El Proyecto Mesoamérica podría fracasar igual que el Plan PueblaPanamá (PPP) porque se planteó en un mal momento de la economía mundial; además, privilegiará la explotación de los recursos naturales y la fuerza de trabajo con la instalación de empresas de baja y mediana tecnología que requieren mano de obra intensiva, coincidieron Huberto Juárez Núñez y Miguel Reyes Hernández, investigadores de la UAP y de la Uia.
En la décima Cumbre de Tuxtla, el PPP fue renombrado como Proyecto Mesoamérica, e incluye la propuesta de México para apoyar a Centroamérica con un programa de créditos de vivienda por 33 millones de dólares.
El coordinador de la Facultad de Economía y Finanzas de la Universidad Iberoamericana, Miguel Reyes Hernández, destacó que con el nuevo proyecto México se vuelve un puente para la entrada de Estados Unidos a Centroamérica. El especialista auguró el fracaso de los planes económicos y de infraestructura, ya que por la crisis económica mundial es inviable la instalación de nuevas empresas en la zona, y resultan insuficientes los recursos públicos anunciados.
El investigador de la facultad de Economía de la Universidad Autónoma de Puebla, Huberto Juárez Núñez, señaló que el nombre del proyecto ofende a la región, pues es una falta de respeto a nuestros orígenes: “Mesoamérica es una unidad histórica, cuna de grandes civilizaciones, área primigenia en donde se destiló el conocimiento de los primeros hombres, mayas, olmecas, toltecas, teotihuacanos, totalmente contrario a lo que se pretende hacer para darle viabilidad a la explotación de recursos naturales y a la fuerza de trabajo”.
Para el investigador de la UAP, el proyecto representa un reacomodo de las cadenas internacionales de producción, que buscan áreas nuevas de inversión, ya que la frontera norte del país se ha vuelto cara.
Ejemplo de ello son las maquilas que se instalaron en Yucatán, que exportan las mercancías por mar desde Puerto Progreso hacia Florida, lo que les resulta más barato que hacerlo por carretera. El nuevo plan tendrá buenos resultados en función de cómo se desarrolle la economía estadounidense, de las necesidades que tenga la comunidad europea, de los intereses de las redes internacionales de producción y de las inversiones con fondos públicos.