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Martes, 1 de julio de 2008
La Jornada de Oriente - Puebla - Estado
 
 

Migrantes quieren invertir dólares en proyectos productivos

“¿De qué manera están involucrados los indocumentados en actividades que influyan en el progreso de sus regiones de origen?, ¿cómo puede el desarrollo de capacidades ayudarles a agregar valor a lo que ya hacen y explorar nuevas áreas? y ¿có-mo pueden o deben proporcionar esta ayuda?”, fueron las preguntas lanzadas por pequeños sectores locales que integran la Red Estatal de Apoyo al Migrante (REAM).

 
(Miguel Ángel Domínguez Ríos)
Atlixco, Pue.

El tipo de respuestas a dichos cuestionamientos, sostuvo Mar-cos Hernández, representante en Atlixco de la REAM, es un “mar-co deliberado” (sic). Según este personaje, la idea parte de que las diásporas se comprometan con una gama de actividades con im-pacto sobre el desarrollo y el po-tencial, y “que el punto de despegue más productivo es construir desde lo que ya existe, en lugar de basarse en un modelo deficitario que se concentre en lo que según está perdido o es inadecuado”.  

Durante una entrevista, admitió que una de las principales preo-cupaciones de las decenas de fa-milias de ilegales en este municipio es precisamente cómo invertir los miles de dólares en proyec-tos productivos y de largo plazo. “En todo esto pueden identificarse factores de éxito y retos, que desembocan en la observación de que construir capacidades es im-portante para maximizar la derra-ma de ese sector”.  

Es probable, dijo, producir un aumento de la colaboración entre los grupos de migrantes del muni-cipio y formar estructuras de colaboración mutua, sólo si las organizaciones toman la responsabilidad de desplegar facultades basándose en un conocimiento de a dónde quieren llegar y cómo quieren conseguirlo. “Fundamen-talmente hablamos de un desafío de liderazgo y gestión. Es en se-rio, no conseguirán darse cuenta de su completo potencial a menos que asuman este reto”.  

–¿Existen reglas claras y definidas para encontrar esa conciencia sobre sus posibilidades?

–Será muy fácil en la medida en que combinen fuerzas para tra-bajar junto con otras agrupaciones similares a nivel nacional, re-gional y global; así entonces, la re-comendación es construir de aba-jo hacia arriba a fin de compartir ideas, recursos, estrategias y po-ner en marcha una agenda y mo-vilizar los recursos necesarios.

–¿Qué instituciones son las más adecuadas para posibilitar este ti-po de desarrollo de liderazgo y gestión?

–Por ejemplo, poner en marcha una cooperativa de crédito puede proporcionar la plataforma adecuada para asociar a todos esos grupos en cada región, e in-cluso usar ésto como enlace de fuerzas entre las comunidades y los gobiernos de sus países de origen.  

Una recomendación para las autoridades y proveedores, asumió Hernández, tras el encuentro de los círculos familiares de indo-cumentados, es asignar fondos pa-ra que los migrantes contribuyan al desarrollo “viviendo una existencia trasnacional y aumentando el grado de contribuciones que ya hacen en la actualidad”.  

Ya que se trata de dinero públi-co y debe administrarse con toda la probidad y transparencia, ex-plicó el miembro de AMUA, es importante que los criterios de ac-ceso a esos recursos vayan a fa-vor, no en contra, de las pequeñas asociaciones. “Los patrocinadores no deberían insistir (como sue-len hacer los medios de financiación actuales) en que los solicitan-tes se adapten a las normas predo-minantes de las principales prác-ticas de desarrollo profesional. Es posible identificar los resultados de los productos y procesos que son justificables en términos de política pública que los migrantes pueden satisfacer”.  

Los gobiernos, igual los expul-sores que los receptores, explicó, jugarán un papel de trascendencia si reconocen la necesidad de impulsar entornos positivos para que las diásporas logren hacer rea-lidad sus aspiraciones con impor-tantes consecuencias para el progreso. “Crear programas de integración en poblados rurales, que ayuden a las familias a superar desafíos como el analfabetismo, permitirán convertirlos en inversores más fiables”. 

Aunque el tema del debate no es nuevo, tampoco es insignificante, sostuvo Marco Hernández. “Ellos, juntos, buscaron las formas de movilizar y desplazar mi-llones de dólares anualmente, de sostener hogares, comunidades, escuelas y hospitales en todo tipo de circunstancias, esto demuestra su gran autoridad”. 

Los migrantes y las Organiza-ciones no Gubernamentales, ex-puso, trabajan “bien” para el desa-rrollo por una causa: son “socios naturales”; además, existe, añadió, un creciente consenso en que los trabajos vitales y las economías vibrantes necesarias, que son parte fundamental para reducir la pobreza y alentar el desarrollo, son imposibles sin la participación ac-tiva de los empresarios. “Los se-ñores del dinero pueden aportar para la transferencia de conocimientos, la tecnología y la experiencia de gestión”.  

Aunque sin ninguna experien-cia concreta, abundó, una posibilidad a considerar es el binomio comercio y migrantes y contribuir en las transformaciones locales. “Es, por tanto, la tercera prioridad y recomendación con la idea de ensayar colaboraciones con clien-tes inusuales con quienes podrían conseguir resultados”.  

Como parte de otras estrategias, estimó Hernández, es oportuno profundizar en el fortalecimiento de las empresas locales y en la responsabilidad social corporativa. “Ojalá los empresarios traten a las sociedades organizadas de migrantes y a sus familias como copropietarios, e incluirlos para planificar, identificar, poner en marcha, monitorear y evaluar el proyecto. Cualquiera que sea la constelación de socios, la cuestión central es ¿qué pueden conseguir juntos?”.

 
 
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