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Miércoles, 30 de abril de 2008
La Jornada de Oriente - Puebla - Política
 
 

 SUBEYBAJA 

¿Hacia dónde mirar? ¿Qué modelo copiar? ¿Cómo evitar errores?

 
Ramón Beltrán

Mientras Felipe Calderón renombra, reinicia y reedita el programa sexenal contra la pobreza, antes denominado Solidaridad, Oportunidades, Contigo, el presidente Lula, de Brasil, alcanza su más alto índice de popularidad (casi 6.0) merced a la puesta en marcha de un programa muy similar al que se ha venido aplicando en  nuestro país. Y avalado por el Banco Mundial, algo que seguramente sacará ronchas a muchos izquierdosos que atribuyen estas alianzas a las complicidades entre el capitalismo y la derecha autóctona.

“Bolsa Familia” es un programa muy similar al nuestro (o a los nuestros), por medio del cual se entrega un promedio de 35 dólares mensuales a cada una de las 11 millones de familias que están por debajo de la línea de pobreza extrema, a cambio de que se comprometan a mantener a sus niños en la escuela, vacunarlos, acudir con ellos a los centros de salud e invertir esa cantidad principalmente en mejorar la alimentación.

Y si tomamos en cuenta además que el crecimiento del ingreso per cápita de ese país se ha mantenido entre el 5 y el 7 por ciento anual, eso significa que 11 millones de personas han salido de esos niveles de pobreza solamente en los dos últimos años; esto explicaría el gran nivel de aceptación y de popularidad que el gobierno del Partido de los Trabajadores ha mantenido desde que Lula fue electo por primera vez.

¿Son estos programas populistas? ¿Simples paliativos –dirían los antiguos comunistas– destinados a evitar o retardar el estallido social producto de las contradicciones del sistema? ¿Es Lula un “populista”? ¿Más o menos “populista” que Hugo Chávez?

Sin embargo, y en otro gran paralelismo con nuestra realidad, el peso de la burocracia sobre el presupuesto nacional ha crecido vertiginosamente durante éste régimen, y a un ritmo aún mayor que el nuestro. Por otra parte, el problema derivado del costo de las pensiones de los burócratas y trabajadores de las paraestatales sigue gravitando peligrosamente sobre el erario público, mientras el gobierno únicamente ha tomado medidas destinadas a paliar o retardar una crisis mayor. Así el monto de los recursos destinado al combate a la pobreza se ha visto peligrosamente limitado por el enorme gasto  destinado a la burocracia.

El miedo que se tuvo hace algunos años al gobierno de Lula parece haberse disipado, pues las tan temidas medidas extremas, radicales, destinadas a corregir por la fuerza las enormes disparidades económicas, antes anunciadas como parte del programa de gobierno, han dejado de ser utilizadas, inclusive en la retórica de los políticos de la izquierda, encarnados por el Partido del Trabajo.

Y así, el país más grande de Sudamérica ingresó a lo que ya ha denominado Goldman Sachs el grupo BRIC (Brasil, Rusia, India, China), países con crecimiento económico sostenido, estabilidad monetaria, estabilidad política, y disminución de la pobreza. Los cuales, además, representarán el 50 por ciento del crecimiento económico del mundo para  el 2008 y el 2009.

Y además Brasil lo logra mientras es gobernado por un presidente de “izquierda”. Todo esto seguramente  nos dará la oportunidad de poder valorar y comparar  cuales han sido las medidas económicas y sociales que han sido puestas en práctica por los gobiernos exitosos de China y de Vietnam (otro milagro asiático), al cambiar su modelo económico –a pesar de ser formal o nominalmente socialistas– sin modificar simultáneamente su antiguo sistema de gobierno (autoritario, monopartidista, vertical).

Estos gobiernos han logrado prosperidad y han llevado progreso para sus pueblos, sin incursionar en la democracia. Pero ante la tentación que pudieran sentir algunos por copiar también su sistema político, es importante recordar que igualmente se nos presentan otros modelos,  como el de la India y Brasil, que de manera similar han logrado un crecimiento económico importante y una significativa disminución de la pobreza sin limitar las libertades individuales ni retornar a modelos políticos dictatoriales del pasado.

A diferencia de lo que sucede aquí, en algunos estados del Brasil se está intentando ligar el nivel de ingresos de los maestros a los resultados de la evaluación en el rendimiento escolar de sus alumnos, con todas las limitaciones del caso. Por otra parte, y a fin de estimular la inversión y la creación de fuentes de empleo, se están estableciendo programas de gestión e innovación gubernamental que permiten la apertura de empresas en un plazo máximo de 14 días, cuando el promedio nacional era de 60.

En Brasil, el control del petróleo corresponde a la nación a través de Petrobras, empresa paraestatal que se ha asociado exitosamente con Repsol–YPF (Española) y  BG (Inglesa), para localizar y explotar exitosamente nuevos yacimientos petrolíferos, que de confirmarse los anuncios hechos recientemente por su director, podrían convertir a este país, antes deficitario en la producción de crudo ( y en consecuencia gran producto de etanol de origen vegetal), en el tercer lugar mundial por sus reservas de aceite y gas.

¿Hacia donde volteamos, que fórmulas y procedimientos copiamos, que modelo puede ser aplicable a nuestra realidad nacional? ¿Cómo evitar nuevos errores? ¿Cómo lograr crecimiento económico y abatir simultáneamente pobreza y corrupción? 

Mientras buscamos, discutimos, argumentamos, sin encontrar quien marque el rumbo, el país cruje... y los demás avanzan...

 
 
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