En próximos días se irá de la entidad una de las industrias importantes de la rama de la metalmecánica lo que dejará en el desempleo a unas 300 personas, lo que se considera el preámbulo de lo que se espera para la segunda parte del 2008 en lo que a pérdida de trabajos se refiere.
Así lo señaló el líder estatal de la CTM, Leobardo Soto, quien estuvo en Tehuacán para reunirse con adheridos a esa confederación. Sostuvo que esa empresa se irá de Puebla para reagruparse en la zona del Bajío y el norte del país.
Manifestó que esa es una señal de que la recesión de Estados Unidos y la crisis en España alcanza ya a México, de modo que en los siguientes meses el desempleo tiende a recrudecerse.
Según el líder cetemista los números indican que la inflación ya rebasó el 5.5 por ciento calculado para este año, de modo que el país está inmerso en una crisis seria, porque el aumento que se autorizó fue apenas del cuatro por ciento.
Lamentó que este panorama desolador para los mexicanos se trate de ocultar con medidas como la pactada por el presidente de la República, Felipe Calderón Hinojosa y la Confederacion de Camaras Industriales (Concamin, pues dijo que de ningún modo el congelar precios en productos alimenticios, que no son de primera necesidad, puede considerarse como una estrategia acertada.
Agregó que en realidad se trató de “un anuncio absurdo, el del presidente de la República” pues esa medida no va a beneficiar más que a las industrias que van a congelar sus precios; curiosamente cuatro de ellas son poblanas.
Una rama de “La Costeña”, “La Empacadora” y “La Morena” son las que forman parte del pacto federal, de modo que son sus dueños los que tendrán ventajas y seguramente los que registrarán mayores ventas.
“Lo demás es una burla a los mexicanos” sostuvo Soto al cuestionar la manera absurda con la que el ejecutivo federal intenta ocultar lo que a ojos vistos se nota y se sufre por la mayoría de los mexicanos.
De acuerdo con lo declarado por el cetemista el desempleo apenas se comienza a resentir y vendrá con mucha fuerza, pero a ello hay que sumar que la recesión de Estados Unidos se combina con la falta de una política económica de la presidencia de la República, desde donde no parece haber claridad para enfrentar ni la crisis económica ni la alimentaria.