Las condiciones
La puesta en escena de los plebiscitos celebrados ayer domingo estuvo condimentada por varios actores: el gobierno priista, que durante la semana previa hizo, curiosamente, la entrega en casi todas las juntas auxiliares de patrullas, materiales para construcción, juguetes y realizó tipo de actos que fueron calificados por la oposición como una cargada a favor de los candidatos del tricolor. Más claro, dijo un regidor azul: “El ayuntamiento hizo el trabajo del PRI, y el operador, tal y como anticipó Jorge Rogelio Pineda en una denuncia ante el Congreso local y la Procuraduría General de Justicia, es Antorcha Campesina (AC)”.
Además, denunció el ex perredista Alejandro Camarillo Beristaín, otro factor relevante es que el cabildo, con la mayoría del PRI, “aprobó una convocatoria que es inconstitucional porque permite la reelección o mejor dicho, autoriza que alguien aspire nuevamente a ser presidente auxiliar”.
No faltaron los panistas, quienes en su desesperación y sin los recursos públicos de la Comuna (con los cuales ponían en marcha las mismas prácticas que hoy critican) observaron con impotencia como pasó a toda velocidad el tren del PRI para agenciarse la mayoría de las juntas auxiliares. A pesar de todo, y con una mano escondida y la otra en el fuego, azuzaron a su manera a campesinos para tratar de no perder el terreno ganado en 12 años de políticas clientelares fomentadas desde sus trienios.
“¡A la chingada con los huevos!”
En San Miguel Ayala, un pueblo rural y polvoso pegado a San Jerónimo Coyula, allá por los pies de don Goyo, el ambiente estaba en el punto más excitado a la una de la tarde. Desde la calle principal podía observarse la fila de cinco patrullas, el contingente de granaderos y parte del pueblo dividido en dos grupos. Uno, encajado en una esquina de la iglesia y de la presidencia, que dejaba escurrir el rencor por los ojos y las palabras.
Dos mujeres de trenzas largas, comadres por cierto, reflejaban el panorama. Una priista y otra panista, no dejaban de lanzarse mutuamente fuego con la boca, a veces en náhuatl y a veces en español: “¡Mira nada más!, esos cabrones (partidos políticos) nada más vienen para hacernos pelear entre la gente. ¡Vamos a la chingada!”, afirmó la primera.
Y como en los pueblos todo mundo es conocido, salieron los nombres: “Joel Ramírez, el panista, apareció después y jaló los papeles para tirarlos al piso. Y Sixto Ramírez lanzó los golpes”. Fernando Barranco, el presunto agredido, describió que cuando sintió los golpes y los jaloneos de otras personas, “agarré los papeles para defenderlos. La gente se arrimó y así pudieron salvarme”.
Metros más adelante, el segundo de los grupos, los panistas en retirada, no querían hablar con nadie. Comandados por alguien de nombre Francisco, gritaban y gritaban, a la distancia, mentadas de madre a quienes intentaban acercarse. “Ya lárguense, ya lárguense; no hay nada, no hay nada; vayan a tomar fotos y a filmar a los priistas rateros”, escupieron con el enojo a punto de estallar.
–¿Sólo quiero saber qué pasó?, insistió el reportero
–¿Quiere saber?... pasa que aquí se metió el antorchismo, los antorchistas están metidos. Y ellos querían por sus propios huevos ganar el pueblo de acá (sic). Eso no se puede, por eso está la gente, y todos decidimos, no únicamente un grupo. El antorchismo no es nada de aquí, y no queremos nada con esas ellos, respondió.
–¿Qué pasó con las boletas y la urna?
–Nada... nada. Nada más puedo decir eso. Quieren ganarnos a la brava.
Un tercer grupo instalado en San Miguel Ayala, además de los priistas y los panistas, era el integrado por personajes identificados con AC: Marytoña Espejel, representante de ese grupo en Atlixco y directora de cultura del ayuntamiento, Norma Elisa Castillo, directora de la Técnica 3 y de educación en el trienio actual (ambas vestidas con camisa roja) y Modesta Delgado, también funcionaria de la Comuna. Todas, en plática con la representante de Gobernación en el municipio Samademy Bretón.
A las 3 de la tarde con 12 minutos, y con la calma a resguardo de los granaderos, Josué Gilberto Chávez Castañeda, director de Gobernación municipal, informó al centenar de habitantes que estaba suspendida la elección, y que citarían a los candidatos y sus planillas a Palacio para llegar a un acuerdo y pactar una nueva fecha de la contienda electoral.
Por su parte, Bretón explicó que todo comenzó porque hubo un “pequeño” error de imprenta en las boletas, especialmente con los colores de una de las planillas competidoras. “Entonces el afectado terminó por inconformarse y en consecuencia los representantes de los candidatos muy temprano son convocados a la presidencia, en dónde el alcalde Eleazar Pérez Sánchez determinó imprimir nuevas papeletas. De ahí que para San Miguel Ayala quedó establecido, por todos los participantes y con un documento firmado, el recorrido del horario que sería de las 12 del día a las 7 de la noche”.
Ya con el material repuesto, añadió, éste fue trasladado de inmediato a la comunidad y en cuanto iniciaba el proceso una “persona ligada a uno de los candidatos rompió la urna y la mampara. Los seguidores del otro aspirante no permitieron eso y comenzó el problema. No hubo golpes y menos algo que lamentar”, según su versión.