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Jueves, 26 de junio de 2008
La Jornada de Oriente - Tlaxcala - Educación
 
 

Directivas del Cendi de Apizaco habrían cometido y solapado anomalías en el plantel

Tanto la directora como la jefe del área de pedagogía del Centro de Desarrollo Infantil (Cendi) número 2 de Apizaco, Ambrocia Cerón Lara y Gabriela Anaya Ortega, respectivamente, habrían cometido y solapado una serie de irregularidades dentro del plantel, como golpear a una docente y poner a disposición de las autoridades del sector a otras más sin sustento alguno, según se refiere en documentos oficiales que obtuvo este diario.

 
Víctor Hugo Varela Loyola
Tlaxcala, Tlax.

Esa situación también ha provocado que varias docentes hayan solicitado su cambio de adscripción, a efecto de realizar su labor de enseñanza sin ninguna presión o temor a represalias.

La Jornada de Oriente obtuvo copias de esas supuestas irregularidades que fueron cometidas por Cerón Lara y Anaya Ortega entre los años 1999 y 2007 y a las cuales les dieron seguimiento las instancias respectivas de la Unidad de Servicios Educativos de Tlaxcala (USET).

Uno de los supuestos hechos anómalos se refiere en el oficio DCS2/01, que entregaron ambas directivas el 23 de enero de 2001 a la entonces coordinadora de Educación Inicial de la USET, Eloina Cabrera Galicia.

A través de ese documento, Cerón Lara y Anaya Ortega ponen a disposición de la USET a la docente Lorena Camacho Morales, cuya labor fue calificada de deficiente porque puso en peligro la integridad física de los alumnos, en virtud de que “por ausentarse durante 30 minutos de su salón de clase, una de sus alumnas ingirió thiner”.

Además la negligencia de Camacho Morales provocó que dejara salir a un menor solo de la escuela, mientras que en otra ocasión “cerró la puerta del salón sin percatarse que había una niña dormida en el interior”.

Pese a que fueron muchas las anomalías en las que incurrió esa docente entre los años 1999 y 2000, Cerón Lara y Anaya Corona la pusieron a disposición de la USET hasta enero de 2001, con la siguiente excusa: “ (…) la dirección del plantel acepta que al no haber comunicado lo anterior a la superioridad en tiempo y forma, se adquiere alguna corresponsabilidad. Lo cual se reconoce en el entendido que se hacía con el fin de permitir a la persona mencionada enmendar su actuación profesional”.

En otro caso, la docente María Graciela Cortés Arroyo se quejó de haber sido agredida verbal y físicamente por la jefe del área de pedagogía frente a su grupo de alumnos, otras maestras y de la directora del plantel –“quien hizo que no vio nada”.

Por estos hechos, la afectada presentó una denuncia penal en contra de su agresora.

Esos incidentes habrían ocurrido el 8 de junio de 2007 en el comedor del Cendi de Apizaco, lo que provocó que Cortés Arroyo solicitara su cambio de centro de trabajo.

Algunas copias de estos documentos fueron presentados por Alicia Flores Hernández –madre de una alumna de ese plantel que fue mordida por otra menor en un momento de descuido de su maestra– a la sociedad de padres de familia del Cendi número 2, a efecto de que conocieran las irregularidades que se han cometido en esa institución.

Al respecto, Ambrocia Cerón y Gabriela Anaya si bien aceptaron algunos de esos hechos, aseguraron que esos conflictos ya fueron solucionados ante la USET. “Lo que nos intriga –expuso Anaya Ortega– es cómo la mamá obtuvo esos documentos, pues se supone que son oficiales y están restringidos al público”.

 
 
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