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Viernes, 30 de mayo de 2008
La Jornada de Oriente - Puebla - Estado
 
 

Se suman labriegos del valle de Atlixco a los reclamos por la crisis alimentaria

Labriegos del valle de Atlixco, agrupados en la Unión de Productores de la Tierra (UPT), lanzaron una voz de alerta frente al “grave” problema de los alimentos. “Todos hemos visto cómo se han aprovechado de la crisis alimentaria devastadora, como si una mayor liberalización de la agricultura fuese a contribuir a resolverla en lugar de ser parte del problema”, criticaron. 

 
(Miguel Ángel Domínguez Ríos)
Atlixco, Puebla

En un amplio documento entregado la tarde de este jueves a La Jornada de Oriente, sostienen que “el sistema alimentario nacional ya tocó fondo. Hay millones de personas que no tienen acceso a la comida que necesitan, multiplicando la desnutrición y el hambre. El gobierno federal tiene que actuar en este momento, y no con paliativos y propaganda asistencialista”.

La salida, añade la UPT, no está en profundizar la desregulación de la producción y el comercio de alimentos. “Nosotros, organizaciones no gubernamentales y movimientos sociales consideramos que la anterior medida  agravará el panorama volatilizando aún más los precios de los alimentos, incrementando la dependencia de las importaciones, y fortaleciendo el poder del agronegocio multinacional en los mercados agropecuarios”.

La incapacidad para manejar la crisis alimentaria actual, afirman los productores, es una muestra del “fracaso tras tres décadas de desregulación de los mercados agrícolas. Necesitamos un sistema de comercio de nuevo cuño, orientado por objetivos de desarrollo, empleo y seguridad”. Estamos, apuntan, “reclamando soluciones que estabilicen la producción y distribución de alimentos de manera tal que se pueda satisfacer la demanda de comida saludable, adecuada y asequible”.

El gobierno de Felipe Calderón, asumen, tienen que empezar a optar por una visión de largo plazo sobre los desafíos que enfrenta ese sector. “La agricultura moderna ha significado una palanca para el aumento importante de la producción alimentaria, pero los beneficios se distribuyeron de manera desigual, y a un precio cada vez más inadmisiblemente alto para los pequeños campesinos, los trabajadores, las comunidades rurales y el medioambiente”.

Lamentaron que “los tratados de libre comercio promueven la liberalización generalizada, lo cual agrava la volatilidad en los precios de los alimentos. Eso conduce a una dependencia creciente en los mercados internacionales y a una disminución de las inversiones en la producción local de alimentos; además, esa apertura socavó la capacidad nacional para alimentarse”.

Bajo ese esquema, revienta la UPT, “hemos pasado de ser exportadores netos de alimentos a importadores netos de alimentos. Incluso, el aumento exponencial de los precios de los alimentos beneficia enormemente a las empresas trasnacionales de agronegocios y a los carteles de productos básicos que controlan el comercio agrícola y alimentario”.

Los firmantes del desplegado, que incluye a trabajadores del campo de la Mixteca y la Sierra Negra poblana, aseguran que la alternativa para solucionar la crisis alimentaria pasa porque “el gobierno y las comunidades cuenten con una gama de herramientas a su disposición para construir sistemas alimentarios y agropecuarios resistentes, aptos para enfrentar los desafíos que se avecinan. Eso incluye un énfasis mayor en políticas que acrecienten la soberanía alimentaria, estimulen la inversión en los mercados locales, apoyen la agricultura sustentable de pequeña escala, protejan a la protección local frente al dumping, realizar una reforma agraria genuina, y permitan la aplicación de instrumentos comerciales como cupos y aranceles de importación”.

La volatilidad de los precios de los productos agrícolas, aseguran, “tiene que ser abordada y resuelta mediante políticas nacionales y acciones mundiales encaminadas a prevenir las crisis alimentarias y garantizarles a los pequeños productores rurales ingresos estables y seguros; además, es necesario restablecer reservas de alimentos bien administradas”.

Esas reservas, admitieron, son un amortiguador importante contra la volatilidad de los precios y la inseguridad alimentaria. “Es imperativo controlar la especulación y los altísimos precios que los operadores mercantiles y los comerciantes les imponen a los consumidores. Esa propuesta merece que se le preste mayor atención”.

El gobierno federal, finaliza el documento, tienen que dar apoyo financiero a los consumidores más pobres a fin de que éstos puedan comer. “Tienen que utilizar la mayor cantidad de recursos disponibles dentro del estado y a través de la comunidad internacional”.

 
 
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