El Margarito propone: a los de la Dirección de Cultura, Recreación y Deporte de la Secretaría de Educación Pública (DCRD–SEP) hay que ponerles orejas de burro porque no saben nada sobre “la salida de las 400 familias tlaxcaltecas”.
¡Pero si los compañeros maestros sienten orgullo del origen, la identidad y el ombligo tlaxcalteca!, los defiende con vehemencia el Tránsito.
Pos será el sereno, dice la Sábila, pero los directivos de la DCRD–SEP no tienen ni la más remota idea de la celebración que organizan. ¡Son tan ignorantes que de seguro compraron su plaza!
¿Por qué arman tanto mitote por una escenificación?, pregunta el Jicoténcal.
Porque los de la DCRD–SEP al presentar el programa de la “Gran Jornada Tlaxcalteca del Siglo XVI”, los periodistas preguntan si no existen nuevos datos que modifiquen esa “migración”, “éxodo”, “diáspora”, “marcha” o “destierro” y su respuesta es que todo se hace sólo por mantener una tradición.
El Tránsito inquiere: ¿Las 400 familias no salieron el 6 de julio de la iglesia Nuestra Señora de las Nieves de San Juan Totolac?
Déjame decirte que según lo publicado –desde hace 10 años– por La Jornada de Oriente–Tlaxcala, ni salieron de San Juan Totolac, ni fue el 6 de julio, ni fueron 400 familias.
Ingenuamente el de Atligüecha pregunta: ¿Si no salieron de San Juan Totolac, por qué cada año se hace ahí la escenificación de la escena?
Porque al leer un documento oficial, alguien confundió las fechas y los lugares. En el Río de San Juan en seis días del mes de julio de mil e quinientos y nobenta y un años Agustín de Hinojosa Villabisencio teniente de capitan para las nuebas poblazones de los chichimecos… El governador alcaldes y principales. De la ciudad. de tlascala ofrecieron al dicho. señor Visso Rei cuatrocientos yndios casados. vecinos y naturales de la dicha ciudad. Para con ellos. hazer las dichas poblazones. los quales. Se enbarcaron e fletaron en quatro cuadrillas de carros. con sus mugeres e hijos en la dicha ciudad. adonde al dicho teniente se le havian de entregar y por algunos justos Respectos. Se degaron de entregar y por que es justo se entienda y sepa y aberigue se dieron en la dicha cedad (sic) los dichos quatrocientos yndios. y si todos bienen en los dichos carros. mandaba y mando hazer la quenta de todos ellos por sus nombres, con sus mugeres e hijos de sus barios, parcialidad, y quienes traen por capitanes. para que en todo tiempo. conste de la Verdad. y hisose la dicha cuenta en la manera siguiente.
El Márgaro compungido dice: ¿Eso quiere decir que la escenificación que Cultura, Recreación y Deporte de la Secretaría de Educación Pública hace desde hace 27 años, ¿es pura invención?
Es una interpretación errada –aclara el Jicoténcal–, pero los borricos de la DCRD–SEP la repiten porque les da pena reconocer que no saben leer y tienen vergüenza de preguntar.
Eso no es culpa de los pollinos, sino de quienes ordenan seguir con la costumbre, o sea el secretario de Educación Pública y el director del Instituto Tlaxcalteca de Cultura, señala el Margarito.
La Sábila dice a favor de los jumentos que la fecha está tomada de Vito Alessio Robles quien en su libro: Coahuila y Texas en la época colonial, anota: cuatrocientos indios con sus familias, formando un total de mil quinientas noventa y una personas, fueron recibidas en el río de San Juan, a inmediaciones de Tlaxcala, por el Capitán general don Agustín de Hinojosa Villavicencio, el 6 de julio de 1591, y fueron transportados hacia el norte en cuatro cuadrillas de carros.
Entonces el problema es de los historiadores locales que toman la fecha como si fuera válida, dice el Tránsito. Se han hecho descripciones bien bonitas de la salida que nunca sucedió; por ejemplo, Xochitiotzin escribe: “En la hermosa mañana del 6 de julio de 1591 una muchedumbre abigarrada se arremolinaba en las hermosas llanuras que se extienden con leves ondulaciones en las cercanías de San Juan Totolac, en las márgenes del río Zahuapan. Allí se había congregado casi toda la población de la privilegiada provincia de Tlaxcala.
Pero los borricos de la DCRD–SEP se dedican a la enseñanza y deberían revisar el hecho, advierte el Margarito. No que se van por el conocimiento popular. ¡Hubieran leído el tomo VI de Tlaxcala. Textos para su historia!
Acuérdate –señala el Jicoténcal– que eso es editado por un gobierno priista y los actuales funcionarios son panistas. Ni se te ocurra pensar que los rucios se acerquen a Tlaxcala en el siglo XVI de Charles Gibson, porque fue una publicación hecha en tiempos de la ex gobernadora Beatriz Paredes.
El Tránsito argumenta a favor de los pollinos ya que considera que éstos le echaron una ojeada a la tesis con la que obtiene el titulo de la especialidad de Historia en la Escuela Normal Superior de Puebla el compañero profesor José Hilario Fermín Andrade Flores con el título: Las cuatrocientas familias en el norte del país.
Si realmente tuvieran interés, pudieron haber revisado los libros de Philip W. Powell, La Guerra Chichimeca (1950– 1660) o Capitán Mestizo Miguel Caldera y la Frontera Norteña, publicados por el Fondo de Cultura Económica donde se anota: La larga caravana de carretas partió ruidosamente de Tlaxcala en los primeros días de junio de 1591. A mediados del mes se encontraba en las cercanías de la ciudad de México, y el 18 de junio el virrey Velasco visitó en persona a los emigrantes. Describió esto al rey el 26 de junio: Los indios de Tlaxcala… caminan ya, y habrá ocho días que salí cinco leguas desta ciudad a verlos y a animarlos, y hacerles proveer de todo lo necesario. Van en todo lo que yo he podido bien acomodados, y parece que ya van a gusto y voluntad...
Ese mismo señor refiere que: Para el 6 de julio la caravana tlaxcalteca había llegado al río san Juan, a mitad del camino entre Jilotepec y el centro Otomí de Querétaro, mientras acampaban allí, se levanto un censo oficial... la cuenta arrojo un total de 932 colonos, 690 de ellos casados, con 187 niños, y 55 solteros o viudos.
Pero y qué tal y los equivocados son esos extranjeros que no conocen la historia del pueblo, ya ven que los ingleses, holandeses y norteamericanos no son tan profundos como los tlaxcaltecas, dice el primo Tránsito.
Pues se hubieran acercado a una gente tlaxcateca como don Juan Buenaventura y Zapata que en: Historia cronológica de la Noble Ciudad de Tlaxcala, refiere: El jueves 6 del mes de junio partieron las cien personas de Ocotelulco, llevando un grupo de carretas. Al día siguiente, viernes, partieron también las cien personas de Tizatlan, llevando también un grupo de carretas. Aun no pudieron partir los quiyahuiztecas y la gente de Tepectipac porque aun no se completaban las cien personas de cada uno. Partieron después. Dos días estuvieron detenidos en el templo de arriba. Partieron el domingo a 9 de junio.
La Sábila dice que lo resuelvan como Mercedes Meade: En junio de 1591, partió la expedición de la ciudad de Tlaxcala en compañía de fray Jerónimo de Zarate y de otros franciscanos, bajo el mando general del capitán Agustín de Hinojosa Villavicencio, representante del Virrey Luís de Velasco, y del gobernador de Tlaxcala Gregorio Nacianceno. El 6 de julio llegaron a inmediaciones del convento de San Juan Totolac, a orillas del río Zahuapan, en donde se realizo un recuento de las personas que salían de la provincia de Tlaxcala hacia la frontera de los chichimecas. Nomás con que den vueltas y vueltas entre el templo de arriba –San Francisco– y Totolac, ya la hicieron.