Durante el desfile de ayer, la molestia de muchos ciudadanos a los que no se les permitió ver el desfile en los lugares por los que ya habían pagado, provocó que se presentaran conatos de bronca. Los encargados de la organización del desfile enviaron grupos de granaderos para amedrentar a los inconformes.
Desde la noche del domingo se instalaron cientos de sillas sobre el camellón del bulevar 5 de de Mayo entre la 43 y la 31 Poniente, y muchas personas pagaron por ocupar los lugares, pero cerca de una hora antes de que comenzara el desfile, agentes del Estado Mayor presidencial impidieron que la gente se sentara en esta zona.
Quienes habían instalado las sillas también se mostraron molestos, dado que aseguran que ya habían pagado al ayuntamiento 15 pesos por cada silla que llevaron para rentar. Los que ya habían pagado su lugar comenzaron a exigir que los dejaran pasar, y debido a que fueron ignorados, algunos intentaron brincar o quitar las vallas metálicas que les impedían el paso.
Entonces los mandos policiales ordenaron que los granaderos que no permitieran que alguien pasara. Armados con escudos, toletes, y escopetas para lanzar granadas de gas lacrimógeno amedrentaron a los ciudadanos que querían ver el desfile.
También ordenaron que los comerciantes comenzaran a recoger las sillas que habían instalado, entonces los que pagaron por sentarse en ellas exigieron que se les devolviera su dinero.
Esto provocó varios conatos de bronca entre los que rentaron las sillas y los que habían pagado por ocuparlas. Los comerciantes dijeron a La Jornada de Oriente que nadie les explicó por qué de última hora no se les permitió que se ocuparan las sillas que se pusieron sobre el camellón, pues ya se le había dado permiso.
Comentaron que los años anteriores ninguna autoridad se opuso a que las personas pudieran ver pasar el desfile desde esta zona, y ahora repentinamente se les canceló la autorización.
Al finalizar el desfile, los comerciantes y varios de los que rentaron las sillas estuvieron a punto de liarse a golpes para que se les devolviera el dinero que habían pagado.