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Lunes, 16 de junio de 2008
La Jornada de Oriente - Puebla - Deportes
 
 

 TAUROMAQUIA 

De San Isidro a Vicencio

 
Alcalino

E

l mes de toros que es para Madrid su feria isidril, empalmada con la ya usual semana del aniversario de Las Ventas, da para bastantes cosas interesantes, por más que los madrileños refunfuñen y acusen de desabrida su mesada de este año. Lo primero que debe haberles puesto los pelos de punta es que en tres festejos de rejones se hayan cortado 10 orejas, nada menos –Diego Ventura acaparó 4 y la puerta grande, que volvería a abrir al cobrar otras 3 el primer sábado de junio–, mientras todos los matadores orejeados sumaban apenas 6, el doble de las obtenidas por novilleros aunque éstos en sólo tres festejos contra 19 de los de alternativa. Hubo dos confirmaciones (Joselillo e Israel Lancho) y siete lesionados, siendo “El Ruso”, modesto banderillero granadino, el más grave de todos de acuerdo con un parte facultativo que habla de arrancamiento de esfínter y disecación del recto por el pitón de un novillo de Guadaira de no más de 450 kilos. Grave también, y en ambos muslos, la que el día anterior infligió al veterano espada Carlos Escolar “Frascuelo” un cárdeno de San Martín (25.05.08). Y de escasa importancia las restantes (El Payo, Rafaelillo, el rejoneador Álvaro Montes, el banderillero Luís García y el picador Jacques Monier).

Sabor mexicano. La cornada del novillero de Aguascalientes Octavio García “El Payo”, al intentar una tafallera en los medios, revistió cierta consideración, truncándole una tarde que pudo ser consagratoria a tono con la gran faena de nuestro paisano a su novillo anterior, de La Quinta igual que el heridor. Era de oreja segura pero la malogró su acero. Había dejado Octavio el recuerdo de los mejores y más variados quites de la feria. Y el sabor de un toreo pleno de solera, hondura y temple. Joselito Adame, en cambio, no compareció por enfermedad. Fue mejor así porque ni Ponce ni Castella pudieron lucir con la bueyada de Alcurrucén que le estaba destinada. Sólo su sustituto Morenito de Aranda pudo dejar el recuerdo de unas verónicas de buena solera.

Lo destacado. Los jurados han coincidido en señalar a El Cid como máximo triunfador, aunque él mismo se cerrara la puerta grande a fuerza de pinchazos. Aun malograda, su faena izquierdista al colorado 5º de El Pilar recibió el premio a la mejor de la feria, en tanto la oreja le cortó a un Victorino el día 31 tuvo méritos aportados por la descarada cornamenta y casta picosa del agresivo animal. Eso sí, para toreo de clase el que bordó Diego Urdiales –auténtica revelación– con un magnífico lote de Carmen Sergovia, a uno de los cuales desorejó. También hubo apéndice al denuedo de Ferrera y al seco valor de Joselillo, virtual desconocido que confirmaba alternativa. Morante, en la Corrida de la Prensa, fue todo un espectáculo con su mágico capote y enjundia muleteril en medio de la ventisca y las enrazadas embestidas del 4º de Victoriano del Río. Y El Fundi desorejó a uno de Adolfo Martín que casi lo desnuda al propinarle un estoconazo de premio. Hubo vuelta para la valentía de Javier Valverde con intratable morlaco del marqués de Domecq. Y si “Rachido” de Palha fue premiado con aclamada vuelta al ruedo, fría estuvo la gente con Luís Bolívar, que lo dejó crudo en varas y se puso siempre de largo para alegrar al cornalón astado portugués, de embestida fuerte y nada humillada, pese a lo cual le cuajaría el de Colombia una limpia y bien ligada faena, afeada por un par de pinchazos que no debieron impedirle recorrer el anillo.

Otros triunfadores. Es curioso, pero mientras Diego Ventura se hartaba de orejas, el premio al mejor rejoneador lo recibió Andy Cartagena que cortó solamente dos, por una de Hermoso de Mendoza, Álvaro Montes, Leonardo Hernández y Fermín Bohórquez. Los novilleros premiados con oreja fueron Rubén Pinar, Miguel Tendero y El Sombrerero.

Feria de Aniversario. Mucho mejor se dio la primera semana de junio para los madrileños. Y no sólo por la histórica reaparición de José Tomás el día 5, sino porque los encierros en general respondieron –excepción hecha de el último, de Salvador Domecq–, posibilitando triunfos de oreja a Cayetano en su confirmación, al padrino Morante de la Puebla y a Talavante. Pero quien abrió la puerta grande con faena consagratoria a un Núñez del Cuvillo fue el extremeño Miguel Ángel Perera que, sin toros, ya había impresionado durante la isidrada. Para no perder la costumbre, Diego Ventura añadió tres orejas más a su colección, por una de Cartagena y Sergio Galán.

Lujo en Vicencio. El miércoles 4 se cumplía un año que Julio García Mena adquirió esta ganadería poblana. Para celebrarlo, encomendó a Raúl Ponce de León la organización de un festival en su propia placita de tienta, y hasta allá se desplazó un contingente cercano a los mil invitados, atendidos a cuerpo de rey en todo momento. El ganado –de diversos hierros– no pudo estar mejor elegido, y los diestros se prodigaron en todo momento ante un público extraordinariamente conocedor. Humberto Flores cortó oreja por fulminante volapié. El Zapata estuvo en torero, dejando el recuerdo de un espeluznante quiebro al violín. Jerónimo derrochó clase pero tardó en matar. El Rifao se la rifó ante el más grande del sexteto, precioso cárdeno de Tenexac al que estoqueó entregándose. Y el tapatío Guillermo Martínez, bajo una tormenta feroz, encandiló las bravas embestidas de un gran toro de La Joya para bordarle un auténtico faenón y cortarle las orejas. La Joya –sangre de Parladé y ganadería asimismo poblana– envió otro burel formidable, colorado de pinta, que correspondió a Jerónimo. Y confirmó con todo ello que sus criadores están en el camino correcto. Ese que Vicencio empieza a andar con tan buen pie. Felicidades.

El ángel de Karla. La lluvia restó gente a la novillada pero no ímpetus a Karla de los Ángeles, que el viernes en El Relicario volvió a ofrecernos otra noche torera de verdad. Tres orejas le otorgó el juez –en evidente olvido de la mala colocación de sus espadazos– porque mucho había sido lo que la joven expuso, aguantó y mandó sobre sus adversarios, ninguno de los cuales tuvo la extrema bondad del 4º de Pepe Huerta, “Intolerante”, premiado con vuelta al ruedo lo mismo que Alfonso Mateos, quien terminó regalando un utrero más, infructuosamente. En cambio El Poeta sólo avisos cosechó.

JT, abismal. Ayer en Las Ventas, con ganado bronco e intencionalmente poco picado de Puerto de San Lorenzo, el de Galapagar cambió épico triunfo (3 orejas) por numerosas volteretas y grave cornada. Sigue la leyenda del rebelde que no sabe ni quiere abreviar.

 

 
 
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