Cuando los medios de comunicación llegaron, ayer, a las instalaciones de la UAP, debido a que se corrió la noticia de que en esa institución se sufrió una amenaza de bomba, hubo un intento de ocultar la realidad, pues el titular de vinculación universitaria, Orlando Cuallo Cinta dijo en repetidas ocasiones que se trataba de un simulacro.
“Un simulacro de amenaza de bomba”, dijo Cuallo que era la actividad que realizaban, y justificó que a las corporaciones de seguridad pública no se les notificó con anterioridad debido a que en el municipio se cuenta con un Centro de Atención Inmediata y se trató de que reaccionara como tal.
La versión de Protección Civil y Bomberos fue que el auxilio se solicitó a través del número de emergencia 066 que remitió la alerta como un caso real y como tal se atendió por parte de la corporación; mientras que en el 24 Regimiento de Caballería Motorizado se informó que no movilizarían a su personal por estar atendiendo otras actividades.
Alberto Vázquez Alfaro, director de esa área municipal, manifestó que todas las instituciones que llevan a cabo simulacros están obligadas a entregar por escrito la solicitud de colaboración de las corporaciones para que de ese modo se realice un trabajo coordinado y no se siembren dudas o alarma entre la comunidad.
“Nosotros recibimos una llamada de supuesta bomba y por eso respondimos y aquí estamos”, dijo el funcionario al destacar que para evitar cualquier riesgo a los alumnos se sugirió la suspensión de actividades hasta que el edificio fuese revisado por expertos en ese tipo de alertas.
Finalmente Orlando Cuallo rectificó sus declaraciones y confirmó que la amenaza de bomba fue real, que se hizo desde un teléfono público y fue atendida por la secretaria de la institución y se recibió al filo de las 10:05 horas.
Mientras los estudiantes pedían que se les permitiera ingresar a sus aulas para recuperar material de estudio y hasta sus computadoras, elementos del Grupo Táctico de la Policía Municipal revisaron el lugar y salieron con una caja de plástico transparente en sus manos en cuyo interior había una bolsa de polietileno oscuro.
El hallazgo de los uniformados fue reconocido de inmediato y una catedrática pidió su devolución al explicar que se trataba del experimento que desarrolla uno de los alumnos del plantel.
Tanto los directivos del plantel como los responsables de seguridad pública no descartaron que la llamada pudiera ser responsabilidad de algún alumno, ya que se encuentran en exámenes finales.