Cuando Anahí Romero Alonso llegó a Puebla como delegada de Sedesol se le veía como una funcionaria inexperta, que duraría poco en el puesto y que su arribo era estrictamente por un asunto político. Ahora la funcionaria ha dado muestras de una actitud recia, ya que es quien ha dado la batalla contra el gobierno del estado para que no se pierdan áreas verdes de la reserva territorial y lo ha hecho, sin el apoyo de varios grupos del Partido Acción Nacional (PAN), pues sectores del partido al que pertenece esta servidora pública les interesa que fracase en dicha empresa.
El pecado de Anahí Romero es que pertenece al grupo político de Ana Teresa Aranda y eso, al parecer, le costó la animadversión de Miran Arabian, quien es coordinadora de delegaciones de Sedesol y es integrante de la corriente panista de Antonio Sánchez Díaz de Rivera, quien fracasó en su intento de ser alcalde de Puebla.
El enfrentamiento que en 2007 hubo entre la gente de Aranda y Sánchez Díaz de Rivera por la entonces candidatura del Partido Acción Nacional a la alcaldía de Puebla polarizó a los grupos del partido y la confrontación que surgió sigue vigente. Y a eso se debe que exista cierto bloqueó hacia Anahí Romero, o mejor dicho, contra la gente de Ana Teresa Aranda.
Anahí Romero desde 2007 empezó a atender el asunto de la reserva territorial. En ese entonces nadie más en el PAN se quiso interesar en el caso. En lugar de que esa actitud fuera premiada, en días pasados hubo un intento de remover a la delegada de Sedesol con el pretexto de que tiene poca experiencia. Finalmente no se logró debido a que cuando la quisieron mover ella ya tenía firmado su nombramiento para seguir en el puesto por lo menos a lo largo del presente año.
Una muestra del bloqueo que existe contra la funcionaria, es que la primera vez que Anahí Romero pidió información e indicaciones a las oficinas centrales de la Sedesol sobre la pretensión del gobierno del estado de cambiar el uso del suelo de 60 hectáreas de la reserva territorial Atlixcáyotl–Quetzalcóatl, la contestación que se dio a ese asunto no se le comunicó a la delegada en Puebla.
En ese documento se lee en la parte inferior que el escrito se le mandó a: “Alma Aída Lamadrid Rodríguez, delegada de la Sedesol en el estado de Puebla” –ver en el documento de abajo–, quien no es la delegada en Puebla de dicha dependencia, sino del estado de Veracruz.
La intención de esa supuesta “equivocación”, se dice, era evitar que Anahí Romero se enterara de la contestación y después se le acusara de no dar un trato adecuado a este asunto.
Aunque el PAN ha tomado como bandera política la supuesta defensa de la reserva territorial en contra de los planes del gobierno de permitir la urbanización de varias hectáreas que deben ser áreas verdes, lo cierto es que la mayor parte del tiempo a la delegada de Sedesol la han dejado sola; razón por la cual –se dice– que le funcionaria habría acudió a entrevistarse con alguien de Los Pinos para tener el apoyo necesario para oponerse al cambio del uso de suelo de los predios en cuestión.
Más allá de las diferencias políticas, en el fondo algunos empresarios panistas quieren que se de el cambio de uso de suelo de las 60 hectáreas de la reserva territorial por la posibilidad de negocios inmobiliarios que eso significa.
Se sabe que varios empresarios, como Federico Bautista, quien fuera secretario de Obras Públicas en el sexenio pasado, le han echado el ojo a la zona del Jardín del Arte y quieren que esa área se pueda utilizar para desarrollos inmobiliarios, pues la comercialización inmobiliaria de esa parte podría significar a largo plazo ganancias hasta por 400 millones de dólares.
Si el en el Partido Acción Nacional hubiera una real conciencia por la preservación de áreas verdes y una firme oposición a los proyectos inmobiliarios ilegales en la reserva territorial, la Sedesol tendría que haber frenado, desde hace varios años, la construcción del Hospital Ángeles y el Parque Fantástico, entre otras obras, que se instalaron en zonas que se supone no estaban destinadas para dichos usos.