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Lunes, 23 de junio de 2008
La Jornada de Oriente - Puebla - Ecología
 
 

Puebla, entre las ciudades más contaminadas en 2005: CCA

En el más reciente informe sobre el estado del medio ambiente dado a conocer la semana pasada, la Comisión para la Cooperación Ambiental (CCA) destaca que en 2005 Puebla rebasó la norma de contaminación ambiental PM10 durante 11 días, colocándola entre las ciudades con mayor concentración de partículas finas y gruesas en el aire de México, lo que representa graves riesgos.

 
(Carla Toledo)
Puebla, Pue.

En el informe presentado la semana pasada, la CCA examina la problemática ambiental que enfrentan los socios del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). En el documento se abordan temas relativos al aire y la atmósfera, la biodiversidad y los ecosistemas, los contaminantes y el agua, y fue entregado a los secretarios federales del medio ambiente –o sus equivalentes– de Canadá, EU y México para que implementen medidas que mejoren sus condiciones ambientales.

El estudio explica que las partículas suspendidas (materia particulada o partículas de materia) son una mezcla de partículas sólidas y gotículas líquidas que flotan en el aire. Entre sus componentes figuran sulfatos, nitratos, amonio, carbón orgánico, carbón mineral, metales y polvo de tierra.

Las partículas de materia (PM) en la atmósfera son una causa subyacente de ciertos problemas graves para la salud humana, incluidas cardiopatías y enfermedades respiratorias. Tienen también efectos adversos en la vegetación y los materiales de las edificaciones, además de contribuir a la neblina regional y los problemas de visibilidad. Las partículas y las emisiones que contribuyen a su formación se transporten en el aire a través de las fronteras estatales, provinciales, nacionales y continentales.

El muestreo de partículas se hace por lo general en dos rangos según el tamaño: las PM2.5 o partículas “finas”, cuyos diámetros aerodinámicos son iguales o inferiores a 2.5 micrómetros y las PM10, que comprenden las partículas finas y a las que se agregan partículas “gruesas” con diámetros aerodinámicos de hasta 10 micrómetros (cerca de la séptima parte del diámetro de un pelo humano)

 

Los resultados del informe

No se dispone de datos sobre las concentraciones de PM2.5 en la mayoría de las ciudades de México, pero sí se tienen mediciones de PM10 de diversas áreas metropolitanas. En 2005 la norma para PM10 se rebasó 173 días en Toluca, 163 en Monterrey, 51 en Guadalajara, 34 en la ciudad de México y 11 en Puebla, destaca el documento.

En 2005, cuando menos 27 por ciento de los mexicanos vivía en municipios con concentraciones de PM10 por encima de la norma al menos 11 días por año. Durante el pasado decenio la mayoría de las ciudades monitoreadas ha experimentado una tendencia a reducir el número de días por encima de la norma, con excepción de Monterrey y Toluca.

En Canadá, no hubo tendencia nacional o regional estadísticamente significativa de incremento o decremento en exposición a PM2.5 en el periodo 2000–2005. Entre 2003 y 2005, al menos 30 por ciento de los canadienses vivía en comunidades con niveles de PM2.5 por encima de la meta de la norma pancanadiense.

Aunque las concentraciones de partículas de materia en Estados Unidos han disminuido en general en el ámbito nacional, las normas nacionales se siguen excediendo todavía en docenas de áreas metropolitanas. En 2006 alrededor de 14.7 millones de personas habitaban en municipios con niveles de PM10 por encima de la norma nacional de calidad del aire y 66.9 millones vivían en municipios que rebasan la norma anual y diaria para PM2.5.

Las fuentes que generan emisiones directas de PM al aire son el equipo pesado, los incendios, la quema de basura y el polvo derivado de los caminos de terracería, la trituración de piedra y los sitios en construcción. Las partículas suspendidas se forman también a partir de sustancias químicas precursoras emitidas por los vehículos, las centrales eléctricas y las plantas industriales.

 

La importancia y consecuencias de las PM

Dependiendo de su tamaño, las partículas se comportan de manera distinta en la atmósfera: las más pequeñas se pueden mantener suspendidas durante largos periodos y viajar cientos de kilómetros; las partículas más grandes no se sostienen en el aire mucho tiempo porque tienden a depositarse más cerca de su lugar de origen.

En general, la parte gruesa de las PM10 se componen en buena medida de partículas primarias emitidas directamente a la atmósfera tanto por fenómenos naturales (incendios forestales o emisiones volcánicas) como por las actividades humanas (labores agrícolas o de construcción, polvo de caminos de terracería, quema residencial de leña o actividades industriales).

Las investigaciones indican que la exposición a la contaminación ocasionada por partículas suspendidas se vincula con miles de casos de defunción y problemas generalizados de salud, señala el informe de la CCA. Numerosos estudios han encontrado relación entre las partículas y la agravación de enfermedades cardiacas y respiratorias, como asma, bronquitis y enfisema, además de varias formas de cardiopatías. Los grupos vulnerables que parecen estar en mayor riesgo ante los efectos de las partículas incluyen a los niños, los adultos mayores y las personas con enfermedades cardiopulmonares, como asma o enfermedades cardiacas congestivas.

La deposición de partículas afecta también el medio ambiente al alterar los ciclos químicos y de nutrientes en suelos y aguas superficiales. También ensucian y erosionan materiales y edificaciones, incluso monumentos, estatuas y otros objetos de importancia cultural. Además de los efectos en la salud humana y el medio ambiente.

 
 
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