El Premio de Investigación otorgado por la Academia Mexicana de Ciencias fue instituido en 1961, y se otorga a investigadores no mayores de 40 años, que realicen investigación de punta en las áreas de ciencias exactas, naturales, sociales, humanidades, ingeniería y tecnología. Es la distinción más importante que otorga la Academia Mexicana de Ciencias, y se considera el segundo premio más importante que se otorga a un científico en México (sólo después del Premio Nacional de Ciencias, que se otorga a científicos y tecnólogos con trayectorias muy destacadas). El premio lo entrega el presidente de la República, y consiste de un diploma y una pequeña retribución económica. Algunos de los científicos que han recibido el Premio de Investigación de la Academia Mexicana de Ciencias son: Marcos Moshinsky Borodiansky (1961), Ismael Herrera Revilla (1968), Pablo Rudomín Zevnovaty (1971), Adolfo Martínez Palomo (1975), José Sarukhán Kermez (1980) y Francisco Gonzalo Bolívar Zapata (1982), sólo por mencionar unos cuantos.
En 2007 tuve la fortuna de haber sido galardonado con este importante premio, convirtiéndome así en el primer computólogo en obtenerlo. Algo curioso es que lo recibí en el área de “Ciencias Exactas” (donde tuve que competir contra físicos, químicos y matemáticos), debido a que el área de “Ingeniería y Tecnología” (que a muchos pudiera parecerles un sitio más adecuado para la computación), sólo considera a tecnólogos que cuenten, preferentemente, con patentes. La competencia para obtener este premio es muy dura, sobre todo si se considera que no participan (y nunca lo han hecho) computólogos en ninguna de las comisiones evaluadoras. Cabe mencionar que participé en tres años consecutivos y que el premio lo obtuve en mi última oportunidad, justo antes de cumplir el límite de edad impuesto en la convocatoria, y cuando ya había perdido toda esperanza de ganarlo.
El premio lo entregó el presidente de la República, Lic. Felipe Calderón Hinojosa, el 22 de octubre de 2007, en las instalaciones del “Papalote: Museo del Niño”. En tan importante ocasión, tuve el honor de ser elegido por el Dr. Juan Pedro Laclette, entonces Presidente de la Academia Mexicana de Ciencias, para dirigir unas palabras a la audiencia, en representación de los galardonados de los años 2005, 2006 y 2007 (la entrega del premio se suspendió durante los dos últimos años del período presidencial del Lic. Vicente Fox Quesada). Debido a cuestiones protocolarias, mi discurso consistió, en su mayor parte, de la lista de ganadores, sus instituciones, el área en la que ganaron el premio, y la disciplina en la que trabajan. Además, se me requirió entregar mi discurso un par de días antes del evento, para ser revisado por la Oficina de la Presidencia. Sin embargo, y pese a las múltiples restricciones existentes, no pude resistir la tentación de aprovechar los últimos dos minutos (de los cinco que me dieron para todo el discurso), para dirigir las siguientes palabras:
“Sobra decir que este premio es, sin lugar a dudas, un enorme incentivo para continuar nuestra labor como investigadores. Este reconocimiento lo compartimos también con nuestros estudiantes y colaboradores, sin cuyo apoyo, no estaríamos aquí. Y a propósito de reconocimientos, uno muy especial merecen también nuestras familias, cuyo apoyo ha sido un pilar fundamental para el desarrollo de nuestras carreras científicas.
Pero este día, la felicidad eclipsa, aunque sea por un momento, a la realidad. Este día, no pensaremos en las enormes limitantes que debemos enfrentar los científicos mexicanos para poder realizar nuestro trabajo. Este día, nos olvidaremos de los escasos recursos que se destinan a la investigación científica en nuestro país, y de la lucha cada vez más encarnizada que debemos librar para obtenerlos. Este día, nos olvidaremos de los tortuosos sistemas de evaluación a los que estamos sujetos constantemente, tanto a nivel individual como institucional, en aras de una excelencia que se da el lujo de redefinirse al menos una vez cada sexenio. Este día, nos olvidaremos de la angustia que nos causa ver que los jóvenes doctores que hemos formado no puedan hallar empleos a la altura de su elevada preparación académica. Este día, pensaremos que somos otro México; un México en el cual la ciencia se ve como la puerta al desarrollo y no como un lujo prescindible.
Sólo quisiera que este día no se acabara, si bien mi entrenamiento como científico, me impide ignorar la ingrata certeza de que esta ilusión no vivirá hasta mañana”.
Por cuestiones azarosas del destino, este breve discurso captó la atención de la mayoría de los medios de comunicación presentes en el acto1, y segmentos del mismo se reprodujeron en diversos periódicos de circulación nacional al día siguiente. De tal forma, y de manera por demás irónica, gocé de mis (tal vez muy ansiados) cinco minutos de fama, no por haber obtenido el premio, sino por mi discurso.
Breve Semblanza Biográfica del Dr. Carlos A. Coello Coello
Carlos Artemio Coello Coello obtuvo la licenciatura en ingeniería civil de la Universidad Autónoma de Chiapas en 1991, graduándose con mención honorífica. Gracias a una beca de la Secretaría de Educación Pública, cursó estudios de maestría y doctorado en ciencias de la computación en la Universidad Tulane en EUA, de donde se graduó en 1993 y 1996, respectivamente. Fue Senior Research Fellow en el Plymouth Engineering Design Centre (en Inglaterra) y profesor visitante en la Universidad DePauw (en EUA). Actualmente es investigador Titular D y Jefe del Departamento de Computación del CINVESTAV. Es autor de más de 180 artículos en revistas y congresos internacionales con arbitraje estricto, de unos 20 capítulos de libros en inglés, así como de un libro monográfico en inglés sobre optimización evolutiva multiobjetivo la segunda edición fue publicada por Springer, New York, en 2007, y otro sobre historia de la computación publicado por el Fondo de Cultura Económica, México, en 2003.
Es miembro del sistema nacional de investigadores Nivel 3, de la Academia Mexicana de Ciencias, de la comisión dictaminadora del área VII del Sistema Nacional de Investigadores y del comité de acreditación de evaluadores del área VII del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología.
Pertenece al comité editorial de 12 revistas internacionales, siendo editor asociado en seis de ellas. Sus publicaciones reportan más de mil 260 citas en el ISI Citation Index, además de contar con unas mil 300 citas adicionales en otras fuentes (p.ej., libros monográficos, tesis doctorales y memorias de congresos internacionales). Ha dirigido 25 tesis de maestría y siete tesis doctorales y ha sido evaluador de tesis doctorales de Israel, Australia, Singapur, Suecia y España. Ha sido conferencista invitado en España, Estados Unidos, Canadá, Suiza, Colombia, Chile, Argentina, Uruguay y México.
Sus áreas de interés son: optimización evolutiva multiobjetivo, manejo de restricciones en algoritmos evolutivos y las metaheurísticas bio–inspiradas en general.
1 Pueden verse detalles de la entrega del premio, así como varias notas periodísticas que hacen alusión al mismo en: http://www.cs.cinvestav.mx/~EVOCINV/premioAMC2007/premioamc2007.html
*CINVESTAV–IPN
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