Una muestra más de la falta de control que Roberto Morales Flores tiene de la Secretaría de Salud (Ssa), es lo que está pasando con la jefa estatal de enfermeras, Guadalupe Frías Rito, quien llegó al puesto sin los méritos suficientes, ha generado problemas de indisciplina en los hospitales del estado, existe un creciente malestar de parte de las 10 jurisdicciones sanitarias de la entidad por su trato prepotente y ha provocado divisiones y confrontaciones entre el personal. Pese a todo ello, de manera inexplicable, la funcionaria no ha sido removida y ni siquiera le llaman la atención.
Entre el personal de la Ssa lo que está pasando con Guadalupe Frías solamente se explica por la falta de carácter de Roberto Morales, pues con el pretexto de que es una mujer cercana al gobernador de nada ha servido que representantes de las 10 jurisdicciones sanitarias en que está dividido el estado de Puebla hayan pedido su cambio.
Los problemas con Frías Rito iniciaron a finales del año pasado, cuando un movimiento de trabajadores inconformes de la Ssa consiguió que Odilia Bustos fuera removida como jefe estatal de enfermeras. Para calmar el ambiente de inconformidad que había en la secretaría, se anunció un concurso para elegir a la persona más idónea para ese puesto. Las aspirantes –prometieron funcionarios de la secretaría– serían evaluadas de acuerdo a su experiencia y sobre todo en su preparación académica.
Más valía a los directivos de la Ssa haberse quedado callados, no prometer lo que de antemano saben que no van a cumplir. Trascendió que el concurso lo ganó una jefa de enfermeras de un nosocomio de la ciudad de Puebla, que tiene posgrado en administración hospitalaria y una larga trayectoria en varias instituciones de seguridad social. Sin embargo, le dieron el puesto a Guadalupe Frías, que no reunía el perfil.
Guadalupe Frías tiene solamente grado de licenciatura en enfermería y una maestría en educación, que nada tiene que ver con sus labores en la Ssa. Su origen es militar y fuera de haber ocupado en cargo menor en una jurisdicción sanitaria, no cuenta con mayor experiencia profesional. Siempre que le preguntan cómo fue que llegó a su actual puesto responde que “por el gobernador” ¿Será esto cierto?
A su llegada se rodeó de un equipo que no la opacara. La mayoría de quienes forman su círculo cercano es gente con grado de licenciatura, pese a que en estado ya existe un número importante de enfermeras con uno o varios posgrados. El problema no radica en los antecedentes académicos de quienes conducen el área en cuestión, sino que empezó a haber una cacería de brujas.
Por órdenes de Guadalupe Frías se removieron a varias jefas de enfermeras bajo el argumento de que en la Ssa no pueden tener cargos directivos quienes provengan del IMSS. Esos movimientos se han hecho sin importar que trabajadoras con alta preparación académica han sido sustituidas por quienes no tienen estudios superiores a licenciatura o de plano, no se formaron en una institución de educación superior.
Además determinó que quienes ocupen puestos de jefes en las unidades médicas, no tienen derecho a descansar los fines de semanas. Ello, pese a que Frías Rito le caracteriza sus constantes ausencias de la ciudad de Puebla para acudir a congresos y diversas actividades.
Su trato hacia el personal es prepotente, le gusta visitar los hospitales por sorpresa, supuestamente para detectar anomalías del personal, cuando esa no es su función. De manera inexplicable y sobre todo increíble, esta funcionaria de la Ssa tiene una fobia a todo lo que hace la Facultad de Enfermaría de la UAP y ha prohibido a trabajadoras asistir a actividades de dicha institución educativa.
Cuando alguna jefa no se muestra dócil a su forma de dirigir, crea entre personal grupos que se dedican a hostigar y espiar a quienes considera sus enemigas. Tal situación ha generado un constante clima de confrontación en los hospitales.
Por esa razón, el criterio para que alguien llegue a directivo de un hospital en el área de enfermería es que únicamente sea incondicional de Guadalupe Frías. No importa que no tenga la habilidad, preparación o experiencia.
Una muestra de dicha situación se observa en el Hospital de la Mujer, que es uno de los nosocomios con muchas carencias de personal e insumos, además de que atiende mil partos al mes. Ahí se designó a María López García como subjefe de enfermeras. El mérito para alcanzar esa posición es que es incondicional de Guadalupe Frías. Cuando entra a las juntas del personal directivo y se plantea la necesidad de que tome decisiones urgentes para resolver problemas graves, sus respuestas son siempre las mismas:
“La voy a decir a mi jefa para ver qué hacemos”.
Y eso ha ocurrido en días en que el hospital está de cabeza.
Foro “a modo” para el presidente de la CDH
Este día en el Congreso local, en punto de las 9:30 de la mañana, en el salón Miguel Hidalgo del Congreso local, se realizará la mesa de “Análisis de Especialistas sobre Derechos Humanos en el Ámbito Municipal y en el Orden Jurídico Municipal”. El acto es promovido por la diputada de Convergencia –aunque en realidad es una incondicional del PRI– Carolina O’Farrill Tapia.
Dicho acto no tendría nada de relevante si no fuera porque solamente asistirán agrupaciones que son afines al actual presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Puebla, José Manuel Cándido Flores Mendoza, y el evento, con la complicidad de Carolina O’Farrill, se quiere utilizar para promocionar la reelección del actual ombudsman.
Con este tipo de maniobra se evidencia la falta de ética de Carolina O’Farrill, su comportamiento parcial y que no entiende nada en materia de derechos humanos. Su actitud obedece a que ella cree que la Secretaría de Gobernación quiere reelegir a Flores Mendoza y quiere quedar bien con la posición oficial del gobierno del estado.
Sin embargo, trascendió el fin de semana que en Gobernación se ha decidido que lo más sano es que se evite la ratificación de Flores Mendoza.
Ya muchos se enteraron de esa determinación, menos Carolina O’Farrill.