El pasado 9 de junio el diario El Universal publicó un reportaje sobre el “oro negro del Valle del Mezquital”, como llaman los campesinos de ese lugar a las aguas negras del Distrito Federal que utilizan para cultivar, a una presión de 75 mil litros por segundo, lo que hasta hace unos años fue una zona semidesértica de 90 mil hectáreas, “hoy convertidas en un vergel”, en el estado de Hidalgo.
En una parte del reportaje mencionado se indica que para completar el ciclo agrícola la ciudad de México consume los vegetales cultivados con sus propias aguas residuales, pero además los productos del Mezquital –como maíz, chile, calabazita, avena y frijol– se venden en las centrales de abasto de Toluca y Puebla.
“Aquí no vendemos productos de origen hidalguense; al menos no tenemos ese registro; quizás en otras naves y bodegas lo hagan, pero para qué nos sorprendemos si hasta donde sé en Tepeaca, Tecamachalco y Tehuacán se siembra con las aguas negras de Valsequillo. ¿O nos van a decir que el agua de la presa está muy limpia? Ahí están todos los residuos que las empresas tiran al Atoyac y al Alseseca”, afirmó Arturo Márquez Coyotl, presidente de la Asociación Única de Productores e Introductores de la Central de Abasto de Puebla.
El representante de los comerciantes sostuvo que las inspecciones que realiza la delegación en Puebla de la Secretaría de Ganadería, Agricultura, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) sólo sirven para atacar a otro comerciante que representa competencia o si hay alguna diferencia personal.
Manifestó que comúnmente se acude ante el inspector de la dependencia y se acusa a otro distribuidor de vender productos contaminados, pero no pasa nada. “Aunque sea cierto, tienes que demostrarlo llevando 15 testigos, cuando su labor es la de investigar”.
Aunque cada vez son más las voces que aseguran que en Puebla se cultivan alimentos con aguas negras, el gobierno del estado, a través de la Secretaría de Desarrollo Rural (SDR), insiste en negarlo.
El pasado 9 de abril, la reportera de esta casa editorial Carla Toledo informó sobre la queja que expresaron 26 agricultores de la región de Atlixco, afiliados al Consejo de Organismos Empresariales (COE), quienes señalaron que el 70 por ciento de las hortalizas que se producen en Puebla está contaminado, debido a que se riega con aguas residuales.
En esa ocasión el subsecretario de Agricultura de la SDR, Anselmo Venegas Bustamente, reconoció que algunos cultivos de hortalizas “se escapan o combinan el agua del río con la del pozo para complementar sus aportaciones de agua, pero la gran mayoría de las hortalizas no están contaminadas”; pero el funcionario terminó por rechazar el señalamiento y aseguró que en todo el valle de Atilxco y hasta Izúcar de Matamoros las hortalizas se están regando con agua de pozos, por lo que el producto final no está contaminado. Afirmó que en esta zona el agua de río sólo se está usando para 14 mil hectáreas de caña, mientras que los cultivos de alfalfa, maíz, flores y hortalizas están siendo regados con aguas profundas.
Meses antes, el también reportero de este diario Miguel Ángel Domínguez dio a conocer que las lechugas de Atlixco y Huaquechula están contaminadas con metales pesados, y sus niveles de concentración superan la Norma Oficial Mexicana, de acuerdo con la investigación realizada por Gaspar Romero, Noemí Bonilla, Carlos Cabrera y Gabriela Silva, integrantes del Departamento de Investigación en Ciencias Agrícolas y de la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad Autónoma de Puebla.
En tanto que los investigadores de la UPAEP Raciel Flores Quijano y Sandra Solís Solano, de las facultades de Ingeniería Ambiental y Medicina, respectivamente, advirtieron el año pasado sobre los graves riesgos que representa para la salud humana consumir hortalizas de la región de Tecamachalco y Tehuacán, pues están regadas con agua que contiene metales pesados como plomo, níquel, cobre y zinc. Esos metales fueron encontrados en el lirio acuático y en la piel de los peces de la presa de Valsequillo.
En una entrevista que el titular de la SDR, Alberto Jiménez Merino, concedió en 2007 a este diario con motivo de la presentación de su libro Agua para el Desarrollo, afirmó categórico que las hortalizas en Puebla son sembradas con “agua limpia”; sin embargo, ese no es el caso de los granos forrajeros destinados para consumo animal, ya que “la norma permite que se puedan utilizar aguas negras porque no hay contacto directo, y porque de esa forma no se está perjudicando ni se está poniendo en riesgo la salud humana”.
Del total de los forrajes que son destinados para la crianza de ganado en todo el estado, entre el 8 y el 10 por ciento es cultivado con aguas negras, indicó el funcionario estatal en aquella ocasión.