Dijo que es muy positivo que otros programas como el “Apúntate” de la Universidad Autónoma de Puebla (UAP) participen en la alfabetización de los poblanos, porque bajo las condiciones actuales el INEA difícilmente podrá cumplir el objetivo del gobierno estatal.
Contreras Ramos comentó que cada año alfabetizan a entre 7 mil y 8 mil personas en todo el estado –según sus datos–, y ahora se pretende enseñar a leer y escribir a 20 mil pero sin ampliar el número de docentes.
Bajo estas condiciones cada técnico deberá alfabetizar a 100 personas en un año para cumplir con el objetivo del programa de gobierno de Mario Marín Torres llamado “En Puebla primero la alfabetización”.
Para cumplir con esto, dijo el representante sindical es necesario que al menos se duplique el número de docentes, pero ninguna autoridad ha mostrado interés por la situación, según expresó.
A pesar de que el representante sindical de los trabajadores del INEA reconoció lo anterior, el secretario de Educación Pública, Darío Carmona García, rechaza que los universitarios participen en la alfabetización, y bloquea los convenios entre los municipios y la UAP, como ocurrió en la alcaldía de Atempan, según denunciaron los encargados del proyecto.
En entrevista con La Jornada de Oriente, Contreras Ramos dijo que los directivos del INEA lejos de apoyar el trabajo de los técnicos docentes, lo están obstaculizando y de hecho han cometido varias irregularidades.
De hecho, las presiones de los directivos para que los técnicos cumplan con la meta fijada por el gobierno de Marín Torres han aumentado en los últimos días.
En días pasados, el técnico docente del INEA Hugo Núñez Gómez recibió un oficio del encargado del ENLACE estatal de calidad, Armando, Terrón, en el que se le acusa de obstaculizar el trabajo de una de sus compañeras.
Núñez Gómez comentó a este diario que no incurrió en ninguna falta, y todo se debió a que cuando una de las supervisores, Laura Bautista, intentó ingresar el penal de Huejotzingo para supervisar el trabajo del alfabetización, los encargados de la seguridad se lo prohibieron porque su vestimenta era de color negro.
Núñez Gómez asegura que no tuvo nada que ver con tal situación, pero que estas arbitrariedades y otras que se han cometido contra los trabajadores del INEA sólo se pueden explicar por la urgencia de los directivos para cumplir con la meta de alfabetizar a los 20 mil poblanos.