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Jueves, 8 de mayo de 2008
La Jornada de Oriente - Puebla -
 
 

 TENDAJÓN MIXTO  

Homenaje a Manuel Andrade Roca

 
Jaime Ornelas Delgado

El pasado 5 de mayo, un día tan significativo para los poblanos –no todos– que supieron defender la soberanía nacional, el Congreso de Guatemala rindió homenaje a Manuel Andrade Roca declarándolo: “Héroe de la Democracia y la Paz”.

Manuel Andrade nació en 1944 en Puebla, precisamente en la colonia América, y murió asesinado en al ciudad de Guatemala el 19 de febrero de 1979 siendo, en ese momento, asesor del rector de la Universidad de San Carlos y luego de una intensa vida de lucha política infatigable en favor de la democracia y el socialismo en Guatemala y México, que es decir Latinoamérica.

Inició sus estudios de primaria y secundaria en el Colegio Humboldt de esta ciudad, donde fue compañero de Alfonso Vélez Pliego. Sin embargo, siendo todavía adolescente se trasladó con su madre, Betzaida Roca de gratísimo recuerdo, a Guatemala donde decidió incorporarse a la Juventud Patriótica del Trabajo (JPT), la juventud comunista del Partido Guatemalteco del Trabajo (PGT). Siendo ya un joven comunista, empezó a participar intensamente en el movimiento estudiantil enfrentado a los dictatoriales gobiernos que siguieron a la caída de Jacobo Árbenz en 1954. Entre 1960 y 1962, Manuel Andrade fue un activo organizador del Frente Unido del Estudiantado Guatemalteco Organizado (FUEGO), integrado por jóvenes de secundaria y bachillerato que cumpliría un papel de primer orden a la lucha contra la dictadura del general Miguel Ydígoras.

Siendo ya estudiante universitario en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad de San Carlos, Manuel supo combinar, con una entrega total, su trabajo en la organización estudiantil, sus estudios de derecho y su militancia revolucionaria en el seno del PGT. Por este motivo, a principios de 1968 fue secuestrado, torturado y finalmente consignado a las autoridades (milagrosamente, pues ya la figura del preso político estaba siendo sustituida por la del desaparecido político). Una vez salvada la vida, Manuel regresó a Puebla a la casa paterna de la colonia América. Permaneció en nuestra ciudad poco más de un año, aquí vivió el movimiento del 68 y a fines de 1969 decidió regresar a Guatemala para reintegrarse a la militancia revolucionaria y titularse como abogado y dedicarse a la vida profesional poniendo su saber al servicio de los trabajadores. Con el tiempo, a mediados de los años 70, llegó a ser integrante del Comité Central y de la Comisión Política de su partido, el PGT. El cambio ocurrió ya que la dictadura había asesinado a la anterior Comisión Política encabezada por su secretario general Bernardo Alvarado Monzón y, luego el 20 de diciembre de 1974, asesinara a su sucesor, Humberto Alvarado Arellano. En ese ambiente de brutal represión contra todos los demócratas y con especial vesania contra los comunistas, Manuel Andrade fue de aquellos jóvenes comunistas que en los setentas asumieron con valentía el recambio generacional en la dirección del PGT.

Si bien fue la universidad su principal campo de acción, tuvo también una muy destacada participación en la organización del movimiento sindical, principalmente el adscrito a la central influenciada por los comunistas, la Federación Autónoma Sindical de Guatemala (FASGUA) desde donde impulsó la Escuela de Orientación Sindical que ofreció y dio asesoría legal y capacitación política al movimiento sindical guatemalteco.

El 14 de febrero de 1979 al salir de una asamblea del Colegio de Abogados, Manuel fue emboscado y acribillado por sicarios de la dictadura. Su asesinato fue parte de un plan general de exterminio de líderes políticos elaborado por el alto mando del ejército guatemalteco. Ese perverso plan significó la pérdida de valiosas vidas para la revolución guatemalteca. En efecto, el 20 de octubre de 1978 fue asesinado el secretario general de la Asociación de Estudiantes Universitarios y también miembro de la JPT. Entre los que estaban en la lista para ser asesinados se encontraba Severo Martínez Peláez, quien salió al exilio en la primera semana de febrero de 1979 e hizo de Puebla su lugar de residencia hasta su muerte en enero de 1998. Severo salió al exilio, después de que el líder socialdemócrata Alberto Fuentes Mohr fuera asesinado el 30 de enero de 1979; luego, el 14 de febrero  fue asesinado Manuel Andrade y, a mediados de marzo de ese mismo año, cayó bajo las balas de la tiranía el líder socialdemócrata Manuel Colom Argueta, probablemente –dice Carlos Figueroa– el dirigente político más brillante de la segunda mitad del siglo XX en Guatemala. Ante la ola represiva, la familia Andrade Roca regresó a Puebla donde reside desde entonces.

Manuel Andrade, poblano y guatemalteco entrañable, hizo de la revolución su principal pasión combinando la actividad académica con el trabajo sindical y las labores clandestinas que la revolución guatemalteca demandó a los revolucionarios como Manuel Andrade, vivo en nuestras conciencias y héroe latinoamericano de la democracia.

 
 
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