En los próximos días o semanas es posible que Anahí Romero Alonso deje de ser la delegada en Puebla de Sedesol. Una de las causas de ese probable cambio son las presiones que recibió por el honroso papel que esta funcionaria jugó en la defensa de las últimas áreas de uso común de la reserva territorial Atlixcáyotl–Quetzalcóatl, pero en lugar de que esos ataques provengan del gobierno del estado, han surgido de un connotado panista: el senador Rafael Moreno Valle Rosas.
Y no solamente Moreno Valle ha expresado su malestar contra Anahí Romero Alonso por el tema de la reserva territorial, sino también porque la funcionaria ha sido un obstáculo para que el legislador utilice los programas de Estancias Infantiles y Mejoramiento de Vivienda a favor del activismo que está desarrollando, desde hace varios meses, para intentar ser candidato a gobernador de Puebla,
Anahí Romero jugó un papel fundamental para frenar el proyecto gubernamental de destinar las últimas 30 hectáreas de zonas verdes que tiene la reserva territorial a la construcción de fraccionamientos y plazas comerciales. Esa actitud le generó a la delegada la animadversión del Poder Ejecutivo estatal y aunque parezca poco coherente, de miembros de su partido, el PAN, siendo el principal inconforme Moreno Valle.
Se cree que el senador habría presionado ante instancias del gobierno federal para que se frenara a la delgada, quien por ley vigila que se respete el destino de las reservas territoriales. Esta actitud es lógica por lo siguiente:
El gobierno de Manuel Bartlett Díaz al hacer la declaratoria de la reserva territorial incluyó a 200 hectáreas que debían conservarse como zonas verdes. Sin embargo en la administración de Melquiades Morales Flores se cambió el uso de suelo de alrededor de 140 de esas hectáreas. Y quien seguramente supo de todos los intereses económicos y políticos que hubo atrás de esa modificación fue Moreno Valle, quien en ese entonces era secretario de Finanzas y un destacado político del PRI.
El senador tiene que saber a quien se vendió, por cuanto o bajo que condiciones, pues toda esa información tuvo que pasar por sus manos.
De las 60 hectáreas que quedaron, se estima que en la mitad, sin hacer el debido cambio de uso de suelo, se otorgaron a empresas privadas. Eso permitió la construcción del Tecnológico de Monterrey y el Parque Valle Fantástico, entre otras obras. Cuando se entregaron los predios, Moreno Valle todavía era parte fundamental del grupo político que controlaba el Poder Ejecutivo.
Los funcionarios que operaron la entrega de esas últimas 30 hectáreas sabían bien la irregularidad que estaban cometiendo. Pues curiosamente desde el gobierno del estado se buscó que quienes se quedaron con los predios se apresuraran a escriturar. Hoy en día casi todos los inmuebles ahí asentados cuentan con documentos que avalan la propiedad. Esa situación contrasta con un fraccionamiento llamado “Gobernadores”, también ubicado en la reserva, en donde tiene 10 años que se entregó a los moradores sus viviendas y hasta apenas se les va a escriturar al 70 por ciento de los propietarios.
Anahí Romero no solamente frenó el intentó de cambiar el uso de suelo a las últimas 30 hectáreas de áreas verdes de la reserva, sino ha exigido que quienes se beneficiaron con la obtención de predios en las otras 30 hectáreas que estaban destinadas para preservación ecológica deben de resarcir el daño entregando al gobierno la misma cantidad de tierras –en otro sitio– recibidas.
La delegada de Secretaría de Desarrollo Social en ningún momento se extralimitó de sus funciones. Solamente ha actuado conforme a las normas que regulan su actuar. Eso provocó el malestar de Rafael Moreno Valle, según cuentan allegados a la funcionaria.
Con el mismo desenvolvimiento que tuvo Anahí Romero para reportar a las oficinas centrales de Sedesol que se quería cambiar –de parte del gobierno del estado– el uso de suelo de la reserva territorial sin apego a la norma, actuó en el intento que hubo de parte de Rafael Moreno Valle de gestionar 20 estancias infantiles –que es un programa nuevo del gobierno federal– para que éstas se abrieran bajo el discurso de que habían sido gestionadas por el senador.
Se sabe que el proyecto de Rafael Moreno Valle era que le dieran el control de esas estancias, para que fueran abiertas por un grupo de militantes del PRI y de esa manera ganara adeptos en ese partido; pero además la madres de familia que se beneficiaran con esas guarderías asociaran dichas acciones como un trabajo de gestión del ex secretario de Finanzas.
La respuesta de la delegada a ese proyecto es que las personas que entran al programa de Estancias Infantiles para poner uno de estos lugares, lo hacen de manera individual y luego de aprobar una serie de exámenes que aplica la Sedesol y el Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia. Por tanto no se aceptó la ingerencia del panista Moreno Valle.
Otro proyecto del legislador federal es que regidores de diversos ayuntamientos, que son gente afín a su proyecto político, entregaran recursos de acciones de mejoramiento de viviendas sin que esos fondos pasaran por instancias del gobierno del estado y los alcaldes.
De hecho había una regidora de Tecali de Herrera que ya estaba prometiendo esos paquetes de ayuda a nombre del senador del Partido Acción Nacional.
Esa pretensión también fue frenada por Anahí Romero. Y como era de esperarse, tal actitud creó malestar de Rafael Moreno Valle por lo cual se cree que habría pedido la cabeza de la funcionaria estatal, que luego de la Sedesol tal vez se vaya a la Comisión de Desarrollo de los Pueblos Indígenas.