El avance de este programa que impulsan de manera interinstitucional la diócesis de Tlaxcala, el gobierno del estado y el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) para la protección del patrimonio cultural tlaxcalteca, también se ha visto limitado porque las empresas encargadas de instalar los sistemas de seguridad deben cumplir con la normatividad que protege a los monumentos históricos.
Empero, refirió que hace unos días representantes de esas tres instancias sostuvieron una reunión a efecto de “aclarar los puntos”, lo que permitirá agilizar la colocación de los dispositivos de protección y seguridad en templos religiosos que resguardan múltiples piezas valiosas.
Al respecto, Rojas Bretón explicó que ya se acordaron los dos tipos de sistema de seguridad que se instalarán en esos espacios; uno consiste en un programa de alarma y video que se colocará en templos con mayor riqueza cultural y artística, mientras que el otro solamente emitirá un sonido en caso de ser violentado y será instalado en iglesias con menor patrimonio cultural.
“Queremos que los templos de Tlaxcala cuenten con tecnología de punta para su seguridad, uno de ellos se conoce como videoalarma, que es un mecanismo de vigilancia de 24 horas e implica que al momento en que el delincuente toque la imagen o el lienzo, se emitirá una señal de alerta sin necesidad de que tenga un chip, y si el objeto es retirado, el sonido será más fuerte. Este sistema funciona casi como ojo humano, es decir, con respuesta para mejorar la protección”.
El vocero de la diócesis de Tlaxcala refirió que la iglesia de San José de la ciudad capital ya cuenta con un dispositivo de esta naturaleza, mientras que la basílica de Ocotlán tiene hasta la fecha un sistema de alarma simple, aunque en cualquier momento se le colocará el programa de vigilancia por video.
Adelantó que ese mismo sistema se instalará a la brevedad en al menos otras siete u ocho iglesias más de las consideradas con mayor riqueza cultural y artística del estado, pues “ha habido mucho interés de representantes religiosos de las comunidades para que sus templos cuenten con esos dispositivos, pero faltan recursos humanos y económicos, y tiempo”, observó.
Rojas Bretón asentó que esos mecanismos sólo son de prevención, protección y para inhibir el robo de arte sacro.