El Margarito Pérez de Zacatelco chambea en “El Vitral” y se siente representante popular. Según él, los legisladores le toman su parecer en muchas cosas. Por ejemplo, dice: El otro día me platicó la única abejita del Panal que dos azules lo abordaron y le pre-guntaron: ¿Cómo vas a votar en la re-forma de Estado, a favor o en contra? El panalito contestó a estos dos sujetos: ¡Ni a favor, ni en contra!
Los albiazules le sugirieron: ¿Por qué no te das una vuelta por el Palacio o al antiguo Hospital del Niño? ¡El señor quiere hablar contigo!
¡Yo no tengo que hablar con nadie!, dice que les contestó molesto y agregó: Si quieren saber para dónde va el voto del Panal hablen con la maestra, que ella me indicará lo que debo hacer.
Los panuchos lo desafiaron: ¡El acuerdo es contigo, no con la maestra!
El panalito les confirmó: Yo estoy aquí por la maestra, lo que quieran con el Panal y el SNTE consúltenlo con la maestra. ¡Ella es la única que tiene voto en el Congreso local! Y los urgió: Más vale que le vayan apurando porque la maestra está muy ocupada y quién sabe si los pueda atender.
El teléfono quizá está descompuesto o no alcanzó el tiempo para llegar a San Diego, porque en la votación de la re-forma de Estado el panalito votó junto con los legisladores del Partido de la Revolución Democrática.
El cambio en las secciones
Pos que feo que no se pudieron co-municar ni por radio, ni por celular, por-que eso quiere decir que el cambio en las dos secciones sindicales se les va a com-plicar a los aspirantes locales que no son del circulo cercano a la gente de la maes-tra Elba Esther, dice el Tránsito que se desempeña como mesero en un restau-rante de un líder sindical, que no es del MBMT. Ese changarro si es negocio, afirma el primo.
El Jicoténcal señala que si alguna mujer tiene poder en este país es la moustra Elba Esther, de la que por cierto Arturo Cano y Alberto Aguirre han es-crito un libro titulado: Doña Perpetua. El poder y la opulencia de Elba Esther Gordillo (Grijalbo, 2007, México, 342 pp.).
La Sábila reconoce que la presidente vitalicia del Sindicato Nacional de Tra-bajadores de la Educación, considera al Sistema de Educación Pública como su propiedad y no dejará que nadie meta mano, como ella misma lo dice: “Un día alguien preguntó si habría disposición para tomar algunas decisiones en la vida y hay un momento en que está la ética de uno, sí, la personal, pero hay otra, ¿eh? La de la supervivencia de un gremio. Hoy estamos ante ese dilema” (p. 11).
El Margarito se queda estupefacto e inquiere: ¿Eso quiere decir que en la renovación de las secciones sindicales 31 y 55 los que quieran ser secretarios generales y no son del equipo de Doña Perpetua difícilmente tendrá posibilida-des de ganar?
Si el panalito votó en contra de la re-forma de Estado, ello significa que Doña Perpetua no dejará que ningún grupo local, grande o chiquito que no sea de los suyos, participe de la renovación de las dirigencias estatales, asegura una Sábila que se desempeña como suplente de una educadora que trabaja como funcionaria pública y que no puede cubrir el horario de trabajo matutino.
¡Eso es una vil mentira!, dice el Trán-sito; en primera, porque la Sábila no tie-ne ni siquiera la primaria terminada, y en segunda porque ninguna maestra puede pagarle directamente a alguien para que la sustituya.
El Jicoténcal les explica que esa es una práctica común en el magisterio. Los maestros que no quieren ir a trabajar porque tiene otra chamba que les deja más lana, llegan a un acuerdo con el su-pervisor, con el director o con la sección sindical para que ellos, de su salario, le paguen a una practicante para que los sustituya y así mantienen su plaza, su sa-lario y su antigüedad.
¡Eso es lo que hace impenetrable el poder de Doña Perpetua!, afirma el pri-mo Margarito.
El Tránsito les recuerda que ahora que Doña Perpetua presentó su Alicae (Alianza por la Calidad de la Educación) los maestros se levantaron en armas por-que no pueden aceptar esa aberración de los exámenes de oposición. ¡La herencia y la venta de las plazas es una realidad!, aunque lo niegue el ratón Miguelito. Con decirles que hasta el MBMT se opone a terminar con el negocio.
Estábamos hablando del cambio en las secciones sindicales, no de la venta de plazas que no existe, pero es muy real, reclama el Tránsito.
La Sábila que ahora viste como com-pañera maestra: zapatos altos, media de rejilla –por primera vez se pone medias y le gustaron las de cuadritos con costura atrás–, traje sastre de color tigre, blusa verde y pelo envaselinado hacia atrás. Todo adquirido en el tianguis que con-trola el diputado federal del PRD por el tercer distrito de Tlaxcala y adquirido con el primer salario ganado como edu-cadora. ¡La pobre no distingue entre maes-tra y educadora!
La compañera maestra–educadora su-plente suelta que se ha enterado que un hermano de la señora quiere rifársela por la Sección 31, pero va a estar campeón que pueda alzarse con el triunfo. Se co-menta que van a demandar elecciones, porque creen que ahí la pueden hacer. Sin duda que ha hecho talacha y cuenta con algunos seguidores, pero eso no ga-rantiza que tenga posibilidades.
El Jicoténcal considera que lo único que va a ocurrir es el desgaste, pero van a tener que cumplir el sueño del compa-ñero aspirante y de no ser secretario ge-neral lo van a convertir en candidato a diputado federal. Pero va a ser difícil des-plazar al de Desarrollo Económico.
¿En la 55?, esa es más fácil de ganar, porque se trata de una Sección con puros maestros que dependen del gobierno es-tatal, destaca el Tránsito.
La Sábila dice que en todas las sec-ciones hay gente de Doña Perpetua, ahí es donde se arreglan los votos. En cada ca-silla saben cuántos y quiénes deben vo-tar para cada una de las planillas que se registran. ¿Por qué creen que nunca han ganado los de MBMT y eso que en su mo-mento llegaron a movilizar mucha gente?
El Margarito se queda pensando, y no puede dar crédito a lo que escucha de labios de los primos y pregunta: ¿O sea que el voto en contra del Panalito, sig-nifica que no hubo comunicación con Doña Perpetua?
Si a eso le aúnas –aclara la Sábila– que en las altas esferas de la política es muy comentadas las diferencias entre Bea-triz Paredes y Doña Perpetua, ¡te podrás dar cuenta de lo difícil que va a ser –por no decir imposible– que alguien meta las manos en las secciones 31 y 55!
¿A poco están peleadas?, inquiere el Tránsito de Atligüecha.
Claro que están peleadas y como ella supone que los locales, a pesar de que estén en el PAN, siguen siendo fieles a la ex góber, pues no va a soltar ni una sec-ción sindical.
¿Qué ella no es del PAN?, pregunta el Margarito Pérez.
Te lo digo en palabras de ella misma: “Yo no tengo problemas con el PRD o algunas corrientes del PRD… No tengo problemas con el PAN, pero no soy pa-nista, ¡no lo he sido ni lo seré nunca! Soy una liberal, yo soy maestra. Y del SNTE. No tengo broncas con el PRI, de él surgí y tuve muchas cosas buenas, pero no es-toy en la camarilla corrupta y delincuen-te que está en su conducción. Y pago el costo” (p.17).
Por algo Doña Perpetua se refiere al SNTE como “las niñas de mis ojos”.