Agrega: “Estamos en una etapa de refundación del instituto, las nuevas atribuciones y obligaciones, las responsabilidades que tendrá el IFE suponen un ejercicio pleno y reconceptualizado de la autonomía... la autonomía no es un aislamiento sino una manera que tiene el Estado de intervenir y dialogar y persuadir a otros, la autonomía no es silencio, soberbia ni ceguera, es el uso de la voz y la palabra para construir condiciones más democráticas en México”.
Electo el viernes pasado por la Cámara de Diputados como nuevo integrante del Consejo General del IFE, junto con María Macarita Elizondo y Francisco Javier Guerrero Aguirre, el poblano Alfredo Figueroa rechaza cada una de las versiones que lo ligan como “la posición” del PRD en ese organismo, sobre la ausencia de apoyo de la corriente encabezada por Jesús Ortega o ser una persona cercana a Andrés Manuel López Obrador.
El todavía consejero de la Junta Local del IFE en Puebla reconoce que el organismo al que arriba atraviesa por “un proceso de desconfianza” no sólo por lo que ocurrió en la elección presidencial del 2006 sino también porque algunas franjas de la sociedad que, aún sin experimentar una “democracia torcida”, comienzan a tener un sentimiento de “desilusión democrática”, lo cual constituye un enorme desafío para la institución, la sociedad y los partidos políticos.
Al abordar las preguntas sobre qué tipo de autonomía requiere el IFE, el investigador indica que ésta no se constriñe a los partidos políticos y los gobiernos, sino también a “de los poderes de facto que han intervenido de manera indebida en las elecciones” desde sindicatos, medios de comunicaciones y organizaciones de toda índole.
Y, apunta: “El IFE debe acreditar en los hechos ser una institución autónoma de los poderes de facto y los poderes que incluso la eligieron, esa debe ser una de las características. No vamos a lograr esa consolidación y romper con handicap de desconfianza ciudadana si no comenzamos a acreditar con hechos, en la práctica las atribuciones del nuevo IFE y la autonomía de todos los poderes de facto”.
Hoy, agrega, el Consejo General tiene nuevas atribuciones para incidir, pero se deben concretar las reformas legales y luego las reglamentarias para lograr la consolidación. “Vamos a poner en marcha las reglas con relación a la atribución que tenemos respecto a otros actores, tenemos que acreditar en los hechos esa autonomía, con nuestras resoluciones, tenemos suficientes elementos para poder intervenir ahora sí en asuntos que antes estaban vedados para el IFE”.
–¿Cómo operar políticamente como institución la construcción democrática del país cuando los ciudadanos nos enfrentamos a las campañas negras? –se le pregunta.
–Tenemos que aplicar la ley y nuestras atribuciones –responde Alfredo Figueroa. El comportamiento de los partidos y el tipo de campañas que promuevan tendrán que ver con la responsabilidad política que asuman los partidos, la calidad de las campañas es un asunto que corresponde a los partidos, el IFE lo que tiene son atribuciones para impedir que haya campañas negras. El proceso de construcción democrática es lento, tardará décadas en lograrse, creo que en los hechos el ejercicio de las facultades nuevas y las pruebas de estas nuevas facultades y el compromiso de sacar la elección de 2009 hará ver qué tan eficientes son las normas que tenemos para afrontar la realidad política a condiciones de democracia a la ciudadanía y competidores.
–¿Es decir que 2009 será la prueba de fuego para el nuevo Consejo General y la oportunidad para definir su esencia y perfil?
–2009 es la primera prueba de las reglas electorales, este es el nuevo IFE que tendrá que refundarse a partir de estas nuevas reglas, estamos en el proceso de la salida de la reforma, de la refundación, con reglas, con consejeros, procesos institucionales, una nueva estructura. Entrando al proceso electoral deberemos tener un buen número de reglas listas para ponerlas en marcha en la nueva elección, es así el momento de evaluación del IFE. Entiendo que hay cosas por reformular para la elección del año 2012, pero eso es otro escenario.
Por otra parte, Alfredo Figueroa sostiene que más allá de señalar si la reforma electoral aprobada el año pasado por el Senado de la República es suficiente o no, dicha modificación debe ir aparejada con otras reformas legales tanto en el Código Federal de Instituciones y Procesos Electorales, los medios de impugnación, las normas de carácter financiero, la regulación de medios de comunicación, entre otros.
Sin duda, continúa, el tema que resulta más polémico tiene que ver con el funcionamiento y la regulación de los medios de comunicación; es decir, el modelo de medios que habrá ahora.
“Es un asunto que debemos que revisar con toda puntualidad, si bien ha habido una reforma en los medios en términos electorales, la televisión y la radio han sido espacios que no han sido regulados de modo democrático, es necesario que ambos, en una reforma integral, se acoplen a un esquema más democrático y plural entorno a las concesiones, ahí hay parte de las primeras dificultades que tenemos que enfrentar”.