Clásico instantaneo
Artic Monkeys, Whatever people say I am, that’s what I’m not
Domino, 2006
Existen bandas, en años recientes, que han debutado con más éxito gracias a MySpace que cuando eran empujadas por el poder promocional de las disqueras trasnacionales. Los sellos discográ-ficos capitalizan finalmente con la fama que ganan estas bandas pero son proyectos im-pulsados casi por voto popular. Los Artic Monkeys primero ganaron fama en MySpa-ce y gracias al tráfico que generaron en su espacio se les firmó para distribuir su disco. La masa no siempre presta atención a lo mejor en la música pero en el rock, al buscar constantemente nuevas propuestas, un público masificado todavía pareciera po-der apreciar personalidades originales y frescas. Los Artic Monkeys son excepcionales gracias a su valemadrismo, su sonido Lo-Fi y su desenfado revuelto de música punketona. Todas las canciones son re-dondas y explosivas; ellos no desperdician el tiempo en solos elaborados ni transiciones; sus rolas son concretas y carecen de decoraciones frívolas. La única manera de no caer en el lugar común con este tipo de música es siendo franco y directo o expresándose con huevos: los Artic Monkeys de-finitivamente no conocen ni la tibieza ni las áreas grises. Su música combina altos decibeles, mucho ruido y saturación pero no es violenta y mantiene una cadencia bai-lable. Este es un disco recreativo y adictivo. Una vez que esta en tu posesión regresarás a escucharlo repetidamente y a divertirte con él.
Novedad
Portishead, Third
Island, 2008
Es difícil de creerlo pero una de las bandas de culto con más trascendencia e influencia en la música con tintes electrónicos ha editado su tercera gra-bación y lleva una trayectoria que abarca ya 14 años. En verdad, no estábamos se-guros si habría un cd más de esta banda cuya última producción fue un disco en vi-vo hace 10 años. Rolling Stone publicó: “Third fue completamente inesperado pero fue un retorno impresionante”. Es difícil imaginar como serían proyectos como Gold-frapp, Feist o Zero 7 si no hubiera existido la música de Portishead y la voz –tan linda que duele– de su cantante Beth Gi-bbons. En All music guide el disco fue ca-racterizado como una reinvención del arte pop. La neta no sé si llega a tanto pero es un disco hermoso, producido con elegancia y pleno de esa profunda nostalgia que Portishead sabe impregnarle a sus composiciones. En general las reseñas en la prensa especializada han sido excesivamente favorecedoras. Quizás nos estamos dejando llevar por la pasión que nos despierta esta fabulosa banda, arraigada en lo más profundo de nuestros corazones y que pa-ra nuestro deleite esta de regreso con este nuevo material.
On–line
Tim Fite, Fair Ain’t Fair
BMG, 2007
(www.timfite.com)
El año pasado Tim Fite lanzó el disco de rap blanco Over the counter culture a través de su página de internet. Las canciones se downlodeaban de forma gratuita y los videos se promocionaron en You Tube. La temática del disco fueron los abusos del comercio, la cultura del consumismo y enfrentó también a la impositiva industria musical. Fite decidió ser consecuente y colocó su música al alcance de todos, sin la mediación del es-tablishment musical que criticó en el disco. Tim Fite fue contundente en su propuesta anterior y con esta grabación nueva regresó a sus raíces: a la música folk que él enaltece con su peculiar estilo lúdico. La lírica de Tim Fite se escucha natural, ingeniosa y espontánea: en su disco anterior rapeo y ahora canta melodías dulces; pero siempre de forma aguda expresa sus ideas. A diferencia del folk solemne la música de Fite es juguetona, igual se pone a yodelear como si fuera un campesino de caricatura en los Alpes o decide que un triangulo o un kazoo son instrumentos apropiados para crear arreglos en sus composiciones. Este disco se edita por medio de la disquera Anti pero lo pueden escuchar de for-ma gratuita en su space al cual serán redirigidos desde su página oficial.