Luego de que se ha dado una serie de hechos delictivos de manera violenta y se sabe de noticias de asaltos o robos en diferentes partes de la ciudad de Puebla o del estado, en la percepción ciudadana se siente que el problema de la seguridad pública se está agravando. Esta situación parece no ser solamente a nivel local, sino en el ámbito nacional.
Ante este sentir, es fundamental demandar de las autoridades respuestas eficientes para controlar el problema. Sin embargo, sería un error que a este asunto se le trate con una visión reduccionista y que se crea que solamente se tiene que atender con el aumento de agentes policiacos, la compra de armamentos y el endurecimiento de penas en contra de delincuentes. Ya está demostrado que estas medidas no son la opción que se requiere.
El aumento de robos y asaltos, junto con otras conductas ilícitas como la piratería, los fraudes, las extorsiones, son resultado de la crisis social y económica que sufre el país desde hace varios lustros y que en el último año pareció agudizarse. Para muestra, solamente hay que revisar la lista de precios de alimentos y se podrán observa incrementos en casi todos los artículos.
La mayoría de la gente que es detenida por cometer asaltos, secuestros o robos tiene una misma biografía, que es haber tenido una vida sin oportunidades de desarrollo humano, con problemas económicos para atender necesidades básicas y que ha sido excluida de oportunidades de trabajo o servicios médicos.
Mientras no cambie el rumbo de la economía y de las políticas sociales del país, el problema de la delincuencia no encontrará solución.