Los dislates jurídicos que se han cometido en Izúcar de Matamoros para nombrar a un alcalde interino tienen la intención de evitar que el grupo político de Rubén Gil Campos –el edil encarcelado en Estados Unidos por ser presunto narcotraficante– pierda el control del ayuntamiento. Además, de que se tiene la esperanza de que el presidente municipal detenido en Nueva York pueda regresar al cargo a finales de mayo.
Como parte de esa estrategia, parece inscribirse la “campaña de terror” que se ha desatado contra los dos únicos políticos que pueden evitar que el grupo de Gil Campos pierda el control político del municipio, ellos son el ex candidato del PRD a alcalde de Izúcar de Matamoros, Manuel Madero González, y el diputado perredista Melitón Lozano Pérez.
Ambos, desde hace varios días han recibido una serie de llamadas intimidatorias. En el caso de Melitón Lozano han sido comunicaciones telefónicas a su domicilio privado, en la madrugada, con mensajes poco claros, que no han causado mayor preocupación.
La campaña que ya generó temores, indignación, es la que se desató contra Manuel Madero, quien a lo largo de este martes recibió unos 14 telefonemas, de un número proveniente de Morelos y en cada llamada le dieron datos detallados de las rutinas de los miembros de su familia, además de que la voz femenina que hablaba decía que unos de ellos podría ser asesinado.
¿Cuál es el objetivo de emprender dicha intimidación contra Lozano y Madero? Que ambos son los únicos que están llevando la discusión de lo que pasa en Izúcar al terreno jurídico y eso puede implicar, que si el caso cae en la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que se acabe decretando la desaparición del actual ayuntamiento.
Y eso sacaría del control de la Comuna al grupo de Rubén Gil y al propio edil, en caso de que pudiera salir de la cárcel y retornar al cargo que dejó hace más de un mes.
La argumentación de los perredistas es muy clara, en Izúcar ya se rebasaron los plazos y las formas que se tenían que haber empleado para poner a un edil sustituto. Ni el cabildo matamorense ni la Secretaría de Gobernación estatal han cuidado las formas y eso es materia de un litigio.
Los seguidores de Gil creen que el alcalde puede librar la primera audiencia en la Corte de Nueva York, la cual será el 22 de mayo, y que el edil sea liberado y regrese a su puesto, lo cual sería lo peor que le podría suceder a este municipio de la Mixteca Poblana.
Arriaga causa confusión en la fracción del PRI
De ser una simple piedra en el zapato, en las últimas semanas el diputado Luis Alberto Arriaga Lila se ha convertido en un problema mayor dentro de la fracción del PRI, como resultado de que se lleva su propia agenda de temas y en ocasiones su actitud parece ser la opuesta a los intereses del grupo parlamentario priista.
Para muestra un par de ejemplos de lo que pasa con este legislador:
Por instrucciones de la Secretaría de Gobernación se pidió a los diputados del PRI que evitaran comentar en la prensa el tema de Antonio Juárez Acevedo, el presidente de la Comisión de Acceso a la Información (CAIP), quien es investigado por presuntamente haber violado la ley que rige al organismo.
En esta semana Arriaga fue a un programa de radio y ante una sencilla pregunta de cómo iba el asunto de la CAIP, el ex conductor de televisión en lugar de evadir el tema o minimizarlo se fue al otro extremo, ya que admitió que se podría llegar al escenario de destituir a Juárez Acevedo.
Y no conforme con eso, se aventuró a decir que el mayor problema que se enfrentará es que el suplente de Juárez Acevedo es Fidencio Aguilar, quien por ser consejero del Instituto Estatal Electoral no puede asumir un cargo en la CAIP.
Las palabras de Arriaga causó la molestia de algunos integrantes de la bancada del PRI, pues se supone que había la indicación de no tocar el tema y que se pretende alargar la solución a dicho asunto, pues se está a la espera de que el Instituto Federal Electoral facilite cierta información que permitiría establecer si es verdad que Antonio Juárez Acevedo perteneció a una asociación política nacional cuando ya era parte de la Comisión de Acceso a la Información Pública.
El segundo hecho ocurrió este martes. Resulta que desde hace varios días los coordinadores de las fracciones del PRI, Nueva Alianza y el PAN acordaron reunirse antes del mediodía para platicar, de manera informal, algunos asuntos relacionados con la elaboración de una agenda común de todos los grupos parlamentarios del Congreso.
Cuando el encuentro ya llevaba varios minutos de iniciado y estaba hablando José Othón Bailleres Carriles, el coordinador de la fracción del PRI, los asistentes se sorprendieron al ver entrar como en su casa a Luis Alberto Arriaga, quien se instaló como si nada pasara en una de las sillas de la sala de juntas y no conforme con presentarse a un encuentro al que no había sido convocado, interrumpió a quien es su coordinador del grupo parlamentario para incorporar una serie de temas que consideró necesario discutir.
Los otros dos participantes, Gustavo Espinosa de Nueva Alianza y Eduardo Rivera del PAN, intercambiaron miradas, primero de sorpresa, luego de molestia y finalmente para acordar que dada las circunstancias mejor posponían los temas que se supone únicamente iban a platicar con Bailleres Carriles.
¿Cómo se puede interpretar esa conducta? Unos dicen que Luis Alberto Arriaga está haciendo una especie de marcaje personal contra José Othón Bailleres para que éste no acuerde nada con la oposición y de esa manera lo tengan controlado desde una oficina del Poder Ejecutivo.
La otra, es que Arriaga es el clásico personaje que sin tener ninguna experiencia política, ni trayectoria en el partido que lo postuló, saltó al cargo de diputado y por eso no entiende que muchos de sus actos acaban siendo dislates.
Yo me quedó con la segunda hipótesis.