría en un momento determinado se convierte en izquierdista, él ama al pueblo, el pueblo lo ama a él, pretende ocultarse auxiliando al régimen de (Salvador) Allende y de esta cosa de líder del tercer mundo (sic). Eso fue simplemente un traslape de posibilidades políticas dentro del presidencialismo.

“Todo esto está documentado no por mí, sino por la Procuraduría General de la República y la Fiscalía Especial que investigó todos estos hechos”.

–Sin embargo, pese a estos hechos comprobados, una solicitud que hace la Brigada 68 al cabildo para que se retire el nombre de Díaz Ordaz de un bulevar en la ciudad de Puebla es recibida de dos formas: los regidores del PAN, como Pablo Montiel Solana, califican el asunto como la resurrección de una lucha ideológica del pasado, y por otra parte, un regidor del PRI, Humberto Vázquez Arroyo, seguramente haciendo eco de lo que piensan sus compañeros, declaró que una cosa es afirmar que Díaz Ordaz es un criminal y otra es probarlo.

–“Bueno, la segunda es mucho más sencilla de refutar, porque está comprobado que Díaz Ordaz fue un genocida, y no lo digo yo lo dice un magistrado de la Suprema Corte de Justicia de la Nación que conoció durante dos años todos los elementos del proceso en todos los sentidos. Se concluyó que hubo genocidio.

En segundo lugar, la idea del PAN de que esto es llanamente una venganza fútil o, no sé, una venganza a trasmano, no toma en cuenta que el priismo y el presidencialismo y las formas de violencia adoptadas por el régimen de la Revolución Mexicana no solamente le pegaban a la izquierda, le pegaban durísimo, durísimo, a los disidentes democráticos como (Salvador) Nava en San Luis Potosí, o como los propios panistas, que en un momento dado se tenían que enfrentar no solamente a excrecencia del Estado, sino a las políticas del Estado que ejercía represión no sólo para los izquierdistas, insisto, sino para todos los disidentes democráticos.

“En este caso (el de la crítica a la defenestración de Díaz Ordaz) los panistas están escupiendo al cielo. Deben pensar un poco más lo que dicen porque están insultando desde la generación de 1915 hasta los fundadores del PAN, y pos supuesto los activistas y dirigentes que se enfrentaron a estas circunstancias que, vuelvo a insistir, no sólo estaban enfocadas hacia la izquierda y a los partidos socialistas, sino a todos elementos de la disidencia democrática. Es una vergüenza que esos regidores panistas de Puebla estén diciendo que se trata de una vieja rencilla política; eso es una verdadera vergüenza”.

–¿A qué atribuye usted esta desmemoria del PAN?

–Yo pienso que el PAN en Puebla tiene mucho que ver con una cultura muy, muy cerrada, muy de secta, muy de la derecha violentamente anticomunista; entonces ellos creen que porque un izquierdista habla de democracia ellos tienen que decir: “No, no, no, la represión estuvo bien, porque eran izquierdistas, eran comunistas”, es decir, caen exactamente en el esquema de la guerra fría, y simplemente están reaccionando en función de una cultura sectaria que de ninguna manera ha beneficiado al país.

 
 
Copyright 1999-2008 Sierra Nevada Comunicaciones - All rights reserved
Bajo licencia de Demos Desarrollo de Medios SA de CV