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Jueves, 12 de junio de 2008
La Jornada de Oriente Puebla Suplementos
 
 
ESTÉTICA Y SALUD
 

La piel y el sudor


El sudor tiene una función primordial en el proceso de eliminación de desechos y en el mantenimiento de la temperatura corporal
Rafael H. Pagán Santini

Socialmente nos enfrentamos a un aspecto normal de la piel y que juega un papel fundamental en la fisiología del cuerpo, la sudoración. La sudoración profusa y mal oliente hace que invirtamos una cantidad de nuestro presupuesto en desodorantes y jabones especiales para evitar esta situación, que es socialmente desagradable. Sin embargo, el sudor tiene una función primordial en el proceso de eliminación de desechos y en el mantenimiento de la temperatura corporal.

La piel está conformada por varios tipos de tejidos que garantizan la conservación de las constantes fisiológicas, esto es la homeostasia del cuerpo. Además cuenta con anejos como lo son las glándulas cutáneas, el pelo y las uñas, que en su conjunto forman lo que se llama el sistema integumentario. Aunque entre sus principales funciones están el soporte y la protección, ésta juega un papel importante en el equilibrio de la temperatura. La piel actúa como un “radiador” que puede ser activado de acuerdo a las necesidades del momento. Esta función la puede llevar a cabo gracias al sudor, el cual, está constituido por agua, cloruro de sodio (sales), amoniaco, ácido úrico, urea, grasa y ácidos grasos. Las glándulas cutáneas que lo producen son las ecrinas y las apocrinas.

Las glándulas sudoríparas ecrinas son las más numerosas del cuerpo y están distribuidas por toda la superficie corporal, con excepción de los labios, el conducto auditivo, el glande del pene y los lechos ungueales. Son muy numerosas en la planta de los pies, en la frente y en la parte superior del torso. También se les puede encontrar en la palma de las manos, especialmente entre los pliegues cutáneos y en la piel de la superficie palmar de los dedos.

Las glándulas sudoríparas apocrinas, que son las que más nos aquejan, están profundamente situadas en la capa subcutánea de la piel de la axila, la areola de las mamas y la piel pigmentada que rodea al ano. Estas glándulas crecen y empiezan a funcionar en la pubertad, su secreción es más viscosa y coloreada que las de las otras glándulas. En la mujer, estas glándulas presentan cambios típicos relacionados con el ciclo menstrual. Algo muy importante es que, el olor que suele acompañar a la secreción de estas glándulas no se debe a la propia secreción, sino a la contaminación y descomposición de la secreción por las bacterias cutáneas.   

Para que la piel pueda equilibrar la temperatura corporal sus vasos sanguíneos y las glándulas sudoríparas tienen que coordinar sus funciones tomando en consideración las fluctuaciones de la temperatura del cuerpo momento a momento. Esta coordinación se mantiene por la estrecha relación que existe entre el cerebro y los receptores sensitivos de nuestra piel. Los receptores de temperatura de una parte del cerebro, denominada hipotálamo, detectan variaciones de la temperatura interna del cuerpo. Por ejemplo, el ejercicio aumenta la temperatura corporal por encima del valor establecido de 37 grados centígrados, el hipotálamo envía una señal nerviosa a las glándulas sudoríparas y a los vasos sanguíneos, y estos actúan estimulando la pérdida de calor. 

El calor que producen los músculos esqueléticos durante el ejercicio aumenta la temperatura central del cuerpo bastante por encima de los límites normales. Dado que la sangre de los vasos próximos a la superficie cutánea disipa bien el calor, los centros de control del cuerpo ajustan el flujo sanguíneo de modo que se envíe más sangre caliente del centro del cuerpo a la piel para que se enfríe. Durante el ejercicio, la circulación sanguínea en la piel puede ser tan intensa que ésta toma un color más rojo.

Para ayudar a disipar aún más calor, la producción de sudor aumenta hasta 3 litros por hora durante el ejercicio. Aunque cada glándula sudorípara produce una parte muy pequeña de este total, existen en la piel más de 3 millones de ellas. La evaporación del sudor es fundamental para mantener el equilibrio de la temperatura del cuerpo, pero la sudoración excesiva puede producir una peligrosa pérdida de líquido.

Debemos recordar que junto con el agua perdida durante la sudoración también se han desechado sales y minerales, que son fundamentales para el equilibrio electrolítico del cuerpo. Probablemente, el beber agua con normalidad puede no sustituir los fluidos perdidos en la sudoración, de forma que para evitar la deshidratación es importante aumentar el consumo de líquidos durante cada tipo de ejercicio y después del mismo.

La pérdida de función de las glándulas sudoríparas a medida que avanza la edad adulta afecta negativamente la capacidad del cuerpo para enfriarse durante el ejercicio o cuando la temperatura exterior es alta. Esto nos obliga a tomar las debidas precauciones cuando hacemos ejercicio o hace demasiado calor en el exterior. 

Si desea más información sobre esta
columna puede escribir al correo electrónico rhpmedicus@yahoo.com.mx

 
 

La práctica del Tai Chi, una alternativa física que beneficia a la salud y a la estética: especialista

(Yadira Llaven)

El Tai Chi Chaun ha aumentado  sus adeptos en países occidentales durante las últimas décadas, no sólo por ser un sistema de ejercicios práctico, efectivo para mantener la salud y la estética exterior, sino también porque cualquier persona puede practicarlo.

Es conocido por las secuencias de movimientos que realizan sus practicantes. En estas secuencias se observa: unión de la conciencia y el movimiento corporal, lentitud, flexibilidad, circularidad, continuidad, suavidad y firmeza, características que transmiten armonía y serenidad.

Por ello, cada vez es más común ver numerosos grupos de gente en centros especializados, parques y espacios abiertos realizando ejercicios de Tai Chi Chaun (arte marcial chino) y, ante todo, la participación entusiasta de personas de la tercera edad que realizan sus movimientos de manera puntual y estética.

La práctica de este deporte se ha popularizado por los beneficios en la salud que se atribuyen a su práctica y al hecho de que es una disciplina a la que puede acceder un estrato muy amplio de población, sea cual sea su condición física. Los practicantes de Tai Chi Chuan atribuyen los beneficios para la salud a características relacionadas con la medicina tradicional china.

En entrevista con La Jornada de Oriente, el instructor de Tai Chi, Andrés Blanco, quien está certificado por la Federación Mexicana de Wushu, explicó que es una especie de danza combinada con movimientos de combate, donde no sólo se emplea la sincronización o elasticidad y fuerza, sino que también se conjuga la serenidad y paz interior que tienen para ejecutar sus rutinas.

Como en otras artes curativas chinas, esta disciplina marcial parte de la idea de que el ser humano contiene energía vital o “Qui” que fluye a través de 12 canales o meridianos que recorren todo el cuerpo y conectan a brazos, piernas y manos con las vísceras abdominales u órganos internos (hígado, corazón, páncreas, riñones y sistema digestivo), de forma que, según esta tradición oriental, las enfermedades se deben a malos hábitos alimenticios, posturas incorrectas, estrés o ansiedad que obstruyen la circulación de energía.

Así, los movimientos del Tai Chi y sus ejercicios respiratorios están concebidos para abrir los bloqueos de los meridianos y volver a permitir el libre flujo de energía vital que estimule a los órganos internos para, finalmente, lograr un equilibrio entre fuerzas interior y exterior (yin y yang).

Por ejemplo, el instructor citó que en la serie conocida como “Los ocho ejercicios de Zhong Li” se incluyen movimientos en el que las piernas se flexionan, dejando el tronco recto, como si el ejecutante montara a caballo, mientras manos y cuello realizan desplazamientos rítmicos coordinados con exhalaciones e inhalaciones, lo que mejora la respiración  y las funciones circulatorias, y al mover los brazos se estimula la circulación en los meridianos que se conectan con pulmones e intestino grueso.

Explicó que el arte marcial que nos ocupa no exige capacidades superiores en cuanto a coordinación o agilidad, no precisa la concentración de fuerza muscular o resistencia especial, ni pone como obstáculo la edad del practicante.

Asimismo, el beneficio y la destreza física, que genera, aumentan con los años en vez de disminuir. No es una disciplina para especialistas y, hacemos hincapié en esto, todo el mundo puede practicarla. Entre sus beneficios a la salud física encontramos: fortalecimiento gradual de todo el cuerpo, estimulación de la circulación sanguínea, ayuda a desaparecer la tensión nerviosa, estrés, ansiedad, fatiga, depresión y confusión.

Además, mencionó que mejora fuerza, capacidad de movimiento, equilibrio y resistencia física.

 
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