Entrevistado ayer en el marco de un homenaje gubernamental a Miguel Hidalgo y Costilla, el encargado de la política interior en la entidad mencionó ayer que seguramente el ataque sufrido por el suplente del representante popular del sol azteca Melitón Lozano Pérez se debió a sus actividades como tablajero:
“El señor vende carne, reparte carne y pues ahí parece que lo quisieron asaltar”, expresó, al tiempo de intentar soslayar cualquier relación de la agresión con los vínculos que Gil Campos tiene con el crimen organizado.
Lozano Pérez fue el antecesor de Gil Campos en la alcaldía de Matamoros, y se destacó en las semanas anteriores como uno de los principales críticos del ex munícipe ligado al narco, lo mismo que López Benavides y el ex candidato del partido del sol azteca a la alcaldía matamorense, Manuel Madero González, quien ya presentó una denuncia ante el Ministerio Público, pues fue amagado vía telefónica. Fuentes confiables apuntan al ayuntamiento que preside Arturo Herrera Velásquez, cuñado del llamado narcoalcalde, como el origen de las amenazas.
Casi a la par de que Montero Serrano negaba que el atentado estuviera relacionado con el narco, el procurador General de Justicia de Puebla, Rodolfo Igor Archundia Sierra, declaraba a varios medios de información que apenas estaban por emprenderse las pesquisas para esclarecer el caso.
Más preocupados por lo ocurrido se mostraron los integrantes de la LVII Legislatura local, quienes, a través del presidente de la Gran Comisión del Congreso, Othón Bailleres Carriles, exigieron al procurador que agilice las investigaciones para poder esclarecer el atentado.
Sin embargo, Rocío García Olmedo, presidente de la Comisión Inspectora del Poder Legislativo e identificada con el grupo político que encabeza el secretario de Gobernación, Mario Alberto Montero Serrano, también intentó soslayar el crimen diciendo que, pese a las constantes manifestaciones de inconformidad y el atentado, en Izúcar de Matamoros “hay gobernabilidad”, y que en todo caso lo sucedido la víspera era un asunto de inseguridad pública.
En esa lógica discursiva, la legisladora por el Partido Revolucionario Institucional –el mismo de Gil y Montero– aseguró que pese a los problemas en Izúcar, los servicios de la Comuna se prestan con normalidad.
Añadió que sigue la auditoría sobre los 45 días en que Gil Campos ejerció el poder y el erario en Maramoros, e insistió en su dicho de que el Congreso se ha comportado a la altura de la circunstancias, pues no podía destituir al narcoalcalde sin tener pruebas fehacientes de su culpabilidad.
Agregó que, llegado el momento, se evaluará el comportamiento que ha tenido el cabildo matamorense, y que continuarán los recorridos de supervisión por parte de los legisladores poblanos en aquel municipio.
Pero más allá de lo que digan los políticos en la capital, en Izúcar hay indignación entre la población luego de que se dio a conocer la noticia del atentando. La noticia causó conmoción y los diarios regionales, así como La Jornada de Oriente, agotaron sus ediciones en los diferentes estanquillos de ese municipio mixteco debido al interés de la población por saber lo que le pasó al perredista.
A pesar de que algunas versiones extraoficiales apuntan hacia el grupo que controla el ayuntamiento de Izúcar de Matamoros, y que encabeza el “cuñado incómodo”, Arturo Herrera Velásquez, esta Comuna guardó silencio sobre el hecho. Nuevos datos sobre el atentado contra López Benavides mencionan que éste estaba acompañado de uno de sus hermanos, quien habría logrado identificar a uno de los sicarios como empleado del ayuntamiento izucarense. El suplente del diputado local Melitón Lozano Pérez ayer fue intervenido quirúrgicamente y ya se le extrajo la bala que tenía alojada en el estómago. Su estado aún se reporta como delicado, pero estable.
“Rodrigo López tiene casi 20 años dedicado a esto (a la venta y reparto de carne de cerdo en la región), y nunca se había visto algo así; a él lo estaban venadeando, nosostros no creemos que sea un robo”, afirmaron alguno matamorenses indignados.