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Jueves, 26 de junio de 2008
La Jornada de Oriente - Puebla - Municipio
 
 

Reclaman vecinos de tres colonias seguridad pública a Blanca Alcalá

En las últimas tres semanas la inseguridad llegó a tal extremo en las colonias Tres Cruces, Universidades y en la unidad habitacional Xilotzingo, que los comerciantes y vecinos colocaron desde hace dos días mantas y cartulinas en las que exigen a Blanca Alcalá Ruiz que cumpla su promesa de campaña de garantizar la vigilancia en esa zona.

 

Comerciantes y vecinos colocaron desde hace dos días mantas y cartulinas en las que exigen a Blanca Alcalá Ruiz que cumpla su promesa de cam-paña de garantizar la vigilancia en esa zona / Foto: José Castañares
Javier Puga Martínez
Puebla, Pue.

A principios de junio, un grupo al parecer bien organizado comenzó a robar por igual viviendas y comercios ubicados sobre la avenida José María Lafragua (24 Sur), entre la avenida de Las Torres y el centro comercial La Gran Bodega, al suroriente de la capital poblana, relataron los vecinos; en total, se trata de unos 30 comerciantes y más de 4 mil personas que viven y caminan a diario por ahí, indicaron.

Algunos dueños, por amenazas y acoso de los delincuentes, prefirieron bajar la cortina y salir huyendo, literalmente, de la zona. Otros más no tardan en seguir ese ejemplo, pero no sin antes exigir que las autoridades municipales se pongan a trabajar: “Blanca, ¿dónde está la seguridad que prometiste?”. “No más asaltos”. “No más delincuencia”. “Yo también quiero a Puebla limpia, pero de delincuentes”, rezan algunas frases de los indignados colonos.

Víctor Vega, propietario de un taller mecánico, relató que los ladrones ingresaron a su establecimiento una noche a principios de este mes “y no dejaron ni un desarmador”; aunque presentó la denuncia correspondiente, a la  fecha no hay indicio alguno que lleve a la captura de los delincuentes por una simple razón: la investigación ni siquiera ha comenzado.

“Dice la Policía que sí hay vigilancia, y sí, las patrullas pasan, pero como lo hace cualquier otro carro, nunca se detienen a preguntar o a hacer presencia que de seguridad a la zona o a hacer rondines. Estamos totalmente desamparados de seguridad, no hay vigilancia. ¿Qué esperan, que haya un muerto para ahora si poder actuar?”, se pregunta el comerciante quien agregó que las pérdidas materiales que dejó el robo superan los 150 mil pesos, producto de varios años de trabajo. 

La semana pasada los empleados de una ferretería ubicada justo enfrente del taller mecánico atendían a los pocos clientes que a las 2 de la tarde se acercan a comprar productos, sin embargo, dos de ellos llegaron al negocio y sin más desenfundaron pistolas tipo escuadra y amagaron a los trabajadores. A todos los encañonaron y los tiraron al suelo; a uno de ellos le quitaron 40 mil pesos, producto de las ventas y que servirían para pagar adeudos.

La Policía Municipal tardó media hora en llegar después de que fue reportado el asalto afirmaron los empleados, lo que contrasta con los discursos oficiales donde se asegura que los cuerpos de seguridad del municipio llegan en menos de 10 minutos cuando responden a una emergencia.

En una mueblería contigua los ladrones subieron a la azotea que alberga este establecimiento hace un par de días. Tras un vistazo oportuno, el dueño comenzó a perseguir a los delincuentes dentro de su propio negocio y atrapó a uno de ellos; pretendían robar la bodega de telas para salas. 

De nueva cuenta, la Policía Municipal no sólo llegó tarde, sino que además dejó libre al delincuente porque simplemente “no se robó nada”. Desde entonces, los propietarios padecen un fuerte hostigamiento telefónico, siendo la principal víctima una de las hijas de esta familia; los vándalos les pusieron vigilancia y son espiados constantemente. “Pero no nos vamos a ir de aquí, la autoridad tiene que hacer su trabajo, para eso los elegimos”, subrayó uno de los propietarios de la mueblería.

 

La banda de las embarazadas

Este martes, la tienda Coppel ubicada en la Plaza Xilotzingo, donde se encuentra el centro comercial La Gran Bodega, también fue asaltada. Una de las empleadas del lugar, que ayer se encontraba en inventario para cuantificar el monto de la pérdida, relató a La Jornada de Oriente que un grupo de tres mujeres que aparentaban estar embarazadas ingresaron para ver algunos modelos de zapatos.

Un cliente se dio cuenta de que las mujeres se echaban mercancía en el vientre, y dio aviso a los encargados. Al verse descubiertas, las mujeres salieron huyendo y las empleadas de la tienda detrás de ellas; no las alcanzaron, pero dos sujetos se acercaron al cliente que dio aviso y le tomaron fotos a su auto y a las placas.

De nueva cuenta, la Policía tardó más de 30 minutos en llegar, y ahora son las empleadas quienes tendrán que pagar la mercancía robada.

“Xilotzingo y las colonias aledañas se han convertido en tierra de nadie, es un caos”, afirman las empleadas del establecimiento comercial, que además son vecinas de esta demarcación. El propio presidente de la unidad habitacional así lo reconoce, pero también asegura que ha recibido y que va a seguir recibiendo “mucho apoyo” del gobierno del estado y del ayuntamiento de Puebla, un apoyo que simplemente no se ve: tiendas que son asaltadas una vez por semana, bandas de niños pandilleros de entre 12 y 14 años; bardas y casas graffiteadas, basura e inmundicias por doquier, un tianguis de piezas “usadas” e invasión de las áreas verdes. 

 
 
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