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Jueves, 19 de junio de 2008
La Jornada de Oriente - Puebla - Estado
 
 

Se inunda el “puerto seco” de La Célula con el inicio de la temporada de lluvias

La megaobra de la actual administración del gobierno del estado llamada, La Célula, se está inundando. La actual temporada de lluvias aún no descarga toda su intensidad, y el nodo intermodal logístico y recinto fiscalizador que se construye en Oriental, Puebla, al centro del estado ya, tiene varias lagunas, una de las cuales es de unos 200 metros de largo por 500 de ancho. El también llamado “puerto seco” podría dejar de serlo y bien se podrían construir ahí varios canales navegables.

 

La parte anegada y fangosa de esta obra es precisamente donde serán construidas las naves industriales y bodegas que concentrarán la mercancía de transferencia de las empresas que se lleguen a instalar ahí / Foto: José Castañares
Javier Puga Martínez
Puebla, Pue.

Dentro de las lagunas quedaron atrapados algunos materiales de construcción como tuberías, varillas, dos trascavos y dos casetas que los ingenieros y arquitectos levantan para guardar planos y documentos de obra.

El lugar sobre donde se construye La Célula es lacustre y pertenece a lo que años atrás fue un lago, que con el tiempo se secó y dejo suelos arcillosos y salobres. De acuerdo con la Comisión Nacional del Agua, estos predios están sobre el acuífero Libres–Oriental.

La parte anegada y fangosa de esta obra es precisamente donde serán construidas las naves industriales y bodegas que concentrarán la mercancía de transferencia de las empresas que se lleguen a instalar ahí. Con las excavaciones para edificar estos contenedores comerciales, el brote de agua sería una constante que podría causar daños.

Ayer, durante un recorrido realizado por La Jornada de Oriente en este lugar, algunos trabajadores relataron que La Célula comenzó a anegarse desde hace 15 días, cuando las lluvias en la región de Oriental–Libres comenzaron a arreciar, y este dificulta cada vez más las labores de construcción.

Llegar a este nodo intermodal logístico resulta complicado; desde la ciudad de Puebla se pueden hacer dos horas de camino debido a la densa neblina que cubre la región entre Huamantla y El Carmen Tequextitla, en Tlaxcala, hasta Oriental y Tepeyahualco, en Puebla.

De la cabecera municipal de Oriental hacia La Célula hay una distancia menor a 3 kilómetros, pero la vialidad está parcialmente destrozada por la mitad debido a que la Secretaría de Comunicaciones y Transportes del estado está colocando una nueva cubierta de concreto hidráulico, aunque sólo en el carril del sentido a Tepeyahualco.

La parte de pavimento que todavía queda que los automovilistas se pelean por ocupar se está desmoronando cada vez más con las lluvias; mientras, los que tienen que transitar de Tepeyahualco a Oriental lo hacen sobre un camino fangoso donde quedar atascado entre los lodazales es el “pan de cada día”.

 

“Es el único trabajo que hay”

Minutos antes de las 7 de la mañana, varias camionetas llegan a la obra negra del recinto fiscalizador; de las bateas de éstas bajan varios hombres, y sin más palabras continúan su labor de hacer seguir creciendo lo que se supone algún día será un patio de maniobras de tráileres y camiones cargueros.

Los hombres, ex campesinos convertidos en albañiles, hablan poco. “Ya no tenemos tierras, este el es el único trabajo que hay”, dice en voz baja uno de ellos.

No se pueden dar el lujo de criticar el lugar donde trabajan, porque fuera de eso no hay otro lugar dónde emplearse en esta región. No hablan de cuánto ganan –“pero ahora sí ya nos pagan”– ni de las condiciones laborales a las que los someten las empresas Checa, Cementos Mexicanos y otras contratadas por la Secretaría de Desarrollo Urbano y Obra Pública del estado, cuyo titular es Javier García Ramírez. 

Eso sí, los albañiles trabajan sin equipo de seguridad, guantes, cascos y anteojos, y en el lugar no se aprecia ninguna área de atención de emergencias médicas en caso de accidentes.

“Esta inundación comenzó hace 15 días. No tenemos cómo sacar el agua, por eso se va a quedar así hasta que pasen las aguas. Sí, por ahí de noviembre ya se secó. Así vamos a seguir trabajando”, señaló un albañil.

 
 
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