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Viernes, 2 de mayo de 2008
La Jornada de Oriente - Puebla -
 
 

 CUITLATLÁN 

¿Tiene presencia el Cártel del Golfo en Izúcar de Matamoros?

 
Fermín Alejandro García

En algunas de las llamadas con amenazas que se han producido en contra de  activistas de Izúcar de Matamoros que exigen la salida del grupo político del narcoalcalde Rubén Gil Campos del ayuntamiento de ese municipio, los autores de esas comunicaciones telefónicas aseguran que son advertencias del Cártel del Golfo, en especial de una organización llamada “Secta 13”, que estaría ligada a Los Zetas, el grupo armado de esa organización delictiva.

Según esas llamadas se advierte que se deje de tocar el tema de quién se debe quedar al frente del gobierno municipal, luego de que Gil Campos fue aprehesado en Estados Unidos presuntamente por distribuir cocaína en Nueva York; y se indica que el Cártel del Golfo controla un importante corredor que inicia en Atlixco y concluye en los límites con Oaxaca.

Quienes han recibido esas advertencias han actuado con sigilo por lo delicado que resulta ese tipo de expresiones, sean ciertas o sean falsas.

Acerca de estos mensajes existen las siguientes conjeturas:

Una es que las amenazas contra activistas, se dice, que provendrían de simpatizantes de Rubén Gil y para crear miedo inventaron le versión de que hay presencia de Los Zetas en Izúcar de Matamoros. Si resulta cierta esta versión, el asunto no es algo menor, pues se sospecha que las llamadas provienen de gente ligada a la policía de ese municipio que desde la pasada administración crearon una “hermandad”; es decir, un agrupación para protegerse y solaparse en sus abusos.

Un día antes de que acabara el pasado del trienio, el alcalde saliente de Izúcar de Matamoros, Filiberto Guevara González, fue baleado su auto y aunque salió ileso, esa agresión se entendió como represalia, porque el edil frenó muchos abusos de agentes policiacos durante su gestión.

Desde que Rubén Gil era candidato se notó un comportamiento sospechoso de la policía, ya que los agentes sin el menor pudor se les vio vigilando actos de campaña del entonces aspirante del PRI. Mientras que el director de Seguridad Pública, Ignacio Espinosa, mejor conocido como “Nacho”, se vinculó al presunto narcoalcalde desde que este empezó a ser precandidato y eso le permitió llegar a un puesto de regidor.

Otras conjeturas que se han hecho entre actores políticos matamorenses es acerca de que si es real la posibilidad de que esté presente el Cártel del Golfo.

Esa posibilidad no es remota, si se toma en cuenta que el corredor que va de Tlapa, Guerrero, a Tulcingo del Valle e Izúcar se enlaza a una serie de vías de comunicación que pueden servir para el trasiego de drogas, armas y contrabando proveniente de las costas oaxaqueñas y guerrerenses, así como de cargamentos provenientes de Guatemala.

Hasta el sexenio pasado se había especulado que Puebla formaba parte de las rutas del Cártel de Sinaloa –que comanda el “Chapo Guzmán”–, pero en los últimos años la banda rival, la del Golfo, ha demostrado un mayor dinamismo para expandirse en diferentes regiones del país y sobre todo, para intentar conquistar el poder político como una vía de protección.

En el caso de Rubén Gil quedan muchas preguntas que contestar. Una de ellas es que se rumora que un personaje que tiene un apodo parecido al nombre de un tipo de arma de fuego, habría sido alguien cercano al Cártel del Golfo y que acabó con problemas con los sicarios de esa agrupación, por lo que se vino a refugiar a Izúcar de Matamoros. Que se le llegó a ver en actos de campaña de Rubén Gil, sin que se sepa cuál fue el alcance de esa relación. Si fue algo casual o surgió una estrecha colaboración.

De resultar ciertas las acusaciones contra Gil en una corte de Nueva York es necesario aclarar ¿Si el empresario del transporte solamente realizaba actividades delictivas en Estados Unidos o si ya había ampliado su radio de acción a la región de Izúcar de Matamoros?, la cual es una plaza muy atractiva por ser un paso importante de muchas mercancías ilícitas y estar cerca de estados, en cuyas serranías, se despliega una importante producción de estupefacientes.

Si resultara cierto que Gil pretendía llevar a Izúcar de Matamoros sus actividades ilícitas, es fundamental investigar: ¿Con qué organización criminal estaba asociado? Pues una ley del mercado del narcotráfico es que nadie puede dedicarse a esa actividad de manera autónoma si no cuenta con el soporte logístico, de grupos de vigilancia y de contactos con las cadenas productivas de drogas.

Se sabe que los abogados defensores de Rubén Gil tienen confianza de que obtendrá su libertad en mayo por no existir, hasta ahora, en su contra una acusación fuerte que realmente lo vincule a las mafias del narco en Estados Unidos. Si obtiene su liberación lo justo es que no se le siga señalando como delincuente, pero eso no significa que las autoridades deben dejar de investigar lo ocurrido con este personaje.

Una línea que se debe seguir es indagar es por qué Gil controlaba los movimientos de las corporaciones policIacas de Izúcar, que incluía a los agentes municipales, estatales y federales.

En los últimos días han ocurrido una serie de suceso violentos en los que se dice que participan Los Zetas, que van desde el enfrentamiento que hubo de esos supuestos delincuentes con agentes de la Policía Judicial de Puebla hasta el millonario asalto a un camión de valores, algunos hechos ocurridos en Tehuacán y ahora presuntas amenazas en Izúcar de Matamoros.

Eso obliga a las autoridades estatales emprendan una investigación de fondo que aclare si realmente Puebla está siendo invadido por los cárteles de la droga o si son actos de paranoia asociar hechos delictivos con los Zetas.

Pero esa labor tiene que ser en seria, ya que en el discurso siempre se dice que a Puebla se le “blinda contra la delincuencia”, pero esos anuncios en el fondo se sabe que falsas promesas.

Una muestra es la Policía Metropolitana que empezó a funcionar sin la debida capacitación de sus agentes, sin armas y equipo, con la confusión de quién se va a hacer cargo de ese cuerpo. Lo alarmante, es que esa corporación se supone que va a atender problemas de narcotráfico.

Con ese antecedente no queda más que decir, si realmente Los Zetas ya están en Puebla, que Dios nos agarre confesados.

 
 
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