Para estos teatreros independientes, esta variante artística no pertenece a ninguna estructura burocrática ni social, y para poder expresarse tienen que ingresar a una especie de red de relaciones sociales dentro del mundo del teatro, que según la experiencia de Dónde Stan: teatro callejero, les permite difundirse y a partir de que un actor tiene una propuesta y una idea con proyecto, puede generar la puesta de una obra y en el mejor de los casos es así como se convoca a otros actores para formar un grupo. “Cuando ya optas por la estrategia cooperativa, como no hay apoyos y el único de estos proviene del público, entonces el mismo público se vuelve tu cómplice en este trabajo. Ser teatrero independiente y callejero te hace mas responsable, tanto por lo que quieres expresar, como lo que quieres dar a conocer como arte”, dice Rafael Díaz, coordinador de la compañía.
En agrupaciones de este tipo, coinciden los integrantes, no existe un organigrama y no hay una jerarquía legitimada de director, actor o productor, pero sí una organización en las actividades para identificar cuáles son nuestras cualidades colectivas. Cuando quieres hacer teatro independiente, dicen los integrantes del grupo, te debes ajustar a y adaptar a los espacios y a las circunstancias, “nosotros a penas estamos empezando y nos hemos encontrado que las instituciones donde hemos solicitado apoyos nos confunden con compañías de teatro infantil, nuestra propuesta es teatro callejero, que no tienen hora ni lugar, pero sí necesidades elementales para nuestro trabajo”. La compañía se queja de que la mayoría de los programas o recursos institucionales son únicamente reservados para aquellos llamados “independientes” que ya tienen una trayectoria consolidada o una representatividad social, pero no precisamente –dicen– con calidad. Para conseguir permisos o recursos económicos, se les exige cumplir con una serie de requisitos y papeleo que un grupo independiente es difícil de reunir y por ello en los primeros tres o cuatro intentos desisten del interés de buscar esos recursos institucionales. “Lo peor del caso es que esos recursos se otorgan a grupos que sólo los ocupan para montar sus oficinas, viajar a festivales o muestras y nunca se les evalúa la calidad artística, se da por hecho que por su trayectoria siguen manteniendo el nivel y eso no es cierto”, comenta Mayela Estrada, también integrante del grupo.
La compañía Dónde Stan: teatro callejero, surgió a partir de la idea de llevar obras cortas a colonias y plazas de la ciudad sin ningún fin lucrativo, donde estos tres estudiantes llevan el teatro a distintos puntos de la ciudad todos los domingos; un par de telas de colores, figuras de unicel, algunos títeres y máscaras, son todo lo que guardan en una maleta para la función y esto hace que no tengan la necesidad de requerir infraestructura complicada, limitante de otros grupos que quieren ser muy espectaculares en sus presentaciones, “nuestra idea es jugar con la imaginación, jugar con la posibilidad de que la gente que se acerque y pueda visualizar un gran teatro y viaje con nosotros en esa experiencia”, adelantan los integrantes. Aunque su actividad es fundamentalmente callejera, Dónde Stan: teatro callejero se ha enfrentado en algunas ocasiones con la poca sensibilidad de las autoridades y hasta con la policía, ya que dicen “piensan que estamos lucrando con nuestro trabajo y algunas veces nos intervienen argumentando que no tenemos permiso, ni pago de uso de suelo, a pesar de que nosotros no cobramos ni pedimos ninguna cooperación, como ya es común en esto, todo es por amor al arte”.
Los integrantes de esta compañía independiente y callejera creen que esta es una ciudad rica en cultura, con muchas potencialidades, con estructuras bien definidas, pero consideran que el mayor problema es que no hay espacios para los artistas y donde hay una evidente falta de apoyo al teatro, “las condiciones para crear y hacer teatro en Puebla no son las mejores, por eso decidimos tomar las calles y secuestrar al público”, dice Rafael Díaz, quien piensa además que el teatro sigue vivo gracias a este tipo de grupos que lo producen y realizan todos los días, a pesar de la situación de abandono, los grupos independientes podrían contribuir a mejorar el desarrollo del arte teatral de Puebla.