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Jueves, 5 de junio de 2008
La Jornada de Oriente Puebla Suplementos
 
 
ESTÉTICA YSALUD
 

Ejercicio, vía para la calidad de vida


Los ejercicios aeróbicos y el entrenamiento muscular contribuyen a mantener una vida saludable. El éxito en el mantenimiento de un programa de entrenamiento consiste en conocer nuestras capacidades, limitaciones y en tener las expectativas correctas

 

Rafael H. Pagán Santini

Por muchos años el entrenamiento muscular fue desdeñado y visto como algo ajeno a la población en general. Los hombres musculosos y los atletas eran vistos como excepciones. El ejercicio físico era un lugar para sobre trabajar los músculos o mantener la mente unida a ellos. Ahora sabemos que tanto los ejercicios aeróbicos y como el entrenamiento muscular contribuyen a mantener una vida saludable. También sabemos que los ejercicios nos ayudan de diferente manera en momentos diferentes de nuestra vida.

 

Los jóvenes utilizan el entrenamiento para mejorar su competitividad en el deporte o actividad que más les guste, o para verse bien en un traje de baño. Las personas de edad media trabajan en la tonicidad abdominal y en los ejercicios de flexibilidad para prevenir o minimizar los problemas de la espalda baja. Los adultos mayores emplean el ejercicio físico de fortaleza y resistencia para mantener la densidad ósea y para permanecer activos e independientes, capaces de poder llevar a cabo importantes actividades de la vida cotidiana. 

 

En los últimos años hemos aprendido que el entrenamiento muscular apropiado (entrenamiento de resistencia y de pesas) es bueno para evitar la desmineralización de los huesos, condición conocida como osteoporosis. Además, hemos aprendido que el entrenamiento muscular ayuda a tener los músculos que se requieren para quemar grasa y mantener una buena movilidad mientras los años pasan.

 

El éxito en el mantenimiento de un programa de entrenamiento consiste en conocer nuestras capacidades, limitaciones y en tener las expectativas correctas. Después de haber cumplido los 70 años de edad nuestra meta en un programa de ejercicio debe ser el mantenernos saludables, independientes y activos. Esto comienza por conocer los cambios que han ido ocurriendo en nuestro cuerpo con los años.

 

Los cambios visibles en la ejecución motora es algo que se observa desde que se nace. El aprender a caminar antes del primer año de vida, luego correr y posteriormente el llevar a cabo actividades deportiva que requieren de un nivel de destrezas altísimo son ejecuciones motares que van cambiando con la vida. Una vez que se llega a la edad adulta mayor (70 años), se presenta un declive evidente en las destrezas de la ejecución motora tan fundamentales como el balance y la locomoción, lo que altera seriamente la capacidad de movimiento. El balance, la postura y los patrones en el caminar van cambiando, unos para poder producir mayor estabilidad en el caminar y otros como procesos mórbidos de los huesos. Aunque, es un error el pensar que una persona mayor no pueda mejorar y aprender nuevas destrezas motoras, la falta de entrenamiento dificulta esta tarea.

 

Otro de los cambios que se presenta en la edad adulta mayor es a nivel neurofisiológico. La visión, los reflejos y la sensibilidad cutánea son funciones que se van perdiendo con los años. Al iniciar un programa de ejercicio no se debe perder de vista que en las personas adultas mayores la sensibilidad a las vibraciones, la temperatura y el dolor están totalmente reducidas y por consiguiente la prevención de lesiones debe de estar contemplado en el entrenamiento.

 

La forma como el joven procesa la información cambia en la persona adulta mayor. La velocidad deja de ser uno de sus atributos, y la percepción, la toma de decisiones, y los movimientos organizados toman otra velocidad. La ejecución de los actos se torna más lenta, situación que puede ser muy útil en el trabajo intelectual ya que tiende a tener menos errores pero, ante un riesgo donde se requiera una respuesta rápida, esta disminución en la velocidad de respuesta puede ser peligrosa. Por consiguiente, el ejercicio debe ser moderado y despacio para evitar accidentes y lesiones innecesarias.

 

Para que el ejercicio sea divertido y las personas permanezca dentro del programa de entrenamiento estas deben seguir ciertas precauciones: deben se de baja intensidad, de progresión gradual, con intervalos de entrenamiento para evitar la fatiga temprana. También los ejercicios deben incluir movimientos simples y ejercicios de apoyo utilizando las maquinas diseñadas para esto. Los ejercicios de resistencia y fortaleza muscular deben ir acompañados de una buena hidratación y control de la temperatura, debe evitarse el calor intenso. No perder el ánimo, los progresos son lentos y el mejoramiento en la capacidad del ejercicio toma tiempo. 

 

La meta de la actividad física en personas adultas mayores es el mejorar o mantener la capacidad funcional, la fortaleza muscular y la resistencia, mejorar la calidad de vida, y disminuir o prevenir el surgimiento de enfermedades. La prescripción del ejercicio debe enfocarse en el desarrollo y mantenimiento de la capacidad aeróbica, fortaleza muscular y resistencia, flexibilidad y en el mantenimiento de un buen rango de movimiento en las articulaciones, balance y coordinación. 

 

Si desea más información sobre esta columna puede escribir al correo electrónico rhpmedicus@yahoo.com.m

 
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