El ex titular de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) y fallido coordinador de las Redes Ciudadanas de Apoyo a Andrés Manuel López Obrador en 2006, Arturo Achard Velázquez, junto con su hijo Alfredo, han reaparecido en la escena política, pero no en Puebla, sino en el municipio Benito Juárez Cancún de Quintana Roo; al lado del alcalde Gregorio Sánchez Martínez, quien se destaca por haber sido predicador, cantante, empresario maderero y según los rumores –recogidos por la prensa local–, es un hombre ligado al tráfico de cocaína entre Guatemala y Chiapas. Esa supuesta actividad le habría permitido amasar una enorme fortuna con la que pudo realizar una onerosa campaña electoral y ganar los comicios de este año.
En algunos medios de comunicación de Cancún ha generado mucha expectación saber los antecedentes de Alfredo Achard, quien fue el coordinador de campaña de Gregorio Sánchez y actualmente es su director de Comunicación Social; así como de Arturo Achard, quien apareció como asesor del edil, pero no se sabe qué hace exactamente en el municipio más importante de Quintana Roo por el potencial económico que genera a esa entidad.
El interés de saber de ellos es que hasta hace unos cinco meses nadie los conocía. Eran ajenos al mundo político local. Hasta la fecha se ignora como se ligaron a Gregorio Sánchez y cuáles son sus intereses en Cancún. En especial de Alfredo Achard, quien en Puebla fracasó en su intento de ser candidato a diputado federal del PRD y ahora, en el puesto que ocupa lleva una relación caótica con los medios de comunicación del municipio en cuestión, por impedir que los reporteros se acerquen a entrevistar al edil.
Esta semana el canal 33 de Televisión de Cancún transmitirá información relativa al paso de Arturo Achard por la Secretaría de Comunicaciones y Transportes de Puebla, en el sexenio de Melquiades Morales Flores, cargo que debió dejar por acusaciones de actos de corrupción en la expedición de concesiones del transporte público y el otorgamiento de contratos de obras públicas; así como al final, desde el gobierno del estado, le ayudaron a ganar los procedimientos legales que se habían iniciado en su contra.
A muchos sorprende la actitud de los Achard, pues en el caso de Alfredo, antes de entrar en conflicto con reporteros, a todos confesaba que no era apto para el cargo de director de Comunicación Social y que estaba ahí por órdenes del alcalde. Y de Arturo, todo mundo comenta que es uno de los principales asesores de la presidencia municipal, pero por alguna razón no se revela que hace exactamente.
También a muchos llama la atención la ingenuidad o torpeza con que se comporta Alfredo Achard. Por ejemplo, el pasado 1 de mayo abandonó los actos del día del trabajo para dar una rueda de prensa en la cual anunció la visita a Cancún de Andrés Manuel López Obrador, olvidándose que es un servidor público y por tanto no puede involucrarse en actividades partidistas.
La oposición ya lo tiene en la mira para ser el primer funcionario en obligarlo a caer, luego de que el presente gobierno se inició el pasado 5 de abril.
Gregorio Sánchez Martínez ganó en una contienda cerrada, pues apenas superó a su contendiente del Partido Revolucionario Institucional por un poco más de mil 80 votos. Es un hombre que ganó con las siglas del Partido de la Revolución Democrática, el PT y Convergencia, pero siempre que puede se autoproclama como un ciudadano “apartidista”, ajeno a las fuerzas políticas que lo llevaron al poder.
Su postulación se dio como consecuencia de que estas fuerzas políticas no tenían otro prospecto. Su campaña se basó en ser generosa en regalos en las zonas pobres de Cancún, las cuales están aumentando de manera acelerada.
Sánchez Martínez es un “nuevo rico”. Llamó la atención que en 2006 fue candidato suplente a senador y gastó más que el candidato propietario de la fórmula de la que era parte. Según su historia personal, ocupó un cargo público para combatir la tala ilegal en Chiapas y luego se dedicó a comercializar maderas finas, lo cual le ha permitido volverse rico. Actualmente tiene empresas en el aeropuerto y una residencia en el fraccionamiento más exclusivo de Cancún, que a su vez es uno de los más caros del mundo.
Muchos no creen en esa historia, ya que de acuerdo con esos datos se hizo millonario en poco tiempo y curiosamente lejos de Quintana Roo.
A lo largo de la campaña aparecieron diversas historias que supuestamente vinculan a Gregorio Sánchez con el narcotráfico. El periódico La Verdad de Quintana Roo –del que originalmente Sánchez Martínez fue socio– es el que más ha insistido en el tema, al sostener que el ahora edil antes se dedicaba a traficar cocaína dentro de troncos de árboles de maderas preciosas entre Guatemala y Chiapas; además de que uno de sus hermanos estuvo preso por tráfico de cocaína y su cuñado, es uno de los operadores de una red de lavado de dinero.
Ese medio de comunicación sostiene que esa información es sustentada por informes de la Procuraduría General de la República (PGR).
También acusa al alcalde de Cancún de haber comprado la candidatura, en millón y medio de dólares.
El alcalde ha respondido con documentos de la PGR en donde se sostiene que ni él ni su familia han sido investigados por presuntas actividades relacionadas con el narcotráfico. Afirma que todo eso se trata de una campaña de propaganda negra.
Tal vez tenga razón el alcalde, pero si algo llama mucho la atención a la gente de Cancún es que de todos los alcaldes de ese municipio, el actual es el edil más vigilado. Siempre lo acompañan nueve guaruras que no permiten que nadie se le acerque.
La gente no sabe a qué se debe esas medidas extremas de seguridad. Son muchos los enigmas que existen en torno al edil, como es el origen y las razones de por la cual nombró a varios de sus colaboradores.