La última negociación salarial y de mejoras económicas entre el magisterio poblano y el gobierno del estado –que se firmó la semana pasada– tuvo una característica peculiar: en todo momentos el titular de la SEP, Darío Carmona García, se mostró solicito, tolerante, accesible, abierto a ceder a la mayor parte de las demandas del SNTE, los cuales son rasgos ajenos a su personalidad. La explicación de este comportamiento es que dicho acuerdo se intentará utilizar como preámbulo para lograr un entendimiento electoral entre el sindicato –vía su partido, el Panal– y el PRI.
Del total de peticiones que hicieron las dos secciones del SNTE, la 23 y la 51, la SEP aceptó alrededor del 70 por ciento de las propuestas, mientras que hace dos años apenas se rozó el 30 por ciento. El año pasado el gobierno del estado tuvo que erogar unos 160 millones de pesos para satisfacer varios de los planteamientos del sindicato y ahora, el propio Darío Carmona buscó que se llegara a entre 180 y 200 millones de pesos.
La lectura que varios dirigentes del SNTE 23 y 51 están dando a esta respuesta los lleva a plantear tres escenarios:
El primero es que el acuerdo económico será la antesala para que el gobierno ceda en otras peticiones del SNTE y de esa manera se buscará convencer a los dirigentes del sindicato a que acepten una alianza Panal–PRI, como una vía para intentar quitarle al senador Rafael Moreno Valle Rosas una de las estructuras con que cuenta para contender por la gubernatura.
Moreno Valle Rosas es hoy en día el político que tiene la mayor estructura, alianzas con organizaciones, grupos regionales y con Enrique Doger Guerrero, el ex edil de Puebla; además de un largo trabajo de promoción personal –que llega a los cinco años—, que lo coloca como el más avanzado en la lucha por la gubernatura. El mayor obstáculo que podría enfrentar es que en el PAN –por la torpeza con que actúa el Yunque– no lo aceptara como aspirante. Entonces el senador echaría mano del Panal y Convergencia, dos partidos que controla desde 2006.
De ahí que en el gobierno y en el PRI se tenga el interés de quitarle a Moreno Valle el control del Panal o por lo menos evitar que toda la estructura del SNTE, que se ha vuelto una maquinaría electoral –todavía no lo suficientemente eficiente–, no esté apostada únicamente a una candidatura a la gubernatura. Lo que se buscaría es que una parte pudiera estar del lado tricolor.
El segundo escenario es buscar que en los comicios federales de 2009, que serán la disputa previa a los comicios de gobernador en 2010, el SNTE pueda colocar candidatos en el PRI y de esa manera poco a poco se evita que el sindicato magisterial siga siendo un enemigo electoral del tricolor.
Un tercer escenario es que Darío Carmona intentará el próximo año ser candidato a diputado federal por el distrito de Libres, de donde es oriundo y hace mucho tiempo ha estado trabajando el terreno para poder aspirar a un puesto de elección popular.
Lo que buscaría Carmona es que el SNTE no le haga la vida imposible como candidato, ya que es previsible que este personaje intentará usar la estructura de la SEP para ganar.
Pero también se pueda dar por hecho que Carmona, sea o no candidato, buscará de nueva cuenta disponer de la estructura de la SEP a favor de los candidatos del PRI en 2009. Para que eso ocurra, es necesario que tenga una buena relación con las dos secciones sindicales, las cuales son las que pueden detectar perfectamente si se está utilizando recursos de la Secretaría de Educación Pública en proyectos de carácter electoral.
Carmona como titular de la SEP no ha podido desarrollar un proyecto educativo, lleva el mando de la secretaría sin rumbo, sin metas. Sin embargo, el actual y el siguiente año, serán de muchas posibilidades de realizar proyectos por parte de dicha dependencia ya que el Acuerdo de Alianza por la Calidad Educativa permitirá que llegue a Puebla una importante cantidad de fondos federales para reconstruir escuelas, dotarlas de material didáctico y apoyos a docentes. Ese dinero, seguramente, se buscará emplear con un sesgo electoral.
Para que ello sea posible, es fundamental contar con la complicidad del SNTE.
Hace tres años, en la negociación SEP–SNTE, Darío Carmona se mostró prepotente, autoritario, que son características propias de su personalidad. Ahora le dijo al sindicato que estaba dispuesto a que se avanzara en lo más que se pudiera y el único límite sería hasta donde alcanzara el dinero dispuesto para responder a las exigencias del gremio magisterial.
Esa “benevolencia” de Carmona permitió que, entre otras cosas, se aprobara un Programa de Tecnologías, el cual será financiado por el gobierno federal y el estatal. Consistirá en entregar de manera gratuita 10 mil computadoras a igual número de profesores, a quienes se les pondrá como única condición que tengan un certificado de que saben computación.
Dicho punto lleva un claro sesgo electoral, pues la SEP no ha otorgado computadoras a los supervisores para que hagan labores básicas –que se exigen que sean enviadas a las oficinas centrales vía internet– y en cambio si se tiene dinero para que los maestros obtengan una PC que le darán un empleo personal.
Con la negociación de este año se acordó que habrá una compensación a los profesores por el día del maestro con un monto equivalente a 23 días de salario. En 2001, el estimulo era de apenas tres días. ¿Cuál es la trascendencia que aumente ese rubro? Que por cada día que el gobierno incrementa ese concepto deberá gastar 7 millones de pesos adicionales. Es decir, para que en 2009 se pague dicho beneficio la Secretaría de Finanzas tendrá que erogar algo así como 160 millones de pesos.
La perla de la corona de esta negociación, es que el gobierno accedió a otorgar una compensación provisional compactada del 14 por ciento, que se supone sirve para que los maestros que viven en la zona económica II –a la cual pertenece Puebla– se acerquen a la III, que es la de vida cara.
El nivel salarial del grueso de los docentes del sistema de enseñanza pública de Puebla esta todavía muy lejos de acercarse al que ganan los mentores de la zona económica III.
Aún así, en la actualidad Puebla está en el nivel más alto de salario de profesores en lo que se refiere a la zona económica II. Esa condición se ha afianzado con la negociación SEP–SNTE de este año.
Y todo porque ya se acercan las elecciones.