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Viernes, 2 de mayo de 2008
La Jornada de Oriente - Puebla - Justicia
 
 

Hallaron el cadáver del policía judicial secuestrado con huellas de tortura

Dos semanas después de que fue secuestrado en Córdoba, Veracruz,  presuntamente por integrantes de Los Zetas, la banda de sicarios al servicio del cártel del Golfo, el cadáver del agente de la Policía Judicial de Puebla Felipe García Guillén fue hallado flotando en la corriente del Río Blanco, el afluente más contaminado de aquella entidad.

 
Martín Hernández Alcántara
Puebla, Pue.

Pese a que los despojos se encontraron en estado de descomposición, fuentes extraoficiales dijeron ayer a esta casa editorial que el cuerpo del uniformado presentaba huellas de una tortura brutal: estaba atado de pies y manos, con algunas vísceras de fuera y con el rostro desfigurado por golpes. García Guillén recibió además tres disparos de bala.

El gobierno estatal, en voz del titular de la Secretaría de Gobernación, Mario Alberto Montero Serrano, aseguró que el asesinato del policía judicial no quedará impune; sin embargo, el pasado miércoles, en el kilómetro 93 de la carretera México–Tuxpan, en las inmediaciones del municipio de Huauchinango, fue hallado el cadáver de Erick Velázquez, quien se desempeñó como elemento de la Policía Federal Preventiva y fue ultimado de un blazo en la sien derecha.

El rostro de Velázquez también estaba desfigurado por golpes que le propinaron con un objeto duro. Su cuerpo estaba en un Cadillac azul con un permiso de circulación expedido por el gobierno de Tamaulipas. Tenía puesto un chaleco antibalas y cerca una botella con licor.

No es la primera vez que la saña exhibida por el narcotráfico en entidades como Michoacán y Guerrero ha aparecido en Puebla: a finales de octubre de 2006, en el municipio de Venustiano Carranza –cerca de Huauchinango– fueron encontrados en estado de descomposición el tronco y cráneo de un joven que en vida se llamó Jesús Santos de los Ángeles. Sus cuatro extremidades no se localizaron en ese momento, pero posteriormente uno de sus pies apareció dentro de una cubeta que fue depositada afuera de un domicilio de la junta auxiliar de Villa Lázaro Cárdenas.

Según analistas y expertos en crimen organizado, la mutilación de cadáveres suele ser un recurso muy socorrido por las bandas de sicarios y cárteles de drogas para enviar mensajes a sus enemigos. Venustiano Carranza y Huauchinango son poblaciones ubicada en la Sierra Norte, en los límites con Veracruz, cerca de la carretera México–Tuxpan, que es considerada por la Procuraduría General de la República como una ruta del narco.

 
 
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