El video es una suerte de homenaje que realizaron algunos alumnos del dramaturgo veracruzano, antes de su fallecimiento. En ese sentido, Bixler comentó: “Emilio era una persona que trataba muy mal a los reporteros y muy pocos tuvieron la fortuna de entrevistarlo; por eso, esta serie de imágenes es de incalculable valor para la gente que lo conoció y que ha leído su obra”.
El autor de Rosa de dos aromas y Acapulco los lunes fue un brillante escritor, poeta, cuentista y dramaturgo desde los años 50, parteaguas en la historia del teatro mexicano. También escribió guiones para cine y televisión, e incluso incursionó como director de escena.
Posteriormente a la proyección del video, que duró unos cuantos minutos, Antoine Rodríguez comentó a La Jornada de Oriente que se ha centrado en el estudio de Df 52 obras (Fondo de Cultura Económica), que el dramaturgo empezó a escribir en 1948 y culminó en 2000.
“No es casual –refirió– que sean 52 obras, porque para Emilio el número 52 refiere al calendario azteca, que a la vez significa un ciclo de un siglo. Es cabalístico, de 1948 a 2000, 52 años después, escribe su última obra sobre situaciones urbanas en la ciudad de México”.
Por ello, consideró: “Es tal vez su obra más interesante, es una visión muy particular de un dramaturgo que nació en 1925, en plena gestación de la nueva nación mexicana, posrevolucionaria, y es también un signo de preocupación sobre lo que se le llamó la mexicanidad”.
Resumió que su obra es una evolución tradicional de las clases sociales del DF. “Por ejemplo –citó–, en ellas no hay personajes contraculturales, que se droguen, que escuchen rock, que tomen el metro, que coman fast food”.
–¿Era un México distinto el que narraba Carballido? –se le preguntó.
–No, no era un país distinto, lo que rescata es lo que sigue persistiendo en la cultura tradicional. México es una mezcla de tradición y de posmodernismo, y a Emilio le interesó esa parte que se intenta ocultar. A los mexicanos les gusta ser considerados como personas en progreso globalizado; sin embargo, se olvidan de que todavía existe una gran mexicanidad, a través de la Guadalupana, las fiestas patrias, el comer tacos… sigue existiendo eso que Emilio logró captar.
–¿Por qué estudiar a Carballido, y no a Rodolfo Usigli o Salvador Novo?
–Creo que hay que estudiarlos a todos, lo que pasa es que Carballido supo, a través de la comedia, seducir el pulso y el latir de lo popular. Su teatro desarrolla una estética particular por medio de la anécdota, que se va enriqueciendo de una carga sociocultural y política muy sutil; de ahí la empatía muy fuerte del público con él.