Búsquedas en el diario

Proporcionado por
       
 
Miércoles, 11 de junio de 2008
La Jornada de Oriente Puebla Suplementos
 
 
MEDIEROS
desde los comunicadores
 

Desde los medieros… que también son jornaleros

 
Ana Lidya Flores

Hace 18 años asistí a la presentación de La Jornada de Oriente, y aún recuerdo a don Fernando Benítez anunciar que el semanario tendría larga vida. Había muchos colegas, y recuerdo también varios ceños fruncidos ante las emotivas palabras del periodista. El tiempo le dio la razón a don Fernando. De 1990 para acá, muchos medios han abierto y cerrado. Aparecido y desaparecido, o bien, cambiado de manos. No se trata de hacer una apología y quedar bien con los jornaleros poblanos, pero ellos siguen entre nosotros.

El último detalle en positivo para agradecer a nombre de un sector de comunicólogos en la localidad es que esta casa editorial nos abrió un espacio semanal para ensayar sobre temas relacionados con la comunicación y el espacio público. Desde noviembre de 2006, académicos y estudiantes de diversas universidades de Puebla hemos encontrado el espacio físico y cibernético para compartir nuestros puntos de vista y análisis sobre fenómenos relacionados con nuestra adicción a la información.

Si bien La Jornada de Oriente abrió sus páginas desde siempre a una pluralidad de puntos de vista, en “Medieros” encontramos un espacio que se abre a un colectivo: el de los comunicólogos, o mejor decir, el de los infoadictos. Tengo el privilegio de formar parte de este equipo, y es un estímulo a la tarea de divulgación encontrar un medio que abre su espacio a la reflexión de temas que tienen que ver con la razón misma de la existencia de un periódico, y que por tanto, eventualmente pueden representar una molestia para aquellos sobre los que se escribe. Sin embargo, aquí nos reciben, semana a semana.

Y esto me lleva a recapitular sobre otros momentos en los que escribí para La Jornada de Oriente: cuando el surgimiento del EZLN en 1994, tres años más tarde en la transformación del semanario en pentadiario, cuando inició su exótico diseño de primera plana giratoria (una para Puebla y otra para Tlaxcala), en 2001 a propósito del comportamiento mediático, y desde 2006 con “Medieros”.

En los 18 años de nuestro periódico, se anuncia el reto de enfrenar un nuevo ciclo de vida. Ya no está don Fernando Benítez entre nosotros para anunciar parabienes en esta fase. Pero están don Carlos Payán, Carmen Lira, Aurelio Fernández, Susana Rappo, Sergio Cortés, Martín Hernández, Aldo Bonanni, Rubí, Silvia… y ese magnífico grupo de jornaleros que día a día crece para bien. Vale. Besos y abrazos por los primeros 18 años de La Jornada de Oriente.

 
 

Un motivo para celebrar

Lilia VÉlez Iglesias

Debo confesar en voz alta que en ocasiones las injusticias, las desigualdades, los atropellos nuestros de cada día, socavan mi ánimo y hasta silencian la voz interna que busca convencerme de que vale la pena continuar con la lucha; de que el país de hoy es mejor que el de ayer, de que las transformaciones, por insignificantes que parezcan, contribuyen con el movimiento de democratización de este México, que se inició hace 40 años y uno de cuyos acontecimientos emblemáticos, la represión del 10 de junio de 1971, recordamos precisamente ayer.

Por eso, ante los altibajos anímicos, siempre es positivo tener algo que celebrar y qué mejor que el cumpleaños número 18 de este medio, que a lo largo de su vida ha narrado buena parte del acontecer regional.

Y el aniversario es motivo suficiente para festejar, pues en buena medida la transformación política del país, la transición democrática, la llaman los doctos, ha tenido que ver con la lucha que muchos hombres y mujeres han dado para denunciar, documentar y revelar acontecimientos indignantes, cobardes, terribles, como la matanza del 10 de junio,  y con la lucha permanente por la vigencia plena de los derechos humanos a la información y a la comunicación de todas y todos.

“Medieros” es un espacio generoso que La Jornada de Oriente nos ha proporcionado a un grupo de comunicadores y periodistas, para reflexionar sobre el ser y quehacer de los medios y del oficio de informar. Lo mejor de todo es que este espacio es producto de una lucha ciudadana por democratizar la comunicación y el sistema de medios en nuestro país. Por eso, precisamente por eso, hoy estamos de “manteles largos”, toda vez que celebramos la posibilidad de debatir y dialogar sobre un tema crucial para la consolidación de nuestra democracia y para la transformación de este, nuestro país, en uno menos desigual y más digno. Enhorabuena.

 
 

Compromiso vital

(Jonathan VÁzquez Betancourt)

Los medios que a lo largo del tiempo han trascendido en el espacio mediático han tenido que hacer uso de algunos recursos para lograrlo;  uno probablemente sea la complicidad con los poderes establecidos y fácticos, como la iglesia y los grupos empresariales de gran impacto económico, o bien, se han convertido en espacios de libertad de expresión, y veracidad que han compartido con el público la necesidad de informar y de trascender.

Como lo definió Carmen Aristegui en el programa El País de Uno, que conduce Denise Dresser en Canal 22, refiriéndose a su salida de W Radio y al caso Lydia Cacho, son temas que “te trascienden”. En el contexto nacional, el buen periodista, estaría obligado a difundir los temas que trascienden al medio para el que escribe y entonces dejar de remitirse únicamente a ser un mero informador pregonero del  statu quo para lograr promover foros de libertad pública de expresión.

En el libro La Terca Memoria, Julio Scherer García dice que “no me cabe duda que el reportero es el hombre más libre”, su frase contundente, subjetiva, invita a la mirada de los acontecimientos que luego se reflejarán en unas líneas y que llegarán a la mente, y provocarán ineludiblemente un juicio del lector. Por esa libertad que se le confiere al reportero, éste, adquiere un compromiso vital. Se convierte en la mirada del ausente.

A través de sus ojos (los del reportero), la audiencia leerá la realidad como la vio él. Entonces, engañar se convierte en un acto vil y ventajoso (práctica cotidiana en los medios comerciales). Es mentir a quien no estuvo, aprovechándose de su ausencia.

En ese sentido, los medios que han ido avanzando en el tiempo con el afán de informar con apego a la verdad, van ganando un espacio y reconocimiento en el ideario público, en la reflexión colectiva  e individual de los acontecimientos. Entonces, se alcanza el foro, la multiplicidad de ideas y de propuestas, se evidencia la libertad al interior de la organización, se revela que la audiencia a la que le escribe un periodista mantiene correlación. Paulatinamente individuos y prensa vamos viviendo una sana simbiosis informativa, nunca complaciente, pero sí, efectiva, indispensable.

Es digno de celebrarse la constancia de quienes han logrado permanencia. Es un compromiso vital el ejercicio inclusivo de las voces que no pertenecen a la esfera del poder como modelo de verdadera libertad mediática y como muestra democrática en la difusión de los mensajes. Es imperiosa la inclusión de la palabra disidente.  De la palabra de “los de abajo”.

Responsabilidad fundamental de quien tiene un espacio para informar y comunicar el desafío al tentador silencio, a veces auto impuesto por temor, a veces comparsa del poder que quisiera únicamente escuchar la voz que le aplaude corruptelas y engaños y dar coscorrón impunemente a quienes “se sienten Dios en el poder”.

 
Copyright 1999-2008 Sierra Nevada Comunicaciones All rights reserved
Bajo licencia de Demos Desarrollo de Medios SA de CV