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Jueves, 15 de mayo de 2008
La Jornada de Oriente Puebla Suplementos
 
 
ESTÉTICA Y SALUD
 

El ejercicio, instrumento de rehabilitación


La combinación del ejercicio con los medicamentos adecuados y un cambio positivo en la alimentación actuarán en conjunto para reducir los factores sanguíneos de riesgo de la arterosclerosis
Rafael H. Pagán Santini

 

En general, nuestra sociedad piensa que es necesario estar saludable para comenzar un plan de ejercicio, algo totalmente equivocado. Desde hace décadas el ejercicio se ha promovido como un método para extender la vida, principalmente por medio de la prevención y la moderación en la enfermedad cardiovascular.

Esta perspectiva social va acompañada de la concepción que se tiene sobre la salud. Existe una fuerte inclinación preferencial hacia la medicina curativa en contra peso a la medicina paliativa, se desea que la enfermedad se vaya en vez de encontrar formas de sobrellevar la enfermedad y aprender a vivir con ella. La consecuencia desafortunada de esta perspectiva es que para una persona con enfermedad crónica o alguna incapacidad física, devaluamos los beneficios paliativos de preservar la funcionalidad y el bienestar.

En los últimos años el esfuerzo por garantizar el respeto a las personas con discapacidad, a las personas adultas mayores y sobre todo a aquellas con enfermedades terminales o en fase terminal ha hecho que la medicina tome especial atención al derecho de los individuos a la autonomía y a la autodeterminación. Las investigaciones clínicas más recientes han demostrado el beneficio de expandir los programas de ejercicios a personas con enfermedades crónicas o discapacidad, para quienes quizás el ejercicio está más relacionado con la calidad de vida que con la cantidad de esta.

Probablemente el beneficio potencial más grande del ejercicio es su habilidad para preservar la capacidad funcional, la libertad y la independencia del individuo. Si este principio es cierto para alguna enfermedad crónica, lo es en especial para las enfermedades cardiovasculares. Después de un infarto de miocardio, la rehabilitación cardiovascular es la piedra angular para mejorar la capacidad funcional del corazón, crear una sensación de bienestar y aumentar la expectativa de sobrevivencia de la persona afectada.

Un infarto de miocardio ocurre cuando el flujo de sangre al músculo cardiaco se reduce o se detiene, debido a que se bloquea una o más arterias que suministran sangre al corazón. Esto es generalmente el resultado de la acumulación progresiva de placas de grasa, proceso que se conoce como aterosclerosis. Si estas placas se rompen o se separan de la pared arterial forman un trombo que tapa la arteria. Esto es lo que se conoce como un ataque al corazón.

La dimensión de la lesión en el músculo cardiaco dependerá del tiempo que dure la ausencia de suministro de sangre en el área obstruida y también del tamaño del área abastecida por la arteria bloqueada. Si el flujo de sangre se detiene por unos minutos, las células musculares pueden lesionarse o morir. La lesión en el corazón después de un infarto de miocardio es permanente pero el ejercicio facilitará el proceso de recuperación.

La rehabilitación cardiovascular después de un infarto consiste en aumentar la capacidad máxima de consumo de oxígeno, mejorar la respuesta de ventilación pulmonar al ejercicio, aumentar la variabilidad en la frecuencia cardiaca, disminución moderada de peso, reducción moderada de la grasa corporal, mejorar el estado psicológico de bienestar y de dominio.

La combinación del ejercicio con los medicamentos adecuados y un cambio positivo en la alimentación actuarán en conjunto para reducir los factores sanguíneos de riesgo de la arterosclerosis: colesterol malo (LDL–colesterol), triglicéridos. Esta combinación ayudará a restablecer los niveles del colesterol bueno (HDL–colesterol) que actúa de forma anti–arteriosclerótica.

Creemos que se requiere de un gran programa de ejercicios para poder ver estos resultados pero la realidad es que la simple exposición ortostática o el estrés gravitacional (el levantarse y sentarse de forma intermitente mientras se descansa en la cama en el periodo de convalecencia) puede obviar mucho el deterioro de la capacidad para ejecutar un ejercicio que normalmente se pierde después de un infarto de miocardio. El comenzar a caminar con paso rítmico ejercita los músculos grandes de las piernas. Lo mismo ocurre si añadimos el correr bicicleta, el utilizar una remadora o una escaladora. Nunca debemos olvidar que el beneficio que se adquiere al ejercitar los músculos de las piernas no se transfieren a los del brazo, por eso debemos trabajar ambas extremidades.

Recupere su capacidad funcional, su libertad e independencia. Esto va a requerir un poco de esfuerzo de su parte. No tiene nada que perder y tiene todo por ganar. Una evaluación médica antes de comenzar un programa de actividades físicas es todo lo que se requiere para la conquista de su cuerpo.


Si desea más información sobre este texto puede escribir al correo electrónico

rhpmedicus@yahoo.com.mx 

 
 

Cáncer de piel y lesiones en ojos ocasiona el uso desmedido de camas de bronceado: Cotzomi

 

La incidencia de cáncer de piel en la población menor a los 35 años ha ido en aumento, y uno de los factores ha sido, sin lugar a dudas, el uso indiscriminado e inadecuado de las camas de bronceado, advirtió la doctora Felipa Cotzomi Atzompa, dermatóloga adscrita al Hospital General Regional (HGR) No. 36 “San Alejandro” del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

Otros factores como la moda, la vanidad, la pertenencia a determinado grupo social y la estética, han hecho que estar bronceado sea una verdadera necesidad, sobre todo para la población joven que suele exponerse al sol por periodos muy prologados o acudir a estéticas o centros de belleza que ofrecen el servicio de camas o lámparas de bronceado artificial, sin que se tomen las medidas necesarias para evitar daños irreversibles en la piel o los ojos.

Si bien exponerse al sol ofrece beneficios a pacientes con osteoporosis (disminución de la densidad mineral ósea debido a la falta de estrógenos), psoriasis (lesión de la piel caracterizada por engrosamiento, enrojecimiento, inflamación y descamación), raquitismo (debilitamiento y reblandecimiento de los huesos), reumatismo (inflamaciones dolorosas en cartílagos, huesos y articulaciones), así como durante el climaterio y tiene efecto positivo sobre el estado de ánimo, puede causar severos daños si se realiza de forma indiscriminada.

La especialista expuso que el sol tiene gran número de emisiones, entre las cuales se incluye la luz visible, los rayos infrarrojos (radiaciones de onda más baja que la luz) y los ultravioleta (por encima de la luz común), estos últimos son los responsables del bronceado, y se clasifican a su vez en tres categorías, de acuerdo a sus diferentes cualidades y efectos en la salud:

UVC: Son los de mayor energía, pero no llegan a la atmósfera terrestre porque son detenidos por la capa de ozono.

UVB: Pueden estimular la generación del pigmento de la piel, pero a costa de numerosos efectos secundarios, desde quemaduras y ulceraciones hasta cáncer de piel si la exposición es muy prolongada; sus efectos son acumulativos a largo plazo y pueden afectar igualmente a los ojos.

UVA: También generan bronceado en la piel, y aunque tradicionalmente se ha considerado que no afectan a la salud, en realidad producen daños cutáneos a largo plazo, más profundos que los rayos UVB.

Por ello, la doctora Felipa Cotzomi recomendó que antes de hacer uso de las camas de bronceado, se debe averiguar cuál es el fototipo de piel que se tiene. Por tal razón, explicó que existen los tipos I y II, que son las pieles muy claras, que se queman fácilmente y el bronceado es casi nulo.

Le siguen los tipos III y IV, que es la piel blanca, ojos y cabellos castaños; el bronceado es gradual. Y la clasificación V que son pieles morenas que provoca bronceado intenso; rara vez se quema la piel.

El siguiente paso, continuó, es elegir el formato del aparato que se adecue a la parte del cuerpo de la que se quiera modificar el tono de piel ya sea horizontal o vertical, para broncear (cuerpo o cara por igual, o bien facial), cuya aplicación se centra únicamente en cara y pecho.

 

Los rayos UVB son los que provocan cáncer en la piel

 

Por otro lado, la especialista señaló que las máquinas de bronceado emplean una serie de filtros que eliminan las radiaciones del tipo B y sólo dejan pasar las A. Al respecto, agregó, algunos estudios indican que la proporción es de un 95 por ciento de rayos UVA y 5 por ciento de rayos UVB; sin embargo, el uso constante y la falta de mantenimiento de los aparatos mencionados puede provocar que los UVA se conviertan en UVB, principal factor desencadenante de cáncer en la piel.

“Si aún con lo anterior, se decide recurrir a este tipo de sistemas de bronceado, debe tenerse en cuenta que un sitio que ofrezca el servicio, y se precie de ser serio, advertirá de los efectos que puede implicar la exposición a los rayos ultravioleta”, sugirió; al mismo tiempo que insistió que estos “centros de belleza” deberán comprobar que el equipo empleado es sometido a mantenimiento periódicamente y que el personal está debidamente capacitado para su manejo.

Del mismo modo, algunas de las recomendaciones que hizo la doctora Cotzomi para reducir los daños al exponerse a estas camas de bronceado son: prohibir el uso en menores de 18 años; utilizar gafas especiales adecuadas para proteger los ojos de los rayos ultravioleta; los lentes de sol no resultan eficaces. Asimismo, cada sesión tendrá una duración de entre 8 y 12 minutos, no más; antes de exponerse, asegúrese de tener la piel completamente limpia; eliminar cualquier resto de maquillaje o perfume, y desprenderse de joyas, objetos metálicos y lentes de contacto.

Entre una sesión y otra deberán transcurrir por lo menos 48 horas; y es indispensable hidratar la piel después del bronceado con un producto que preserve la humedad de la misma. También recomendó que se debe informar al especialista si se consumen medicamentos, ya que éstos pueden generar algún tipo de alergia que pudiera provocar reacciones.

De la misma forma, enlistó no exponerse al sol después de una sesión de bronceado artificial; y por último, las camas de rayos ultravioleta no deben ser utilizadas por embarazadas, personas que presenten síntomas de insolación o quemaduras, quienes hayan padecido cáncer de piel o aquellos que tengan antecedentes familiares de este tipo de anomalías.

Finalmente, la especialista informó que  más de 30 sesiones al año son un peligro y al superar las 50 puede provocar envejecimiento prematuro de la piel, así como quemaduras, manchas, arrugas, flacidez y, en el peor de los casos, melanoma o cáncer de piel por agotamiento de los sistemas de autodefensa. (Yadira Llaven

 

 
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