Tras revisar los diversos indicadores económicos de México, los analistas de la firma bancaria mantienen su escenario base sin cambios: el crecimiento económico continuará con una tendencia a la baja durante 2008 y tendrá un leve repunte en 2009, más por un buen comportamiento de las exportaciones que por una recuperación del consumo privado.
El crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) en el primer trimestre confirma que la economía ha comenzado a desacelerarse; proceso que continuará de manera más notoria en segundo y tercer trimestre, en respuesta a la dinámica de la economía de Estados Unidos. Sin embargo, algunos elementos que permitirán contrarrestar la desaceleración externa y desvincularse parcialmente del ciclo americano son: la fortaleza de la demanda interna, el impulso fiscal de las políticas anticíclicas y una mayor diversificación de las exportaciones.
Los indicadores oportunos indican que en el segundo trimestre el crecimiento podría ser muy bajo o incluso negativo ante la debilidad del mercado de la vivienda –sin síntomas todavía de desaceleración– y el menor ingreso disponible existente ante el aumento en el precio de los alimentos y la energía así como la debilidad del mercado laboral.
la creación de empleos, a la baja
La desaceleración de la actividad económica se ha reflejado en el mercado laboral. Los despidos continúan aumentando al mismo tiempo que las nuevas contrataciones siguen disminuyendo. La creación neta de empleo ha disminuido en los cinco primeros meses del año en casi 325 mil personas, y dado que se requiere la contratación de 125 mil nuevos trabajadores para absorber a los nuevos entrantes al mercado laboral, la tasa de desempleo ha repuntado al 5.5 por ciento.
No obstante, cabe destacar que en el desempeño del mercado laboral existen divergencias notorias. Las pérdidas de empleo en los sectores productores de bienes y en el sector de la construcción están siendo importantes, mientras que el sector servicios no está tan débil y el número de empleados ha permanecido prácticamente sin cambios. Si se compara el mercado laboral con ciclos de recesión previos, se debe esperar mayor debilidad hacia delante.
La mayor debilidad del mercado laboral, en ausencia de soluciones legislativas, podría traducirse en un aumento masivo en el impago de créditos hipotecarios y embargos de casas por parte de los bancos, que provocaría una caída aún más pronunciada en la confianza de las familias, y por ende, se traduciría en una mayor debilidad de la demanda interna además de hacer más probable el aumento de la restricción crediticia.
Caída del poder adquisitivo
Los especialistas del grupo financiero señalan que la moderación en el crecimiento del empleo así como de los salarios reales podrá reflejarse en moderación del consumo privado en los primeros trimestres del presente año. Cifras disponibles de ventas al menudeo de ANTAD muestran que en los últimos seis meses del año, las ventas en tiendas departamentales crecieron en promedio 1.3 por ciento, que se compara desfavorablemente frente al 3.2 por ciento del mismo periodo del año anterior.
En reacción a las mayores adversidades –caída de la riqueza neta de las familias, pérdidas de empleo, mayor restricción de las condiciones crediticias–, la confianza de las familias ha disminuido a niveles consistentes y anticipan debilidad del consumo hacia delante.
Además, el incremento reciente en el precio de la gasolina está mermando la capacidad de compra de las familias. La riqueza de las familias continuará disminuyendo, con lo que muy probablemente la tasa de ahorro tenderá a incrementarse.
Inflación
En cuanto a la inflación, los riesgos al alza se han intensificado. Los precios internacionales de alimentos y de energéticos han registrado importantes aumentos, las cuales obedecen a factores de oferta como el clima y el abasto y de demanda como la producción de etanol, cambio en la dieta mundial y el dinamismo de economías emergentes.
Hacia delante, el momento en el ciclo económico –crecimiento menor al potencial–, la fortaleza del peso, el anclaje de las expectativas de inflación a largo plazo y la moderación salarial sugerirían una disminución en la inflación a mediano plazo, previó BBVA Bancomer.