La mujer más poderosa de México, Elba Esther Gordillo Morales, pocas veces acude a actos sociales y sus apariciones públicas son esporádicas. Siempre que se deja ver es porque algo le va ha generar un dividendo político. Por eso tenía cinco años, dos meses, que no pisaba territorio poblano, hasta este fin de semana, que acudió al cumpleaños 40 del senador Rafael Moreno Valle Rosas. Su presencia no fue la de una visita fraternal, sino el intento de empezar a amarrar una alianza plural para que dentro de tres años el legislador pueda ser gobernador.
La presencia de Gordillo el sábado, fue ante todo, el primer intento serio de acercamiento de Moreno Valle Rosas con importantes actores que serían claves en la construcción de su candidatura, como es el caso de Rafael Micalco, el presidente estatal del PAN, quien degustó en la mesa principal con el senador y la profesora. Para nadie es un secreto que el dirigente ha pasado de ser un opositor a ser el principal promotor del ex priista dentro de Acción Nacional.
Micalco no está pidiendo directamente el apoyo para Moreno Valle, pero si ha resistido las presiones de varios panistas, como Ana Teresa Aranda, para que se frene el activismo del senador.
También fue la oportunidad para que varios actores priistas como el ex edil Enrique Doger Guerrero y más de seis decenas de alcaldes, los dirigentes del SNTE, del PAN y otras fuerzas políticas, se dieran cuenta que está firme el padrinazgo de Gordillo Morales hacia Moreno Valle Rosas.
Quien fuera secretario de Finanzas en el sexenio pasado y líder de la fracción del PRI en el Congreso local, sabe que con la fuerza de su grupo político y la del PAN no le alcanza para ganar la gubernatura. Puebla sigue siendo un estado con miles de votantes priistas, que apoyan a cualquier candidato tricolor. Pero además, los magros resultados que ofrece el gobierno de Felipe Calderón –sobre todo en el terreno económico– no ayudan a ningún candidato.
Con esas condiciones, en el grupo político de Moreno Valle sabe perfectamente que para ganar la gubernatura deberá hacer alianzas con todo aquellos que se dejen. Incluidos importantes sectores del PRI.
Como parte de esa estrategia, se programó la visita de Gordillo Morales como una demostración de poder, de que es respaldado por la mujer que influye de manera decisiva en el ánimo del presidente Felipe Calderón, de por lo menos cinco gobernadores priistas, del sindicato más grande de América Latina y que ha decidido el destino de varias contiendas electorales.
El mensaje que se manda con la visita de Gordillo es que si se desata una guerra sucia contra Moreno Valle Rosas, quien lo haga se deberá enfrentar también a la profesora, al poder del SNTE.
Que si los grupos locales del PAN, sobre todo los de Ana Teresa Aranda y Ángel Alonso Díaz Caneja, se oponen a la candidatura del senador bajo el argumento de que “no es un panista puro”, se podrían enfrentar al enfado de Felipe Calderón vía la “profesora”.
Que Rafael Moreno Valle será uno de los operadores electorales más importantes en la contienda federal de 2009.
Que por más dinero que el gobierno de al SNTE, este sindicato se mostrará leal a Moreno Valle.
Que los priistas tendrán cabida en una posible candidatura y en el gobierno –en caso de que gane la elección de 2010– de quien fuera hace unos años el principal aspirante a ser huésped de Casa Puebla pero por el PRI.
Mucho se insistió el sábado de que la presencia de la “profesora” fue exclusivamente un gesto de amistad. Eso no es creíble. Sobre todo cuando la dirigente del SNTE nunca ha acudido a una fiesta de Leticia Jasso Valencia, quien fue secretaria general de la sección 51 del sindicato y se le considera como la única amiga real que la líder magisterial tiene en Puebla.
Gordillo aprovechó el sábado para mandar mensajes. Agradeció a los que participaron a favor del Panal en el último proceso electoral en Puebla.
También ignoró a priistas –como el ex senador Víctor Hugo Islas Hernández– que quisieron acercarse a ella sin el consentimiento del senador.
A otros priistas y panistas, les recomendó seguir cerca del senador.
La última vez que vino Gordillo a Puebla fue hace cinco años. Fue un acto en el Hotel Best Wester y se trató de un acto para firmar un acuerdo de fortalecimiento de la educación, en el que estuvieron presentes dirigentes nacionales del SNTE, funcionarios de la SEP federal y los líderes locales del sindicato.
De ahí en adelante, Gordillo no había tenido otro motivo importante para pisar territorio poblano. En el último trienio, por lo menos canceló en cinco ocasiones su presencia en actos sindicales.
Gordillo no estuvo presente en la toma de protesta de los actuales secretarios generales de las secciones 51 y 23, Cirilo Salas y Eric Lara, respectivamente, pese a que ambos son afines al grupo político de la “profesora”.
Tampoco acudió al acto en el que subió al poder Noé Peñaloza Hernández como alcalde de San Martín Texmelucan, pese a que es el municipio más importante que ha ganado el Partido Nueva Alianza, que es la fuerza política creada por Gordillo para hacer coaliciones electorales.
Pese a que el gobierno del estado en los dos últimos años ha accedido a todas las demandas de las dos secciones del SNTE en la revisión económica anual, nunca se ha conseguido que el acuerdo final se firme con la presencia de la líder magisterial, pese a que funcionarios del gobierno del estado han intentado que la presidente del sindicato se acerque al gobernador en un acto público.
La visita del sábado tuvo un mensaje inequívoco: Elba Esther Gordillo quiere que el próximo gobernador de Puebla sea alguien de su grupo.