La presidente y fundadora de la asociación civil “Mujer Cereso en Libertad”, Rosa María Arias Cas-tillo, denunció que en prisiones poblanas “las mujeres son discri-minadas, viven en peores condiciones que los hombres y conviven en áreas reducidas y hacinadas”, situación por la que demandó al Congreso del estado emitir la con-vocatoria para elegir al nuevo pre-sidente de la Comisión de Dere-chos Humanos, que realmente se ocupe de defender las garantías individuales de las reclusas.
En la entidad poblana, arguyó, la mayor parte de los centros de reclusión no reúnen las condicio-nes materiales y de operación pa-ra alojar a mujeres, además de que no se toman en cuenta medidas de seguridad, suficientes y adecuadas, a los perfiles clínico–criminológicos de las internas.
La gran mayoría de las mujeres recluidas, sostuvo la fundadora de esa asociación, “no cuenta con una defensa adecuada, situación que les impide ser liberadas a pesar de que la pena que cumplen sea por un delito menor”.
Arias Castillo culpó a la Comi-sión de Derechos Humanos del estado por mantener en total aban-dono y hacinamiento a estas mu-jeres, además señaló que existe una enorme carencia de programas dirigidos para su educación y asistencia medica, lo que permite la continua violación a los derechos de las reclusas.
“Es preocupante las condicio-nes en que conviven las reclusas, por las desigualdades de que son víctimas, no cuentan con las mis-mas oportunidades que los hombres para acceder a determinados derechos; por eso, es necesario lla-mar la atención sobre estas distintas condiciones de vida a que son expuestas”.
En México existen 447 establecimientos penitenciarios de to-do tipo, desde los reclusorios pre-ventivos de las grandes ciudades y los centros federales de alta se-guridad, hasta las cárceles de las comunidades más pequeñas y re-motas que en conjunto albergaban, hasta mayo de 2001, una po-blación de 160 mil internos, entre los cuales poco más de 7 mil son mujeres. En 200 de esos establecimientos convive una pequeña población de mujeres, que no cuen-tan con una penitenciaría acorde a sus necesidades.
La activista hizo un llamado urgente a las autoridades correspondientes para que mejoren las condiciones de las mujeres en re-clusión, puesto que constituyen un sector muy vulnerable.
Esta carencia intenta a menudo justificarse con el argumento de que las mujeres solamente re-presentan 4 por ciento de la po-blación penitenciaria en el plano nacional.