Búsquedas en el diario

Proporcionado por
       
 
Miércoles, 14 de mayo de 2008
La Jornada de Oriente - Puebla - Suplementos
 
 
ECONOMÍA A RETAZOS
 

Críticas desde la izquierda al gobierno de Lula

 

Un aspecto capital de la política del gobierno de Lula que debe ser objeto de una crítica de izquierda, es su negativa a caracterizar a Estados Unidos como cabeza de un imperialismo mundial causante de graves daños a la humanidad toda, empezando por las “guerras infinitas”. El Brasil no puede relacionarse con Estados Unidos como sí fuese sólo un país rico; tiene que tener en cuenta que es la cabeza del bloque imperialista que, se mire desde donde se mire –económica, financiera, tecnológica, política, militar, ideológica o mediáticamente–, representa lo peor del mundo de hoy, porque carga con la responsabilidad de la concentración de la renta, de las políticas de libre comercio, de la miseria, de la degradación ambiental, de las guerras, de la especulación financiera, de los monopolios mediáticos, de la falsaria propaganda de un estilo de vida mercantilista, etcétera. 

¡No tomar al imperialismo como referencia central en el mundo de hoy, lleva a cometer graves errores y a correr siempre el riesgo de dejarse llevar por las políticas del imperio!

Emir Sader. Revista Sin permiso, www.sinpermiso.info

 
 

El bienestar de los consorcios

“En su papel de gerencia regional de los consorcios transnacionales, los últimos cuatro gobiernos de México insisten en hacernos creer que las ganancias de Gargil, Maseca, Del Monte, Dupont, Bimbo, Purina, Nestlé, Wal-Mart, Pilgrims’s Price, Lala, Sigma, Kraft Foods, Ralston, Repsol, Halliburton, Telmex, Cemex, y los bancos BBVA, HSBC, Santander, Banamex o Scottia Bank, por ejemplo, son, siguen siendo, en medio de la pobreza creciente y generalizada, beneficios nacionales”.

“En este contexto, afirmar que es necesaria la privatización del sector energético para aumentar el gasto social es una tremenda mentira. Es un error disponerse a privatizar los cuantiosos ingresos del sector energé-tico y al mismo tiempo subsidiar a los consorcios que lo están privatizando. Las argumentaciones de la actual administración en la apertura del sector en este momento son peligrosas. Antes de que sea necesario rescatar el sector energético que nos espera con Repsol, Exxon o Halliburton, convendría más rescatar al país de la continuidad ominosa de gobiernos gerenciales. Como lo que desde hace 20 años han logrado situar el crecimiento económico de México en el sótano de América Latina, compartiendo el mismo fraternal nivel con Haití. Es decir, el bienestar de los consorcios no equivale al bienestar público.

Carlos Montemayor. “PEMEX: entre los consorcios y el bienestar público”, Proceso, número 1645, 11 de mayo de 12008, pp. 50-52

 
 

Una mercancía más

El obrero critico

Para cada trabajador asalariado en este país no hay mo-mento en su vida laboral en la que cualquier sujeto, há-blese gobierno, empleador o los mismos compañeros, tra-ten de asentarle un golpe bajo a su precaria economía y por consiguiente dañe mas la infortunada calidad de vida que llevan.

Todos, de algún modo, quieren hacer negocio con los trabajadores si no es el gobierno con su competitiva imaginación para sacarte impuestos encareciendo, así, los alimentos diarios necesarios para subsistir; el empleador con su infinito afán de tener continua y globalizada ga-nancia sin importar como la obtenga, y para colmo hasta el compañero de trabajo que de casualidad se da cuenta que defendiendo sus legítimos derechos obtiene fructífero negocio y lo toma como un modus vivendi para unos cuantos.

Esta perfecta trinidad del negocio no tiene llenadera pues siempre se fabrican las condiciones de algún modo u otro para llevar a cabo el daño al sector laboral y si a esto le agregamos el interés desmedido de los trabajadores con el inquebrantable afán de tener y poder gastar, que tiene gran ayuda por el constante bombardeo mediático distractor y la afectiva educación que te imponen pa-ra enseñarte a ser un gran consumidor, nos deja a los trabajadores prácticamente vulnerables.

Las mercancías son variadas, hoy en día revelamos que hasta la gente que produce granos alimenticios ya busca al mejor comprador y la finalidad de alimentar a seres humanos ya no es atractivo para estos productores, creando un caos a los que menos tienen para poder ad-quirirlos. Esto es preocupante pues demuestra lo vulnerable que somos en la cuestión alimentaría y la falta de proyectos viables para reactivar el campo mexicano y no depender de las importaciones que en algún momento fueron baratas y hoy están afectando entre otras cosas a los trabajadores.

Procurémonos todos los trabajadores acciones organi-zados de defensa,  no tenemos por que seguir aguantando el daño que nos hace la trinidad del negocio y todavía lidiar con el encarecimiento alimentario ten necesario pa-ra sacar adelante a nuestras familias.

¡Si no somos nosotros entonces quien!

 oabreg@hotmail.com,netasindical@hotmail.com

 
 

La inflación y su medición

Bertha Estela Mendoza

La inflación puede definirse como un aumento sustancial y sostenido de los precios de la mayor parte de los bienes y servicios que se pueden adquirir en el mercado. De esta manera, desde el punto de vista del ingreso, la inflación significa una pérdida del poder de compra del dinero. En otras palabras, la inflación es una situación donde la misma cantidad de dinero compra cada vez menos mercancías.

La inflación suele convertirse en acumulativa, puesto que unos precios más altos significan costos más altos, y unos costos más altos conducen a unos precios más elevados.

Quienes más sufren durante los procesos inflacionarios son los receptores de ingresos fijos, como sueldos y salarios, pensiones, etcétera. 

 

Formas de medirla.

Existen tres formas de medir la inflación.

1. Mediante el deflactor del Producto Interno bruto.

2. El índice de precios de todos los bienes al por mayor o de productos industriales.

3. El índice de precios al consumidor (IPC) o del costo de vida.

1] La medición más completa es la del deflactor del Producto Interno bruto (PIB) es el único índice que mide la variación en los precios de todos los bienes y servicios producidos en la economía de un país. El deflactor es el índice de precios con el que se convierte una cantidad “nominal” en otras “real”. Así, por ejemplo si el Producto Interno Bruto nominal en un año es de 100 unidades y sube a 110 en el periodo siguiente (es decir, un aumento de 10 por ciento), habrán contribuido a ello dos elementos: un crecimiento real de la producción y, otro, debido al incremento en los precios. Si estos subieron en 4 por ciento del primer año al segundo, sólo podemos atribuir un 6 por ciento del incremento del producto a una mayor producción, y el resto al alza de los precios. Esta operación de corregir el aumento del producto debido só-lo a los precios se llama deflactar el producto nacional, y el índice de pre-cios que se utiliza es el deflactor.

2] El índice de precios industriales, suele obtenerse mediante una en-cuesta periódica sobre los bienes industriales más representativos.

3] El índice de precios al consumidor (IPC), se estructura en base a una encuesta de consumo y refleja las variaciones de los precios de los bienes y servicios incluidos en la canasta básica en cada periodo respecto de los precios que tenían en un año determinado, que se denomi-na año base.

En síntesis, medir la inflación es medir el poder adquisitivo de los ingresos.

 
 

México: índice nacional de precios al consumidor

Ver Gráfica [PDF - 40Kb]
 
Copyright 1999-2008 Sierra Nevada Comunicaciones - All rights reserved
Bajo licencia de Demos Desarrollo de Medios SA de CV