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Jueves, 8 de mayo de 2008
La Jornada de Oriente - Puebla - Ecología
 
 

La expropiación de la Atlixcáyotl–Quetzalcóatl no consideraba el uso comercial de la zona

En el decreto por medio del cual el gobierno estatal expropió mil 81 hectáreas a cientos de campesinos cholultecas bajo el argumento de “causa de utilidad pública”, y que dio origen a la Reserva Territorial Atlixcáyotl–Quetzalcóalt no se menciona en ninguna parte que esa extensión de terreno se le daría uso comercial alguno; sin embargo, hoy, más de un centenar de empresas y fraccionamientos comerciales están asentados en mil 50 hectáreas, restando sólo 30 de áreas verdes.

 
Javier Puga Martínez
Puebla, Pue.

De acuerdo un análisis de los documentos que crearon el Programa Subregional de Desarrollo Urbano de los municipios de Cuautlancingo, Puebla, San Andrés y San Pedro Cholula, se han hecho cuatro modificaciones a este programa las cuales dieron paso a las instalación de cadenas comerciales, fraccionamientos de lujo, hospitales exclusivos e instituciones de educación privada. 

Todos esos cambios fueron promovidos por el gobierno del estado y fueron avalados por la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), con excepción del cuarto, que fue iniciado por la administración de Mario Marín Torres y hasta ahora rechazado por la dependencia federal, pues están en riesgo las últimas 30 hectáreas de áreas verdes, de las más de 100 que alguna vez existieron.

La primera modificación se realizó el 19 de noviembre de 1997, durante el gobierno de Manuel Bartlett Díaz. El cambio consistió en incrementar la densidad del uso habitacional de la reserva. Se hizo la primera “descentralización comercial”, que no estaba prevista originalmente; se decidió incluir a los sectores privado y social a invertir y se dieron una serie de estímulos fiscales para fomentar el crecimiento económico de la zona.

La segunda modificación –también llamada actualización–, se efectuó el 18 de diciembre de 1998, también durante el gobierno de Manuel Barttlet. Ahí se agregaron nuevas superficies a la reserva, en total 200 hectáreas más. Se hicieron modificaciones para vialidades; se buscó que el ordenamiento territorial y ecológico se realizara de manera sustentable.

También se reforzaron las facilidades fiscales y administrativas para la instalación de comercios, viviendas y servicios, así como también se dieron más apoyos para incluir otras áreas comerciales.

La Sedesol dio su visto bueno e incluyo el planteamiento del Programa de Desarrollo Regional Angelópolis.

La tercera modificación fue el 14 de junio del año 200, ya en el gobierno de Melquiades Morales Flores. Para entonces ya el 80 por ciento de la superficie de la reserva estaba completamente urbanizada, por lo que se hizo una nueva petición a la Sedesol federal para que autorizara la creación de nuevos espacios comerciales.

Con la tercera modificación se elevó la plusvalía de la zona y los predios comenzaron a comercializarse en dólares, no en pesos mexicanos, hasta alcanzar el costo actual que oscila entre 350 y 500 dólares por metro cuadrado.

La riqueza comercial de la zona agudizó el conflicto entre los municipios de Puebla y San Andrés Cholula, que había iniciado cinco años atrás durante el gobierno panista de Gabriel Hinojosa Rivero, quien entonces reclamó para la capital del estado la poderosa zona comercial.

También el gobierno del estado comenzó a introducir infraestructura de servicios y se mejoró el aprovechamiento comercial y de vivienda de uso mixto.

La Sedesol dio su autorización e incluyó el mejoramiento de los centros de barrio, el mantenimiento de zonas habitacionales y el cambio de lotes con servicios por viviendas social terminada, aunque se respetaron superficies para pies de casa, unidades deportivas y de equipamiento urbano –mercados, escuelas, panteones–, entre otros.

En la cuarta modificación que pretende realizar la actual administración estatal, se quiere cambiar el uso de suelo al más del 44 por ciento de las áreas verdes que restan de la reserva, a uso comercial y vivienda mixta.

 

Las Carmelitas

En todos los casos anteriores, el predio de Las Carmelitas, de 13.9 hectáreas de extensión ubicado al sur de al, ha sido ofrecido a la Sedesol para resarcir la pérdida de áreas verdes en la Reserva Territorial Atlixcáyotl–Quetzalcóalt.

Aunque las modificaciones aparecen en los documentos de la Reserva Territorial Atlixcáyotl–Quetzalcóalt como menores, en todas las ocasiones se han hecho bajo el argumento de que es para satisfacer “las necesidades que impone la dinámica de desarrollo urbano de la zona”. Pero ésta sólo ha beneficiado a unos cuantos.

Incluso en la segunda modificación, el gobierno de Bartlett Díaz agregó más superficies de terreno que eran aptas para el crecimiento urbano al poniente de la reserva, lo que conformó una superficie que triplicaba a lo expropiado originalmente. El constante argumento de que el constante crecimiento de viviendas en la zona requiere de equipamiento comercial y de servicios y otros usos, hasta el grado de hacer necesaria la constante modificación de los planes de la Reserva Territorial Atlixcáyotl–Quetzalcóalt originalmente diseñados.

La aparición de Angelópolis, Palmas Plaza, la Torre Milenio, más de 10 agencias automotrices, el Hospital Ángeles, Plaza Masaryk, Valle Fantástico, Sport City y decenas de comercios más, llevaron al agotamiento de más de 60 hectáreas del Parque Metropolitano.

Aunque la mayoría de esos comercios ahora cuentan con escrituras –con excepción de los que están en 30 hectáreas de áreas verdes que pretendían ser legalizadas con la cuarta modificación, pero más de mil 470 viviendas que la propia Sedesol impulsó a través del programa “Vivah” no cuentan con escritura alguna, pues se encuentran, paradójicamente, sobre una superficie expropiada por causa de utilidad pública y que apenas se encuentran sobre nueve hectáreas de la Reserva Territorial Atlixcáyotl–Quetzalcóalt, ocupando un espacio menor al 1 por ciento. Los comercios y las viviendas de lujo ocupan el 98 por ciento restante.

 
 
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